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Las protestas opositoras que han tenido como bandera la violencia en Nicaragua y Venezuela parecen seguir un guión. Conozca las principales similitudes.

A dos meses del inicio de la ola de violencia, los nicaragüenses cifran sus expectativas en los resultados del diálogo nacional, considerado única alternativa para devolver la tranquilidad, el entendimiento y la estabilidad al país.

El Presidente Daniel Ortega y su gobierno fueron sorprendidos por una violencia generalizada que, con clara factura de la CIA yanqui, impulsó la extrema derecha nicaragüense a la usanza de los grupos terroristas que en Venezuela impulsaron las criminales guarimbas en el año 2017 con miras a derrocar al Presidente Nicolás Maduro.

El Gobierno venezolano condenó este domingo a través de su Cancillería, la violencia desatada en Nicaragua por parte de la oposición para hacerse del poder por vías no democráticas.

Según se conoció, entre los acuerdos firmados también figura urgir la presencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), del alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y de una misión de la Unión Europea.

El diálogo nacional en Nicaragua sesionará hoy en Managua, capital del país centroamericano, en medio de una ola de violencia promovida por sectores de la derecha que han provocado desde el 18 de abril 168 muertos y dos mil 100 heridos, según denuncias.

Organizaciones sindicales, comerciantes y trabajadores por cuenta propia de Nicaragua repudiaron este miércoles el llamado a un paro nacional convocado por sectores opositores, al considerar que promueve la desestabilización e inestabilidad en el país.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se reunirá este jueves con obispos de la Conferencia Episcopal para valorar la conveniencia de llevar adelante el diálogo nacional, a fin de superar la crisis sociopolítica que vive el país desde el 18 de abril.

Los tranques y bloqueos de vías persisten en diferentes ciudades de Nicaragua, mientras se siguen sumando muertos y heridos por la crisis sociopolítica que vive el país desde el pasado 18 de abril.

Obando y Bravo fue declarado en 2016 Prócer de la Paz y la Reconciliación de Nicaragua por la Asamblea Nacional.

El 18 de abril estalló la ola de violencia en medio de protestas contra reformas del gobierno al seguro social, más tarde derogadas, pero que no detuvieron las manifestaciones, a las cuales se sumaron otras demandas políticas.

El reporte de TeleSUR da cuenta que el comunicado emitido por la Comisión señaló que hasta el día 28 de mayo, 85 personas fueron contabilizadas como fallecidas, mientras que un total de 997 se encuentran heridas.

La voluntad de reanudar el diálogo nacional para superar la crisis sociopolítica que vive Nicaragua persiste.

En los recientes acontecimientos en Nicaragua, hay algunas cosas absurdas o simplemente falsas que sin embargo, se han proyectado como verdades absolutas en medios de comunicación y redes sociales. Se ha pretendido proyectar una imagen de las protestas como si éstas hubieran sido contra reformas neoliberales, lo cual significa que ahora la empresa privada y la derecha nicaragüense están en contra del neoliberalismo, que fue introducido en el país precisamente por ellos, cuando el sandinismo estaba en la oposición. Y luego está el tema más sensible, con el que se ha manipulado inescrupulosamente la opinión pública, y es el de las muertes ocurridas en estos días convulsos recién pasados.

Imágenes televisivas mostraron parte de los incidentes, mientras un equipo periodístico de TN8 que reportaba los hechos fue amenazado, agredido y despojado de sus pertenencias personales y de trabajo, incluido los vehículos en los cuales se desplazaban.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua exhorto a todos los sectores a iniciar lo antes posible el diálogo nacional por la paz.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, llamó a su pueblo a defender la paz conquistada por todos con tanto sacrificio y advirtió que quienes antes incitaban a la guerra ahora estimulan la violencia y la inestabilidad.

Ahora le tocó el turno a Nicaragua; un país con envidiable estabilidad en una región inestable y después de sucesivas guerras; con índices de crecimiento de alrededor del 5% en los últimos diez años; con altos índices de seguridad ciudadana; y según datos del PNUD, uno de los países latinoamericanos con mayor disminución de la pobreza y de la desigualdad social durante ese mismo período de tiempo, o sea desde que volvió el sandinismo al poder.

Un comunicado publicado en la página digital del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba condenó la desestabilización que pretenden en Nicaragua, ”un país -como señala la nota- que vive en paz y donde se han conseguido notables avances sociales, económicos y de seguridad en favor de su pueblo”.

La junta directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua creará una Comisión de la Verdad para investigar las protestas violentas que dejaron al menos 38 muertos en el país centroamericano.