Cuando no bebes suficiente líquido tu cerebro sufre

El cerebro, como los músculos y los riñones, contiene más concentración de agua que el resto de nuestro cuerpo.
Mantenernos hidratados es un tema prioritario en nuestra salud, aunque generalmente es uno de los que menos cuidamos.
Mantenernos hidratados es un tema prioritario en nuestra salud, aunque generalmente es uno de los que menos cuidamos.

Cuando llegan los meses fríos, nuestro consumo de líquidos disminuye. Una explicación razonable es aquella de que no sudamos; sin embargo tenemos que tener en cuenta que nuestro cuerpo está conformado en un 70 porciento de agua, o sea si no nos hidratamos, podemos terminar "resecándonos", lo mismo por fuera que por dentro.

Nuestro cerebro, el órgano que domina todo nuestro organismo, tiene como elemento predominante también los líquidos. O sea: si no tomamos el agua que nuestro cuerpo necesita, nuestro cerebro también sufrirá las consecuencias.

Cuando no bebes suficiente líquido, tu cerebro sufre. Te sientes más irritable que nunca, te vuelves más lento de reflejos, te duele la cabeza y te falla la memoria.


Tómate un minuto para reflexionar...

El CEREBRO tiene como elemento predominante el líquido. (Foto Ilustrativa)
El CEREBRO tiene como elemento predominante el líquido. (Foto Ilustrativa)

Al levantarte es muy probable que sientas sed y no hambre. Esto ocurre porque el hambre no encuentra su pico máximo a la hora del despertar. Sin embargo, es sumamente probable que comas antes de beber.

Sensaciones como la sed o el hambre, están dominadas por la mente; y no necesariamente cuando sientes la deseos de comer algo es por hambre, puede ser sencillamente porque te apetece. No pasa lo mismo con la sed.

¿Te has preguntado alguna vez, por qué confundimos la sed con el hambre?

En la actualidad estamos expuestos a tantos estímulos de comida que
nuestro cerebro se despista.

LA RAZÓN:
Los centros del hambre y de la sed se encuentran en nuestro cerebro y están controlados por la misma zona, el hipotálamo. Por ese motivo a veces ambas sensaciones se confunden.

EL EFECTO:
Si no bebes lo suficiente tendrás "picos" de hambre. Además, también notarás cansancio y… ¡cuidado!, porque eso te llevará a pensar que comiendo se te pasará la debilidad.

EL TRUCO:
Para identificar lo que realmente sientes, bebe y espera 10 minutos. Si el hambre desaparece, tu cuerpo pedía líquidos, no comida (era "falso" apetito). Si no han pasado más de 4 horas desde la comida
y notas cierta ansiedad, lo que tendrás será sed.

Si bebes 6 vasos de agua a lo largo del día, lo estás haciendo bien.