General estadounidense: La violencia de los supremacistas blancos es terrorismo

Como comandante de todas las fuerzas de EE.UU. y la OTAN en Afganistán, luché contra los enemigos de EE.UU. en el extranjero. Ahora debemos luchar contra las ideologías violentas y odiosas en casa, señaló el general retirado del Cuerpo de Marines de EE.UU. John R. Allen, hoy presidente de la Institución Brookings, en su artículo difundido en The Atlantic.

  • La reciente decisión del FBI de elevar el extremismo violento por motivos raciales a la categoría de "prioridad de amenaza nacional" es un buen comienzo”.

“Combatí la amenaza del terrorismo extranjero durante gran parte de mi carrera, luchando contra organizaciones que se basan en ideologías virulentas y odiosas, y en muchos casos operan en una red de células independientes y vagamente conectadas. Las organizaciones violentas de supremacía blanca operan de manera similar”, señaló el general retirado del Cuerpo de Marines de EE.UU. John R. Allen, hoy presidente de la Institución Brookings, en su artículo difundido en The Atlantic.

A su juicio, el fracaso en abordar esos grupos nacionales y sus redes, o en tomarlos tan seriamente como sus contrapartes extranjeras, está costando vidas, disminuyen los valores compartidos y apreciados, y comprometen la credibilidad y unidad del pueblo estadounidense.

“Esto está sucediendo ahora, no en una época pasada, y tenemos que actuar inmediatamente si queremos salvaguardar nuestra república”, dijo.

Según el ex general retirado cuatro estrellas, durante gran parte de los últimos 50 años, los grupos supremacistas blancos fueron relegados en gran medida a los márgenes de la sociedad estadounidense, donde continuaron sobreviviendo, si no prosperando, como un vergonzoso artefacto de la historia. 

“Sin embargo, apuntó, hoy en día se encuentran con un panorama geopolítico que se ha vuelto permisivo, o incluso favorable, a su retórica y actividades, y tenemos que hacer más para combatirlos. La reciente decisión del FBI de elevar el extremismo violento por motivos raciales a la categoría de "prioridad de amenaza nacional" es un buen comienzo”. 

Precisó, además, que esos actores malignos son terroristas, y se necesita una ley integral sobre el terrorismo interno, que ayude a poner todo el peso de nuestras leyes y recursos en contra de las manifestaciones no abordadas y violentas de racismo que aún persisten en la cultura estadounidense actual.

Asimismo, sostiene que demasiados de los grupos supremacistas blancos de hoy en día han dado pasos incontrolados para reivindicarse como parte de la corriente política contemporánea, haciendo hincapié en el "patrimonio" o la pseudociencia para enmascarar sus verdaderas intenciones violentas. 

Por tanto, sugiere, la creación de una designación similar de "Organización terrorista nacional", o como mínimo, la inclusión de grupos supremacistas blancos extranjeros en la lista de organizaciones terroristas internacionales, nos ayudaría a contrarrestar más eficazmente esos grupos.

Lo cierto es, asevera Allen, que los grupos contemporáneos de supremacía blanca plantean una grave amenaza a la seguridad, que rivaliza, y tal vez incluso eclipsa, la de las organizaciones terroristas extranjeras. 

Allen ha solicitado al Congreso de los Estados Unidos que se ocupe de esta cuestión. “El pueblo americano debe hacer lo mismo. Así como yo luché contra los enemigos de América en el extranjero, también debemos luchar contra las violentas y odiosas ideologías en casa”.