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Un ataque suicida con explosivos se registró el sábado pasado en Kabul cuando se celebraba una boda en un salón para fiestas, que estaba totalmente ocupado.

El portavoz de la Cancillería iraní, Seyyed Abas Mousavi, dijo sentir un profundo pesar por lo sucedido y afirmó que los autores del crimen, “son enemigos de la paz, la humanidad, la seguridad y la estabilidad de Afganistán”.

Según el Ministerio del Interior del país, un automóvil explotó cargado de bombas. El ataque apuntó a una estación de policía. El movimiento radical de Afganistán Talibán se atribuyó la responsabilidad de la explosión.

Un informe del organismo multilateral señaló que Daesh aún tiene gran fuerza debido a la financiación y la experiencia de combate lo que constituye la amenaza más peligrosa para la seguridad global.

Pompeo hizo esas declaraciones en un debate en el Club Económico de Washington con el empresario David Rubenstein, quien preguntó al titular de Exteriores si EE.UU. tiene previsto reducir sus tropas en Afganistán antes de las próximas elecciones presidenciales, fijadas para noviembre de 2020.

"Si bien el número de civiles muertos y heridos es un 27 por ciento inferior al mismo período en 2018, año que registró un número récord de víctimas civiles, la ONU observa con preocupación patrones inquietantes como el aumento del 27 por ciento en las muertes de civiles en el segundo trimestre de 2019 en comparación con el primero", señaló en un comunicado la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (Unama), citando su informe de mitad de año.

Las fuerzas de seguridad rescataron a 150 personas que quedaron atrapadas en el edificio durante el asalto.

El Ministerio de Salud confirmó en informe preliminar la cifra de lesionados, sin precisar otros detalles. Algunos reportes de prensa mencionaron la posibilidad del estallido de un coche bomba, sin que alguna otra fuente pudiera verificarlo.

El Gobierno afgano culpó en varios comunicados a los talibanes del triple atentado, pero los insurgentes se desvincularon de los dos primeros y, sobre el tercero, aseguraron que estuvo dirigido contra un convoy de las tropas extranjeras desplegadas en el país.

Las víctimas hasta ahora incluyen a dos oficiales de policía, ocho civiles y dos atacantes.

Con este deceso, se eleva a siete el número de soldados norteamericanos muertos allí en lo que va de año.

Según informes de Tolo News, la explosión fue provocada por un artefacto explosivo colocado dentro de la mezquita Mohammadiya del barrio Khak-e-Ghariban. Hasta el momento ningún grupo se atribuyó el ataque.

El portavoz del Ministerio del Interior afgano, Nasrat Rahimi, confirmó que las fuerzas de seguridad combatieron a dos autores del ataque, que apuntaron contra un centro logístico del Ministerio de Defensa. La acción fue reivindicada por el Movimiento Talibán.

Las circunstancias del deceso de los dos soldados son aún desconocidas, según una declaración de la misión de la OTAN "Apoyo firme", destinada a entrenar y asesorar a las fuerzas afganas.

Una vez más, los defensores de la guerra prometen que será eficaz, eficiente y breve. Pero no se equivoque: una guerra con Irán para promover un cambio de régimen o cualquier otra cosa sería larga, costosa y catastrófica para los Estados Unidos y la economía mundial.

La decisión de liberar a los talibanes se tomó a principios de mayo como un paso hacia el establecimiento de la paz en el país.

Hasta el momento ningún grupo insurgente ha reivindicado la autoría del ataque que precede al fin del Ramadán.

El Ministerio del Interior afgano confirmó que el ataque aéreo en el distrito de Nahr i Saraj fue realizado por la misión Apoyo Decidido de la OTAN a petición de la parte afgana para ayudarle en combates contra los talibanes.

El atentado ocurrió cuando los insurgentes detonaron un vehículo militar que había sido tomado bajo control de los armados en las afueras del recinto, lo que allanó el camino para que un segundo grupo de asaltantes ingresara al edificio, señaló la Policía.

De acuerdo con la declaración final, los delegados a la Loya Jirga demandaron que el gobierno de la República Islámica de Afganistán y el movimiento talibán deberían decretar y aplicar un cese el fuego permanente, empezando el primer día de Ramadán.