Analista británico alerta que se incuba crisis en todo Medio Oriente

La valoración que aparece en el sitio https://www.strategic-culture.org precisa que las protestas libanesas llaman la atención mundial y sostiene que El Líbano, históricamente, es visto como "el clima de campana", señalando la salud general de esta región.

Las protestas en El Líbano, país considerado como una campana de alerta para el Medio Oriente, son indicios de que una gran crisis se avecina, indica un análisis que publica Alastair Crooke, exagente británico del MI-6 en la región, exdiplomático y director fundador del Foro de Conflictos, que trabaja por el compromiso entre el Islam político y Occidente.
La valoración que aparece en el sitio https://www.strategic-culture.org precisa que las protestas libanesas llaman la atención mundial y sostiene que El Líbano, históricamente, es visto como "el clima de campana", señalando la salud general de esta región.

Señala Crooke que si lo de este país es real, podríamos concluir que el paciente presenta síntomas bastante febriles y asegura que “en efecto, la región ya está experimentando un 'shock' estratégico, y es probable que esta situación se vea agravada por el estrés psicológico adicional de una crisis económica que se acerca rápidamente”.

Por supuesto, subraya, El Líbano está advirtiendo de una turbulencia que se está incubando silenciosamente en todo Medio Oriente.
Para el exespía británico el "choque estratégico" está representado por el colapso de hitos de larga data: Estados Unidos está saliendo de Afganistán y de Medio Oriente. La doctrina Wolfowitz de la primacía estadounidense en toda la región está llegando a su fin.
Sí, afirma, habrá retrocesos en partes del Establecimiento occidental "liberal" - y habrá períodos de dos pasos de Estados Unidos "fuera" de la región, y con otro "dentro".
Puntualiza que aquellos que comieron abundantemente de la cornucopia del poder y la riqueza bajo el "viejo orden" están comprensiblemente asustados - su cubierta protectora está siendo arrebatada.
Este cambio, agrega, fue indicado de muchas maneras: la falta de reacción de Estados Unidos ante el derribo iraní de su avión teledirigido; la falta de reacción de Estados Unidos ante los ataques de Aramco del 14 de septiembre; la alfombra roja establecida para el presidente (Vladimir) Putin en Riad - que la dirección de la política de "viajes" de Estados Unidos es clara.
Sin embargo, observa, nada lo señala más evidentemente que el reciente mensaje del secretario de estado Mike Pompeo a (Israel), durante su última visita: es decir, tú, oh (Israel), debes sentirte libre de responder a cualquier amenaza a tu seguridad, sea cual sea su origen y proveniente de cualquier lugar.
De esto se desprende, según analistas, que Washington deja a Tel-Aviv por su cuenta pero le pide que no incremente las tensiones que obliguen a una intervención estadounidense, no obstante considera Crooke, el presidente (Donald) Trump no quiere que el Congreso le rompa las piernas del pantalón mientras despliega este acto controversial.
Si ese es el mensaje que se manda a (Israel), entonces, por supuesto, se aplica a las élites libanesas que han cenado tan bien bajo el régimen anterior, mientras que sus compatriotas libaneses sucumbieron a un empobrecimiento cada vez mayor.
Por otra parte, el logro diplomático y de seguridad de Rusia para Siria, como se evidencia en el comunicado emitido esta semana después de la cumbre de Sochi con Erdogan, pone fin a los antiguos hitos en la franja septentrional del Medio Oriente. En Siria, evidentemente, pero también en El Líbano e Irak. La nueva realidad exige nuevas disposiciones, acentúa el analista británico.
Asevera Crooke que esta situación, además de aristas negativas, puede tener un lado positivo, es decir, el fin de la ocupación norteamericana de una parte de Siria puede desbloquear un acuerdo político en ese país y, al mismo tiempo, revolucionar los establecimientos fosilizados y corruptos de los países vecinos.
Esto -el desarraigo de viejos hitos incrustados- que deja a Estados Unidos y Arabia Saudita como estrellas menguantes en el cosmos político regional- no es más que un telón de fondo de los acontecimientos en El Líbano, señala.
Se ve que un viejo orden se está desvaneciendo. ¿Podría incluso estar en juego el acuerdo constitucional de los ta'if en El Líbano, que Arabia Saudita utilizó para bloquear y petrificar a un establishment sectario liderado por los sunitas?, sostiene.
Al respecto, subraya, en todo el mundo árabe hay un déficit de legitimidad que mancha a las élites existentes, algo que no es ajeno y también está en marcha en Estados Unidos, el Reino Unido y partes de Europa, donde hay enfrentamientos contra ciertas élites.
Por supuesto, plantea, esta desestima por las élites globales está conectada con esa otra poderosa dinámica que afecta a Medio Oriente: esta última puede no estar en un "buen lugar" político, pero está en un lugar aún peor desde el punto de vista económico.

En El Líbano, argumenta, un tercio de la población vive por debajo de la línea de pobreza, mientras que el uno por ciento superior posee una cuarta parte de la riqueza de la nación, según las Naciones Unidas. Esta no es la excepción para la región, es la norma, subraya.

El mundo occidental se encuentra en una etapa muy avanzada de un ciclo de comercio y crédito (como lo describen los economistas). Se acerca un giro a la baja. Pero también hay indicios de que nos estamos acercando al final de una meta-ciclo, indica Crooke.
Medio Oriente es una economía alimentada por combustibles fósiles (en un momento en que los combustibles fósiles están pasando rápidamente de moda, se interrumpen los gastos de capital y se recortan las previsiones de crecimiento de la demanda), valora el analista.

Incluso la economía de El Líbano -que no tiene petróleo- sigue siendo (paradójicamente) una economía petrolera. Los libaneses trabajan en el Golfo, atendiendo los servicios auxiliares de una economía basada en combustibles fósiles y remitiendo sus ahorros a los bancos libaneses, o trabajan en el sector financiero libanés, gestionando los ahorros derivados en gran medida de este sector.

Concluye el experto británico que se esperan muchas protestas si la región no encuentra un camino que la libere de la dependencia de los combustibles fósiles que ya, al parecer no pueden ser el motor del empleo cuando avances tecnológicos tocan la puerta del futuro, un escenario, donde El Líbano no es la excepción.