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Abdelaziz Bouteflika anunció su dimisión tras varias jornadas de protestas en su contra ante su postulación a un quinto mandato presidencial. Las manifestaciones populares lograron que el Ejército pidiera la aplicación del artículo 182 de la Constitución de Argelia y la posterior renuncia del mandatario de 82 años.

Miles de manifestantes demandaron que el presidente Abdelkader Bensalah, el primer ministro, Nuredin Bedoui, y el presidente de la Asamblea Nacional del Pueblo, Mouad Bouchareb, abandonen sus cargos.

Los ex primeros ministros Ahmed Ouyahi y Abdelmalek Sallal y otros 12 ex ministros principales se presentaran ante el Juez del Tribunal Supremo de justicia acusados en casos de corrupción. Mientras el poder judicial argelino continúa escuchando a los acusados en casos de corrupción relacionados con el lavado de dinero y la explotación de la influencia y el despilfarro de dinero público.

Las elecciones estaban previstas para el próximo 14 de julio. De acuerdo con medios de prensa locales, la cancelación es resultado de que el organismo se había negado a inscribir como candidatos a Hakim Hamadi y Hamid Touahri, los dos últimos nominados que aún estaban en la carrera por la presidencia argelina.

Palestinos, iraquíes, sirios, yemenitas, iraníes y argelinos expresaron su solidaridad con la causa palestina en ocasion del Día Mundial de Jerusalén; además, rechazaron el llamado Acuerdo del siglo.

En declaraciones desde la cuarta Región Militar de Ouargla, el viceministro de Defensa de Argelia, Ahmed Gaid Salah, manifestó su apoyo racional y sincero a las marchas pacíficas y maduras protagonizadas desde el 22 de febrero y a los esfuerzos de las instituciones del Estado y la Justicia.

Argelia, donde los estudiantes colocaron consignas en las que pedían la salida del jefe de estado interino y el primer ministro, pidiendo que se les impida supervisar las próximas elecciones presidenciales.

Said Bouteflika, hermano menor del exmandatario, así como los generales Bachir Athmane Tartag y Mohamed Mediene, permanecen retenidos para ser interrogados e investigadas sus actividades, pero no se ofrecieron otros detalles al respecto.

El teniente general del ejército argelino, Ahmed Gaïd Saleh, se comprometió hacerle seguimiento al poder judicial en el desempeño de sus nobles funciones luego de ser liberado de las restricciones, dictados y presiones; así como señaló Saleh que se procederá a limpiar al país de la corrupción y de los corruptos.

Los agentes de la policía bloquearon la calle Hassiba Benbouali y lanzaron gases lacrimógenos para impedir la llegada al edificio de la Grande Poste de la demostración en la que participaban cientos de personas, algunas de las cuales recibieron golpes severos, según medios de prensa.

En una declaración conjunta, el canciller argelino, Sabri Boukadoum, y su homólogo tunecino, Khemaies Jhinaoui, consideraron imperativo la reanudación de un diálogo entre las fuerzas beligerantes.

Si bien las exigencias populares han logrado determinados éxitos, como la renuncia del presidente del Consejo Constitucional, Tayez Belaiz, un hombre cercano al exmandatario, los manifestantes reclaman la salida de otros dos puntales del sistema. Se trata del actual jefe de Estado, Bensalah y del primer ministro, Nouredin Bedaui, dos figuras también apegadas a Bouteflika.

De acuerdo con la agencia APS, el número de electores contemplados en los registros durante los comicios locales de hace dos años ascendió a 22 millones 883 mil 772.

El jefe del Ejército de Argelia y viceministro de Defensa, general Ahmed Gaid Salá, consideró que las acciones de la justicia van en la dirección exigidas por los manifestantes que desde el 22 de febrero salen a las calles de Argel, la capial, y otras partes del país para demandar la salida de todo el sistema.

A las consultas asistirán expertos y figuras especializadas en derecho constitucional.

El teniente general argelino, Ahmed Qaid Saleh, pidió a la judicatura argelina "abrir archivos de corrupción" y consideró que "algunas personas han engañado mucho las capacidades del pueblo y siguen activos contra su voluntad". El jefe del Consejo Constitucional en Argelia, Tayeb Belaiz, renunció el martes, coincidiendo con la continuación de las marchas desde el patio central de correos en la capital.

"Los argelinos no se sintieron atraídos por la primavera árabe y las llamados extranjeros. No han sido afectados por ningún movimiento en otro país... Sin el ejército argelino, habría habido mucha sangre, especialmente porque hay instituciones de seguridad que han despertado preocupación" dijo el jefe del Movimiento de Al-binaa Nacional de Argelia.

A pocos días de la caída de Abdelaziz Bouteflika en Argelia (Ver: Argelia: El otoño del patriarca) otro “extraño” remezón hace caer al dictador sudanés Omar al-Bashir, tras 30 años en el poder, al que llegó tras un golpe militar en 1989, aunque tras “democratizarse” se impondría en las elecciones de 1996, con más del 75% de los votos, en 2000 con el 85%; en 2005, una modificación constitucional lo obligaría a evitar el engorroso trámite; en 2010 alcanzaría un modesto 68%, pero lograría reponerse en 2015, alcanzando un 94%, aunque será un arcano si podría triunfar en las de 2020, en las que ya había anunciado que competiría.

La policía dijo que 180 personas fueron arrestadas durante los enfrentamientos. Agregó que los jóvenes agredieron a los agentes de policía. Un automóvil de la policía fue quemado, y otros autos fueron destruidos, según imágenes transmitidas en las redes sociales.

El parlamento argelino aprobó el nombramiento de Abdelkader Ben Saleh como presidente interino de Argelia, en sustitución del presidente saliente Abdelaziz Bouteflika.