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Abdelaziz Bouteflika anunció su dimisión tras varias jornadas de protestas en su contra ante su postulación a un quinto mandato presidencial. Las manifestaciones populares lograron que el Ejército pidiera la aplicación del artículo 182 de la Constitución de Argelia y la posterior renuncia del mandatario de 82 años.

Las elecciones estaban previstas para el próximo 14 de julio. De acuerdo con medios de prensa locales, la cancelación es resultado de que el organismo se había negado a inscribir como candidatos a Hakim Hamadi y Hamid Touahri, los dos últimos nominados que aún estaban en la carrera por la presidencia argelina.

Said Bouteflika, hermano menor del exmandatario, así como los generales Bachir Athmane Tartag y Mohamed Mediene, permanecen retenidos para ser interrogados e investigadas sus actividades, pero no se ofrecieron otros detalles al respecto.

Si bien las exigencias populares han logrado determinados éxitos, como la renuncia del presidente del Consejo Constitucional, Tayez Belaiz, un hombre cercano al exmandatario, los manifestantes reclaman la salida de otros dos puntales del sistema. Se trata del actual jefe de Estado, Bensalah y del primer ministro, Nouredin Bedaui, dos figuras también apegadas a Bouteflika.

A pocos días de la caída de Abdelaziz Bouteflika en Argelia (Ver: Argelia: El otoño del patriarca) otro “extraño” remezón hace caer al dictador sudanés Omar al-Bashir, tras 30 años en el poder, al que llegó tras un golpe militar en 1989, aunque tras “democratizarse” se impondría en las elecciones de 1996, con más del 75% de los votos, en 2000 con el 85%; en 2005, una modificación constitucional lo obligaría a evitar el engorroso trámite; en 2010 alcanzaría un modesto 68%, pero lograría reponerse en 2015, alcanzando un 94%, aunque será un arcano si podría triunfar en las de 2020, en las que ya había anunciado que competiría.

A la luz de los continuos llamamientos a las manifestaciones en la octava asamblea, Abdul Qader bin Saleh, asumió la presidencia durante un período de transición y exigió que se realice mediante personalidades que no pertenecen al régimen anterior.

La presencia de miles de personas evidencia que la mayoría de la población no está totalmente satisfecha de lo logrado en siete semanas de demostraciones para exigir la dimisión de Bouteflika, que fue efectiva el pasado 2 de abril.

El derrumbe de Abdelaziz Bouteflika termina con una carrera política de 60 años, que se inició en el fragor de la lucha contra Francia.

El Consejo Constitucional de Argelia reconoce la vacante del puesto de Presidente de la República. Las manifestaciones se extendieron por la calle argelina inmediatamente después del anuncio de la renuncia del Presidente Abdelaziz Bouteflika, quien viaja a Suiza para completar el tratamiento.

La declaración sobre la salida del poder del mandatario argelino, dada a conocer por un comunicado de la Presidencia, se produce tras varias semanas de fuertes protestas tras anunciar en un primer momento que presentaría su candidatura electoral para un quinto mandato.

Por sexto viernes consecutivo, pero con mayor masividad -según aseguran organizadores y analistas locales-, la ciudadanía se volcó con pancartas, banderas de Argelia y consignas que tienen como denominador común poner fin a 20 años de gestión de Bouteflika, de 82 años y muy enfermo.

La radio argelina niega que el Consejo Constitucional se haya reunido para implementar el artículo 102 sobre la salud del presidente.

El partido gobernante apoya el paso del comandante del Ejército y lo considera un comienzo legítimo y constitucional. La Unión General de Trabajadores apoya el movimiento, mientras que los partidos de la oposición se reúnen en unos días para adoptar una posición unificada.

El presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, confirma que las elecciones presidenciales traerán un nuevo presidente al país y que la enmienda de la constitución será el punto de partida para un nuevo camino electoral. El jefe de personal del ejército argelino dice que "cualquier situación difícil sería explotada por partes extranjeras, y que el ejército es responsable de una solución inmediata a la crisis en el país".

Según el corresponsal de Al Mayadeen, las fuerzas de seguridad se han desplegado ampliamente en las plazas y calles principales de la capital y cerca del palacio presidencial en Al-Mouraide, mientras se realizaron manifestaciones populares en varias ciudades del país.

El primer ministro argelino, Noureddine Badawi, dice que el próximo gobierno será un gobierno tecnocrático con todas las competencias y las instituciones constitucionales continuarán funcionando hasta que se elija un nuevo presidente. El jefe de personal del ejército argelino, el teniente general Ahmed Kayed Saleh, promete preservar "la unidad del país y su seguridad y estabilidad en todas las circunstancias".

El hasta ahora titular del Interior, Nouredine Bedoui, reemplazará a Ahmed Ouyahia, quien renunció al cargo de primer ministro el lunes tras la decisión del presidente de no presentarse a las elecciones.

La secretaria general del Partido Laborista de Argelia, Louisa Hanoun, dijo que "los intentos del régimen para imponer la continuación de la situación actual tienen serias consecuencias…. "No hay elecciones en Argelia, sino un fraude total, la confiscación de la voluntad popular y una exageración en la tasa de participación".

El mandatario argelino anunció también una reorganización gubernamental para lograr una mayor movilización de las autoridades públicas y mejorar la eficacia de la acción del Estado en todas las áreas.

El avión presidencial aterrizó en la base militar Boufarik, en las inmediaciones de Argel.