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Desde el pasado 17 de noviembre cerca de 300.000 manifestantes han usado los chalecos amarillos para protestar contra el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y sus políticas económicas "para ricos".

Es el sábado 19 consecutivo de manifestaciones de los chalecos amarillos, y se realizó con un gran despliegue militar y policial en todo el país, incluida la capital, París.

Durante su reunión en París con el presidente del Consejo Presidencial libio (PC), Fayez Al-Sarraj, el canciller galo declaró que no hay solución militar a la crisis de la nación norafricana.

La Cancilleríasiria explicó que “la evolución de los acontecimientos mostró que lo que vive el país y algunos países de la región es el mero resultado de un complot occidental dirigido por Estados Unidos para someter la voluntad de los países de la región y saquear sus riquezas y recursos, y fortalecer a (Israel) a expensas de los derechos e intereses árabes”.

El sábado se produjeron manifestaciones en ciudades de todo el país y las de París fueron particularmente tensas, al punto que el presidente, Emmanuel Macron, debió interrumpir su descanso de fin de semana en una estación de esquí para regresar a la capital.

En entrevista concedida el sábado a la cadena estadounidense ABC News, Bolton dijo que “una razón por la que el presidente Trump se ha comprometido a mantener una presencia estadounidense en Irak y una pequeña parte de una fuerza de observación en Siria, es ante la posibilidad de que haya un verdadero resurgimiento de Daesh, y entonces tendríamos la capacidad de lidiar con que si eso surgiera.

En la primera fase de la misión, el portaviones de la Armada francesa participará durante un mes en las operaciones de la llamada coalición estadounidense en Siria.

El origen de la movilización que comenzó a finales de 2018 fue el aumento de precios del combustible decretado por el Ejecutivo, pero luego las reivindicaciones se ampliaron al aumento de impuestos en general y la pérdida del poder adquisitivo como resultado de la política gubernamental.

Los manifestantes se movilizan una semana más en la capital de Francia para exigir mayor justicia social y fiscal.

A punto de cumplir mañana tres meses de movilización, el movimiento tiene numerosas acciones convocadas durante el fin de semana -y no solo el sábado, como ha sido habitual hasta ahora- para así marcar la fecha.

Cientos de personas de la provincia de Raqqa y Deir Ezzor salieron este sábado en marchas populares en las que condenaron la ocupación estadounidense y los ataques lanzados por la alianza contra el pueblo.

Las protestas coinciden con la polémica por la "ley antivándalos" que fue aprobada por 387 votos por la Asamblea Nacional tras un intenso debate.

En una declaración al margen de la sexta ronda de conversaciones políticas entre Teherán y París el pasado martes, el diario francés Le Figaro anotó que el intercambio de embajadores entre Irán y Francia "podría tener lugar en los próximos días", seis meses después de su suspensión.

Algunos estados han decidido realizar una pausa en el proceso de normalización de las relaciones con Damasco hasta después de la cumbre entre los países árabes y la UE. Egipto cedió a las presiones del presidente francés, Emmanuel Macron, pues sus autoridades han afrimado que no apoyan el retorno de Siria a la Liga Árabe

"Para acabar con la fuerza desmesurada que impone el gobierno para hacer callar la protesta", se instó a los manifestantes a acudir con "parches en el ojo, vendas, pintar de rojo los chalecos amarillos como si fuera sangre", según mensajes lanzados en Facebook.

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, dio la bienvenida al primer paso europeo, aunque lo describió como "demasiado tarde" para mantener el acuerdo nuclear y asegurar que Irán se beneficie del acuerdo.

El mecanismo, llamado INSTEX (acrónimo en inglés de Instrumento de Apoyo a Intercambios Comerciales) fue presentado oficialmente para facilitar las transacciones con Irán, luego de que Washington reimpusiera sanciones unilaterales antiraníes.

Los manifestantes del movimiento “chalecos amarillos” han tomado hoy las calles de París, la capital de Francia, pese a la advertencia del Gobierno de Emmanuel Macron, quien aseguró que reforzará el arsenal legislativo que limita el derecho a manifestarse.

La reacción iraní responde a declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, quien advirtió que su país y otros Estados europeos impondrían más sanciones a la nación persa en caso de no avanzar negociaciones sobre misiles.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo en una conferencia de prensa que su país "y Francia quieren formar conjuntamente un ejército europeo a través del nuevo tratado".