Alberto Fernández: Nadie pudo imaginar las dimensiones de esta pandemia

La agencia Sputnik entrevista al presidente de Argentina, Alberto Fernández.

  • Alberto Fernández: Debilidad económica y pandemia confluyeron en mi gobierno
    Alberto Fernández: Nadie pudo imaginar las dimensiones de esta pandemia

La pandemia ha sido una experiencia única que nos tocó vivir a todos los que gobernamos, porque los desafíos que teníamos el día de la elección, estoy seguro que nadie había pensado en la posibilidad de una pandemia de estas características, afirmó el predidente de Argentina, Alberto Fernández, en entrevista con la agencia rusa Sputnik.

Al hacer un balance de la gestión del Gobierno con respecto a la pandemia de la Covid-19, el gobernante señaló que Argentina tenía "en el momento que nosotros llegamos al Gobierno una situación de debilidad económica y también de extrema debilidad en lo que tiene que ver con la salud pública, que había quedado relegada producto de una lógica económica muy poco atenta a resolver los problemas de los sectores más rezagados".

Por tanto -expresó-, el escenario era complejo por lo económico, por la infraestructura en materia sanitaria y por lo social. Nosotros apenas nos enteramos de lo que estaba pasando en Europa y viendo la velocidad vertiginosa con que crecían los casos, nos ocupamos de tomar los recaudos necesarios, es decir, frente al primer caso detectado en Argentina, evitar que eso se propague a gran velocidad y mientras tanto ordenar un sistema de salud que estaba absolutamente olvidado. Eso significó poner en marcha una cantidad de hospitales que ni siquiera existían, dotar de camas de terapia intensiva a lugares que no estaba previsto y en cada cama de terapia intensiva dotarla de un respirador que tampoco existían. A pesar de que se estaban produciendo en Argentina, iba a un ritmo muy lento, además de que se estaban preparando para exportarlos porque el mundo los estaba demandando, con lo cual hicimos una compra masiva de todo eso y multiplicamos por diez la cantidad de producción. Se producían 40 respiradores al mes y nosotros superamos los 500. Eso nos dio plafón para que cuando llegara finalmente la pandemia, todos estuvieran adecuadamente atendidos. Ese objetivo se logró. Prestamos mucha atención al área metropolitana y el resto del país se relajó mucho. Se descuidó. Cuando el área metropolitana empezó a tener una caída sostenida de contagios y de casos, empezó a desatarse en el interior del país. Este es el estado en que está el país hoy en día. Aproximadamente 8 provincias tienen más del 50 por ciento de los casos. Estamos trabajando con la misma lógica que lo hicimos en la ciudad de Buenos Aires, estamos preservándonos mucho, cerrando comercios, buscando que la circulación de alguna manera disminuya y creo que lo vamos llevando bien, con una tasa de letalidad que está por debajo del promedio y esperando la vacuna, que es lo que realmente va a resolver el problema. Estamos trabajando con todos los que están produciendo vacunas.

P: El Ministerio de Salud habló del desafío que tiene Argentina al encontrarse de una curva que es evolutiva ¿Qué expectativa tienen de cuánto podría llegar a durar?

R: No, yo creo que ya hace un par de semanas que la curva está como amesetada.  Está en una meseta alta, alrededor de 15.000 casos diarios. La semana pasada parece que tuvo una leve baja, vamos a ver si esta semana sigue. En el área metropolitana de Buenos Aires, la baja es muy pronunciada, tenemos menos de la mitad de los casos que solíamos tener. Nosotros confiamos que esa meseta no crezca y comience a bajar paulatinamente.

P: Con 606.325 testeos por millón de habitantes, Argentina ocupa el lugar 113 en cuanto a cantidad de testeos, está por detrás de Brasil y de Colombia. Dentro del comité de expertos que asesora a Argentina, algunos especialistas han dicho que hay insuficiencia de testeos. ¿Cuál es su opinión al respecto?

R: Cuanto más se testea, hay más posibilidades de identificar cuál es el nivel de contagio. Nosotros vamos viendo de los testeos que hacemos, cuantos hay positivos y negativos, de ahí vemos cómo evoluciona la enfermedad. Crece el número de positivos, quiere decir que estamos en una etapa de diseminación del virus. Yo creo que estamos haciendo los testeos que necesariamente debemos hacer. Obviamente podemos hacer más testeos, podríamos estar seguros, pero en verdad el testeo hecho en la cantidad que lo hacemos nos permite saber cuál es el porcentaje de contagio en la sociedad y eso sí no falla. Hubo momentos en que el porcentaje de contagio era bajo, en otros creció, y con la misma cantidad de testeos.

Me parece que nosotros hicimos la cantidad de testeos suficientes. Pudo haber sido más, claramente, pero no lo entendimos realmente necesario. Además, hicimos el test más seguro, que es el PCR, porque muchos realizan como testeo que en verdad no sabe si estamos contagiados o si lo estuvimos. Nosotros a esos testeos no los consideramos. Ahora lo que estamos haciendo son los rápidos, que eso ha sido una gran solución.

P: En su última carta, el comité de expertos también le recomendó al Gobierno que aumentara los rastreos y que se aplicaran más bloqueos sanitarios aislados. ¿Se va a tomar en cuenta esta recomendación?

R: Los testeos se aumentaron significativamente. Además, aumentaron por el testeo rápido, que es algo reciente, no estuvieron desde el primero momento. Nosotros compramos esos test. Ahí seguimos la recomendación del comité.

Nosotros tenemos un plan, que se llama Detectar, que se haya busca quién está contagiado y todos los contactos que tuvo esa persona en los días precedentes. Todas esas personas que tuvieron contacto se separan y se hacen el test. El plan Detectar se está haciendo en todo el país. Empezó a hacerse en la ciudad de Buenos Aires, en los barrios populares. Ahora se ha desarrollado en todos lados.

Con respecto al segundo punto de la pregunta, que son los cierres intermitentes, que es el aislar pueblos, zonas, eso nosotros siempre lo recomendamos, pero finalmente la decisión la tiene el gobernador o el municipio porque Argentina es un país federal. He tenido casos donde gobernadores me pidieron que ponga el aislamiento de una ciudad, porque ellos necesitan la autorización nacional. Pero hay lugares en donde propuse el aislamiento y los gobernadores no lo hacen. Ahí hay problemas de tipo estructural de Argentina, que, por ser un país federal, el peso de los gobernadores es importante.

Estamos frente a un virus que hasta el día de hoy nadie sabe cómo se previene y cómo se cura. Sabemos que con alcohol y utilizando barbijo, las posibilidades de contagiarse disminuyen mucho. Sabemos que, si nos quedamos en nuestras casas, las posibilidades de contagio disminuyen mucho. Ahora, lo que tenemos que ver es cómo nosotros en esta última etapa que estamos viviendo contenemos al máximo la circulación, la gente ha acompañado mucho, esto también hay que decirlo. La mayoría de la gente se cuida, se preserva, de hecho, se han abierto los restaurantes, lugares de encuentro, y la gente no va masivamente a esos lugares porque hay una dosis de cuidados. Entonces me parece que nosotros hemos seguidos todas las recomendaciones del comité médico, para mí han sido centrales, porque me han ayudado mucho. Estamos viviendo algo inédito, para un abogado es más inédito aún. Nunca se me ocurrió enfrentar una pandemia en un Gobierno. Es lo que me tocó en suerte. Lo estamos haciendo presumiblemente bien, aunque hubiéramos querido un mayor número de decesos, los decesos claramente se condicen con la edad y con las enfermedades prevalentes. Es un virus claramente cuando ataca a personas mayores de 60 años y a la gente que tiene enfermedades prevalentes parece tener una letalidad muy grande. Por eso le pedimos tanto a nuestros adultos mayores que se cuiden.

P: Me podría confirmar qué funcionarios de su Gobierno han viajado a Moscú y qué novedades han traído.

R: Nosotros estuvimos conversando con el fondo soberano de Rusia.

VACUNA

- ¿Qué funcionarios de su Gobierno han viajado a Moscú, a qué se debió ese viaje y qué novedades traen?

- Nosotros venimos conversando con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) desde hace ya bastante tiempo tratando de ver cómo evoluciona la vacuna rusa, porque a nosotros nos importa mucho tener la primer vacuna que salga en el mundo, que nos ayuden a tenerla en Argentina.

Así conversamos con laboratorios, así hicimos el acuerdo con México, Astrazeneca y la Universidad de Oxford para producirla eventualmente en Argentina. Tuvimos una propuesta del Fondo para ver si Argentina estaba interesada en contar con dosis en el mes de diciembre, y por supuesto les dijimos que sí. A diferencia de otros que fabricaban vacunas, no teníamos en Argentina un interlocutor con el que pudiéramos hablar, entonces personalmente combiné un viaje a Rusia de la viceministra de Salud, que es Carla Vizzotti, y Cecilia Michelini, que es una asesora presidencial, personal mía en condición de presidente.  E invitamos a su vez a una funcionaria del Gobierno de la provincia de Buenos Aires porque habían intentado algunos acercamientos ya previos con el Fondo y allí viajaron a ver el nivel de desarrollo de la vacuna tenía y la factibilidad de lograr ese objetivo. Y los resultados fueron muy buenos, porque el nivel de desarrollo de la vacuna es muy avanzado, por lo que nos dicen están culminando la fase 3. Estarían en condiciones de darnos 10 millones de dosis, cuando hablo de dosis hablo de las dos dosis: diez millones de la primera vacuna, y diez de la segunda vacuna, es una vacuna que se da en dos dosis, la primera y 21 días después la segunda, diez millones de cada una de esas dosis, las podemos tener en diciembre acá y en los primeros días de enero podríamos tener según me dicen 15 millones de dosis más. Y eso para nosotros es muy importante, porque nos permitiría vacunar a los sectores que están en riesgo en Argentina. No he hecho el cálculo exacto, pero la mitad de la población argentina estaría vacunada con esa cantidad de dosis. Seguimos avanzando, y lo que hemos logrado es ponernos, como yo llamo, online: cada paso que se da en Rusia y en la Organización Mundial de la Salud (OMS) para verificar la calidad y la aprobación de la vacuna ahora se está dando en Argentina. Las presentaciones se hacen ante la autoridad rusa, ante la OMS y ante la Anmat. Estamos con muy buenas expectativas, muy esperanzados.

- ¿Quién le ha ofrecido vacunarse?

- Me lo han ofrecido algunos laboratorios privados que han desarrollado la vacuna.

- ¿Hablamos de ésta o de otras?

- Hablamos de otras. Pero no me parece justo. Tengo dos muestras que me mandaron de Rusia al comienzo de la discusión pero no me parece justo que yo me vacune y otros argentinos no puedan vacunarse, más allá de que yo sé la responsabilidad que tengo. El día que me vacune es porque todos pudimos vacunarnos, no porque tengo el privilegio de ser presidente. Pero obviamente, que si estuviera la vacuna rusa en diciembre acá, por supuesto que me la daría.

- ¿Acordaron un precio de la dosis?

- Eso es algo que estamos discutiendo todavía, pero no estamos alejados, y el precio es un precio que parece. Salvo la de Oxford y la de Astrazeneca, que no tiene fines de tener ganancias, salvo ese caso, el precio de la vacuna rusa está, más o menos, en el promedio que las otras vacunas del mundo proponen.

CLASES

- Todo hace prever que no, pero en el caso improbable de que para marzo no esté la vacuna, ¿qué se plantearía con respecto al reinicio de las clases presenciales?

- Creo que nosotros tenemos que ordenar el tema del colegio de los chicos. Para mí ése es uno de los problemas más serios que tenemos, porque perder un año de escolaridad es algo muy complejo. Es complejo recuperar el hábito del colegio de estudiar, de hacer los deberes, y eso es algo que me preocupa mucho. Los chicos han seguido teniendo, muchos de ellos, educación a distancia, pero defintiivamente no es lo mismo.

Así que yo estoy trabajando en el Gobierno con el ministro de Educación (Nicolás Trotta), para que organicemos un plan que nos permita le año que viene recuperar lo que perdimos  este año y hacer el año que viene para que los chicos no pierdan un año de estudios. Le vamos a pedir un esfuerzo a los chicos y a las familias para que nos ayuden a recuperar este año que virtualmente no fue como nosotros quisiéramos.

Pero confío mucho en que vamos a tener la vacuna. Así como estamos trabajando con Rusia, estamos trabajando con otros laboratorios que están produciendo vacunas, y la verdad que lo que queremos es garantizar las vacunas con los argentinos.

- ¿Ese plan conllevaría un adelanto de las clases?

- Puede ser adelantar el comienzo del día de clases y añadirle alguna hora más diaria de clase a los chicos.

- ¿En todo el país?

- En todo el país.

- ¿Hay algún estudio con el que cuente el Gobierno para saber cómo está afectando el año de escolaridad perdido?

- Hay sectores que tienen más dificultades para acceder a la conectividad, y esos son los sectores que más sufren la pérdida de la escolaridad. Que los que fueron a escuelas privadas y los sectores dentro de la educación pública con acceso a la conectividad tienen más facilidades, han podido avanzar un poco más. Yo doy clases en la Facultad de Derecho a distancia, y esos alumnos pueden seguir las clases y han podido seguir sus carreras. A mí lo que me preocupa es la escolaridad temprana, la de los chicos y la de los adolescentes, porque allí hay un proceso de sociabilización que de algún modo se quebró con sus compañeros.

- Estamos viendo en Europa con el rebrote que la mayoría de los países toman medidas de confinamiento pero no dan marcha atrás con las clases. Y aquí dentro de la región, Uruguay es un ejemplo de cómo la apertura de escuelas no ha supuesto un aumento de los contagios. En Argentina se están tomando medidas de apertura, pero en esas medidas por qué se priorizó la apertura de fronteras con países fronterizos antes de abrir de manera escalonada las escuelas?

- El problema de las escuelas es un problema confuso, porque al principio la OMS dijo que no había que cerrarlas, y luego dijo que era absolutamente necesario cerrarlas, porque en aquel momento detectaron y dijeron que los chicos eran un vector de contagio entre el colegio y su casa, y que por eso había que clausurar las clases, no tanto por el riesgo de los chicos, porque los más jóvenes generalmente superan la enfermedad sin mayores dificultades, el problema es que eran transmisores de la enfermedad a sus adultos, a sus padres o a sus abuelos.

Cuando advertimos que empezamos a aflojar el problema de los contagios, empezamos a habilitar el dictado de clases, es algo que se está haciendo paulatinamente. Ahora, en el interior del país, hay muchos lugares del interior donde la clases siguieron normalmente, pueblos que están muy aislados, donde toda la vida ocurre en el pueblo, ellos siguieron normalmente. Y hay mucho en el interior del país donde esto ha pasado. Obviamente, en términos demográficos es un número menor, porque hay gran concentración en las grandes ciudades, y en las grandes ciudades se cerraron las clases. Pero eso es algo que tenemos que abrir de a poco.

Europa está haciendo su experiencia siguiendo a Francia. Francia ha dispuesto un confinamiento más o menos estructo, cerró bares, lugares de encuentro, retrocedió con el esparcimiento y dejó las clases abiertas, y España siguió ese mismo camino. Es una experiencia que están haciendo, no sabemos cómo va a funcionar. Pero uno tampoco puede juzgar el acierto o desacierto de eso, porque hubo muchas idas y venidas sobre el tema de las clases, de la misma OMS.

POLÍTICA GENERAL

- Usted que dice ser crítico consigo mismo. ¿Qué errores ha cometido y de qué se siente más orgulloso?

- Debo haber cometido muchos más errores de los que yo mismo puedo ver sobre mí. De lo que estoy muy orgulloso es que a pesar del conflicto de la pandemia, pensamos primero en a salud de la gente y en los más necesitados. Argentina hizo un enorme esfuerzo sobre los sectores más vulnerables que había, y la verdad es que esos sectores nos entendieron, se sintieron acompañados y nos acompañaron, y voy a estar eternamente agradecidos hacia ellos. Si ellos no hubieran tenido el resto y no nos hubieran acompañado, la posibilidad de contagio hubiera sido mucho más grande, y ellos lo entendieron. Y nosotros cuidamos de que nada les falte, y nos vamos a ocupar de que nada les falte en adelante. Diría que estoy muy orgulloso de haber asumido el tiempo de la pandemia preservando la vida y no olvidarme nunca de los más necesitados, que en Argentina los hay. Si me preguntan el logro más efectivo, para ponerle un nombre, es haber terminado con el default, haber hacer un acuerdo con los acreedores en medio de la pandemia. Debemos ser el único país en lograr eso. Y eso lo hicimos en una negociación muy seria donde nos libramos en los próximos años de tener que pagar intereses y sabiendo que vamos a necesitar esos dólares para poder volver a crecer. Esos son aciertos.

El desacierto más claro que tuve fue haberme dejado llevar por una mirada que no analicé suficientemente, en el caso de una empresa que intentamos estatizar, Vicentín, una empresa que entró en quiebra, una empresa que entró en quiebra, que yo creí que podíamos rescatar y garantizar las fuentes de trabajo. Y al mismo tiempo creí que podía convertirse en una empresa testigo en un área económica que Argentina le interesa mucho, que es el área cerealera. Y ahí me equivoqué, porque evidentemente no estudiamos suficientemente la calidad de la empresa, que es muy descalificada por el accionar de sus directivos, y hubiera sido una mala idea de que el Estado se metiera ahí porque habríamos tenido que pagar un montón de plata que solo habría beneficiado a los accionistas, y no a la empresa en sí. Ese es el peor error que cometí.

- Si la pandemia le da margen, ¿qué grandes prioridades se ha marcado para el resto de su gestión?

- Lo que más necesito es que Argentina vuelva a producir, vuelva a generar trabajo y vuelva a exportar, y también tratar de avanzar sobre derechos de igualdad. Argentina es un país profundamente desigual que está en el continente más desigual del mundo, y yo con esa desigualdad no vivo en paz. Lo que más me interesa es poder favorecer la igualdad en Argentina, que todos tengan oportunidades, poder llegar a los sectores que más necesitan y que tengan oportunidad de conseguir un trabajo, de tener vivienda, educación, salud. Esas son mis mayores preocupaciones, pero eso se logra solamente con desarrollo económico, con educación, dando trabajo.

- ¿Hasta qué punto hay margen par hacer cambios estructurales en Argentina?

- Hay margen si tomamos decisiones políticas. MI ida de federalizar a Argentina más es una idea en la que estoy empeñado y quiero concretar. No sé si lo voy a lograr en cuatro años, pero sí digo que voy a hacer todo lo posible para avanzar. Argentina es un país que cuando fue concebido a finales de 1800 se pensó como un país agroexportador, entonces, lo único importante que tenía el país es el puerto. Lo único que hizo Argentina fue construir caminos y rutas de trenes para que traigan acá la producción de la pampa húmeda y se exporte. Argentina es un país que tiene una franja muy rica, la del centro, que es la que llamamos pampa húmeda, donde se produce el ganado, los cereales, y las oleaginosas, y dos argentinas periféricas, las del norte y la del sur, muy olvidadas. Tenemos que lograr el desarrollo de estas dos regiones, y estoy obsesionado por hacerlo. Creo que eso es un cambio estructural.

Un cambio estructural es facilitar la salida al Pacífico de la Argentina. Eso es algo que vengo planteándoselo al presidente (Sebastián) Piñera porque creo que podemos hacer muchas cosas. Se van a beneficiar ellos y nosotros. Tenemos que hacer todos los pasos posibles para que salga la producción por el Pacífico, porque el ahorro que tendríamos en infraestructura sería enorme.

- ¿Encuentra cabida en esa propuesta?

- Sí.

- ¿Con algún plan concreto?

- Hay varios planes en marcha: hay uno en Catamarca, en La Rioja, en San Juan, está ya el cruce de Mendoza, que tiene el problema de que cuando nieva en invierno se hace muy dificultoso. Hay en el sur del país varios cruces que tenemos que mejorarlos. Si nosotros a la zona de cuyo -Mendoza, san Juan, Catamarca, LA Rioja-- a toda esa zona le damos salida al Pacífico, vamos a tener promoviendo muchísimo esa zona. Esa esuna zona de producción vitivinícola muy importante, una zona de producción minera muy importante, de olivos muy importante, que compite además con el mejor olivo del mundo. Tenemos muchas posibilidades.

- Uno de los cambios estructurales que podría haber es en potenciar la infraestructura ferroviaria en detrimento del camión. ¿Eso es posible?

- Esos planes son posibles llevarlos, necesitan acuerdos de largo plazo, son políticas d eEstado. Eso tiene que ver co lo que vengo planteando del Consejo Econóimco y Social (CES), tener un lugar donde Argentina se diseñe más allá de cuatro años, y yo quisiera poner en marcha el primer CES antes de fin de año, que ese Consejo empiece a buscar los puntos donde tenemos que acordar, y prepare la ley que vaya al Congreso para darle al CES una entidad mayor. Eso quiero hacerlo antes de que termine el año. Pero claro que esas ideas reclaman mucho tiempo, porque proyectar una red ferroviaria demanda muchos años.

- Trasciende un Gobierno.

- Exactamente, transciende un Gobierno.

- ¿Qué transformación productiva necesita Argentina?

- Lo que Argentina más necesita es recuperar la confianza de los inversores y que los inversores inviertan, porque Argentina tiene un enorme potencial en la producción de gas y petróleo con Vaca Muerta, tiene un enorme potencial de producción de litio, que es la energía del futuro. Nosotros debemos desarrollar la energía eólica y la solar para empezar a sustituir los combustibles fósiles. Y ahí hay muchas posibilidades de inversión con buenos resultados.

Tenemos que agregarle valor a la producción agropecuaria y desarrollar una industria agroalimentaria que tiene un potencial enorme en el mundo. Ésas son cosas que no son tan difíciles de hacer, y son grandes oportunidades que tiene Argentina. Lo que necesita es recuperar confianza. Y Argentina tiene que recuperar confianza porque en diciembre estábamos en default, estábamos con Argentina dada vuelta, y en dos años se emitió un nivel de endeudamiento feroz que le impedía a Argentina pensar en crecer y pensar en conseguir inversores.

Nosotros estamos saliendo de este problema. El acuerdo con los acreedores privados nos permite que en diez años dejemos de pagar 38.000 millones de dólares. Ése es el ahorro que tuvo Argentina en esa negociación. Y que de acá hasta 2024 prácticamente no tengamos que pagar nada de intereses. Es una oportunidad que tenemos.

P: La Unión de Trabajadores de la Tierra ha presentado por tercera vez en el congreso una ley de acceso a la tierra, que además contaba el apoyo del ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo y el canciller Felipe Solá. ¿Desde el Congreso hay planes de apoyar esta iniciativa?

R: La historia de Argentina cuenta que vivimos dos fenómenos. El primero es el de la gente que emigra de esos lugares hacia las grandes ciudades, buscando un mejor futuro porque la vida se le hacía muy difícil. Lo único que logramos nosotros es que esa gente venga a hacinarse en torno a las grandes ciudades. Lo que necesitamos es que los argentinos puedan quedarse en los lugares donde nacen y darles oportunidades. Una de las oportunidades es trabajar las tierras y producir alimentos. La producción de alimentos es una demanda infinita. La idea de que el Estado distribuya tierras fiscales a gente que vive hacinada, a cambio de que produzca, me parece una gran idea. Es sacarla del hacinamiento, de la pobreza y darle un proyecto de vida que sirve socialmente, porque todas esas tierras podrían ser de producción ecológica, que es una demanda creciente del mundo. Esa es una alternativa, en eso tenemos que trabajar.

Primero es necesario terminar con ese hacinamiento, que ni siquiera le sirve a los que viven en la ciudad. Porque nadie está en paz sabiendo que alguien la pasa tan mal en las grandes ciudades y que vienen todos los días en búsqueda de algún recurso, vienen a limpiar vidrios de los autos, a pedir limosna, a hacer una changa. Lo que hay que darle a esa gente es un proyecto de futuro. Eso puede ser el otorgamiento de tierras fiscales. Esa es una alternativa que nosotros queremos desarrollar. El problema es que Argentina, en los últimos cuatro años, vendió las tierras fiscales para hacer negocios inmobiliarios y eso no es correcto.

P: ¿Entonces se podría dar apoyo legislativo al proyecto?

R: Sí, totalmente. No conozco ese proyecto de ley, pero hay varios en ese sentido. Siempre estuve de acuerdo. Eso exige una reprogramación, porque pensamos en llevar a alguien de los alrededores de la ciudad de Buenos Aires. Pensemos en un chaqueño, no es solo darle una tierra, es ayudarlo a construir su casa, darle infraestructura, gas, luz, tratamiento de las aguas. No se trata de darle la tierra solamente. Porque en esas condiciones solo podría hacer una carpa.

P: ¿Durante su gestión se planteó ampliar el préstamo otorgado por el FMI?

R: No, nos planteamos eso. Ahora estamos en este mismo momento negociando un programa con el FMI que va a ser el programa de nuestros tres años. Es el programa que quiere lograr los objetivos que nos planteamos siempre, que no haya ajustes sobre los sectores más empobrecidos, trabajar para sacar de la pobreza a los argentinos, buscar inversión, desarrollar infraestructura, garantizar educación y salud pública.

P: ¿En qué estado se encuentran las relaciones entre Argentina y Rusia en estos momentos?

R: En estos momentos son muy buenas porque yo soy de los que cree que Argentina y Rusia tienen que llevar adelante un plan estratégico de vínculo. Es lo que más deseo.

P: ¿En qué áreas?

R: Hay muchas áreas a desarrollar. Rusia ya intervino en varias. Rusia es el mayor productor de gas. Es el que provee el gas en Europa. Acá tiene un potencial para explotar en Vaca Muerta muy grande. Pero me parece además que Rusia puede ayudar en muchas obras de infraestructura, en financiamiento y construcción. Tenemos que trabajar con Rusia, creo en la multipolaridad, no creo que la suerte de un país consiste en alinearse a uno. Creo que Rusia es un actor muy importante en el mundo y que tiene que tener con Argentina un vínculo muy estratégico.

P: ¿Visitaría Rusia el año que viene?

R: Me encantaría conocerla. No la conozco.

P: ¿Están manejando nombres para el embajador en Rusia?

R: Estoy preocupado en que mandemos rápidamente un embajador o embajadora porque me importa el vínculo con Rusia.

P: ¿No tiene ningún nombre de momento?

R: Tengo algunos.

P: ¿Me puede decir quién?

R: No por el momento.

P: Como productor de petróleo, ¿prevé Argentina sumarse al mecanismo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)?

R: La verdad no lo hemos analizado. Nunca hemos sido parte de la OPEP.

P: En el marco de que las relaciones entre Rusia y Europa están empeorando, ¿se plantea Argentina ocupar el lugar que están dejando los agroexportadores europeos por las sanciones?

R: Sería formidable. Yo creo que todos somos países soberanos e independientes y tenemos que generar mejores vínculos entre nosotros. No comporto la idea del alineamiento a un país o a una región, creo que Rusia para nosotros es una gran oportunidad en muchos sentidos. Por ejemplo, en el caso de la vacuna misma. Que Rusia sea el proveedor de esa vacuna, que tiene una historia tremenda, que acumula muchos premios nobeles, a mí me parece que tenemos mucho por hacer con Rusia. Si pudiéramos ganar el mercado con Rusia, bienvenido sea.

P: ¿Va a ir a la asunción de Luis Arce, en Bolivia?

R: Sí.

P: El canciller Solá ya expresó su deseo de que Bolivia ingrese como miembro pleno en el Mercosur. Una vez que Argentina asuma la presidencia pro tempore en diciembre, ¿qué imagen tiene para conseguir esa membresía plena?

R: Sería formidable. Yo creo que América Latina en los últimos cuatro años se separó. América Latina en algún momento vio muy cerca la posibilidad de conseguir un bloque unificado para enfrentar el desafío de la globalización. La Unasur sirvió para eso. En ella convivíamos países que no pensamos exactamente igual, en ella estaban Piñera conviviendo con todos, o Santos, Uribe en Colombia, conviviendo con países que no pensaban igual. Fue una gran experiencia que en los últimos cuatro años se destruyó para perjuicio de América Latina. Nosotros tenemos que volver a reconstruir ese bloque regional, más allá de que en cada país se vote como se vote. Es una cuestión de intereses regionales. En el caso puntual de Bolivia, nosotros tenemos un cariño enorme por ella. Todo el norte argentino se parece mucho a Bolivia. Si Bolivia se suma como socio pleno del Mercosur, sería un gran avance.

P: ¿Cree que es posible conseguir el aval de Brasil?

R: Si logramos hacer entender que lo que se busca es respetar las identidades de cada pueblo, creo que debería ser fácil. Si el continente se une, se hace más fácil el desarrollo, después que los brasileños, argentinos y bolivianos voten como quieran. Me parece que no debería ser un impedimento la ideología o el pensamiento de un Gobierno para ser parte de un espacio común.

P: ¿Qué mecanismos regionales le gustaría que se potenciaran en los próximos años?

R: A mí me gustaría que podamos recrear lo que fue la Unasur, fue muy importante y resolvió problemas importantes en la región. Es el tiempo que nos toca y es el desafío que tenemos. No pensar en una América Latina integrada, sería un gravísimo error. Tenemos que ponerlo como desafío y tratar de cumplirlo.

P: ¿Están dadas las condiciones en la actualidad para poder relanzar un proyecto como la Unasur?

R: Yo creo que sí. En alguna medida México hizo un enorme esfuerzo con la Celac. Yo creo que sí. ¿Por qué no lo vamos a hacer?

P: ¿Qué repercusión van a tener en América Latina las elecciones en EEUU?

R: Las mismas que en todo el mundo. Es un país muy importante EEUU y tiene un peso específico sobre el mundo y sobre la región.

P: ¿Qué piensa sobre la posición del Gobierno transitorio de Bolivia de no invitar a Nicolás Maduro y a Evo Morales?

R: Yo creo que quedó demostrado que a Morales no le reconocieron la elección que había ganado y que protagonizaron un golpe de Estado para que él no suba al poder. Ahora quedó explicitado de un modo contundente. Evo Morales debe regresar a su patria, no me cabe ninguna duda. No sé qué piensan los que gobiernan en Bolivia, pero lo que sí sé es que no cabe ninguna duda que Evo merece volver a Bolivia. Bolivia de algún modo, votando como votó, reparó la injusticia que habían cometido con él.

P: ¿Cree que hay un intento actual de desestabilizar su Gobierno?

R: Yo no lo llamo así, digo que hay grupos opositores que tienen formas más virulentas que complican la tranquilidad pública. Genera debates, discusiones, sensaciones, pero yo estoy muy tranquilo.

P: ¿Teme que haya una mayor polarización el año que viene?

R: La polarización lamentablemente en Argentina existe, hay una mirada progresista que el peronismo encarna y por otro lado una mirada conservadora. La sociedad actúa a partir de eso. No creo que sea una polarización mayor a la que ya vivimos una vez.

P: ¿Por qué decidió postergar el proyecto sobre el aborto?

R: No lo postergué. Dije que en el transcurso de este año lo voy a mandar.

P: ¿Y la despenalización del cannabis se puede plantear durante su gestión?

R: Todos los temas se pueden plantear. Creo en una sociedad abierta, en un debate político abierto y en el respeto al que piensa distinto. El tema de la despenalización de la marihuana se viene discutiendo hace tiempo, exige un análisis un poco más cuidado que el que tengo hoy.

P: Sobre la brecha cambiaria, ¿qué imagen de autonomía tiene el Gobierno para lidiar con los embates que hay dentro del mercado y la desconfianza estructural que existe con respecto al peso?

R: El problema del peso es de antaño. Argentina periódicamente sufre períodos inflacionarios, que a la gente le hace descreer del peso. Entonces lo que buscan es refugiarse en una moneda más estable, allí buscan el dólar. La estabilidad se logra como lo venimos haciendo, marcando un plan, diciendo lo que queremos hacer y dándole certezas a la gente. Está claro que nos han dejado un país prácticamente sin reservas porque la realidad es que el país cuando nosotros llegamos prácticamente no tenía dólares y la demanda estaba tan contenida como está hoy. Nosotros en ese punto estamos trabajando, nos hemos fijado un plan, vamos a devolverle la estabilidad a la economía argentina. Vamos ordenando el plan inflacionario, este año vamos a tener más de 20 puntos menos de inflación con respecto al año anterior, pero la verdad es que aún tenemos un trabajo muy duro por hacer de ordenamiento de la economía. Hay que tranquilizarla y ordenarla. Eso supone ordenarse fiscalmente. Tuvimos este año por la pandemia una serie de exigencias que fiscalmente nos desordenó mucho. Tenemos que recuperar el orden fiscal tan pronto podamos.

P: El comercio exterior tuvo un saldo positivo de 10.000 millones de dólares entre enero y agosto. Pero tengo entendido que solamente entraron 6.000. ¿Hay planes para tratar de traer el dinero que falta?

R: Sí. Estamos trabajando en eso. Ese remanente que no entra son los que juegan a la devaluación del peso. Eso es lo que insistimos que no esperen, porque no lo vamos a hacer. Porque una devaluación solo va a empobrecer a argentinos. Nosotros tenemos recursos para aguantar. Si quieren pelea, la daremos.

P: Hubo una baja de retenciones al sector agroexportador, pero este no cumplió al momento de liquidar visas. ¿Qué cree que falló?

R: No cumplió relativamente. Hubo una baja de las retenciones para la venta de cereales y para el sector aceitero. En el último mes el sector aceitero viene liquidando. El otro sector, que es el que produce granos, la verdad es que el productor siente que sus granos son como dólares, entonces los guardan y atesoran como tal. Como esos granos pueden llevar meses en bolsas, los guardan y los liquidan cuando necesitan. Yo creo que todo eso se va a ir normalizando. Es un problema de confianza.

Las medidas que teníamos que tomar las tomamos, que fue bajar las retenciones de aquí a diciembre para que apuraran la liquidación de divisas. Lo que podíamos hacer ya lo hicimos.

P: ¿Cuándo se prevé el ingreso del impuesto a las grandes fortunas?

R: Eso es un tema que salió del Congreso y se está discutiendo. Estoy esperando que el Congreso resuelva. Yo creo que es un impuesto razonable, hay que buscar el modo de que no sea injusto. El accionista argentino de una empresa A, paga ese impuesto. El accionista extranjero de la empresa B, de la misma dimensión, no lo paga porque es extranjero. Eso es injusto.

P: En el presupuesto 2021 prevén un crecimiento de 5,5. ¿Qué sectores cree que apuntalarán ese crecimiento?

R: Seguramente el agro, el gas y va a recuperarse la industria en general, que es la que ha caído mucho. Ahora hoy en día si uno mira la actividad industrial de acuerdo al consumo de energía, estamos como en marzo. Hemos recuperado mucho y creo que va a seguir creciendo. Creo que va a haber un incremento fuerte en el sector alimentario.

P: Y por ejemplo con Bolivia, la industrialización del litio, ¿es un proyecto que se plantean a corto plazo?

R: Yo lo hablé en su momento cuando Evo era todavía presidente y yo era candidato, y planteé la idea de trabajar juntos eso. Y yo creo que es una buena idea, porque entre Bolivia y Argentina está la reserva de litio más grande del mundo, y es la energía del futuro. Así que esos son temas que tenemos que charlar y ver.

P: Nada concreto de momento sobre la mesa…

R: Y no porque a Evo le pasó lo que le pasó y con el Gobierno de Bolivia no tenemos trato.

P: Sobre el presupuesto 20-21, me queda la duda de que han desaparecido las partidas para IFE y para ATP, si no he entendido mal. ¿Prevé el Gobierno que las partidas del año que viene no sean necesarias?

R: Prevemos que no, porque prevemos que ya la actividad económica va a estar funcionando a pleno. Fueron ingresos de emergencia. El IFE es un Ingreso Familiar de Emergencia para aquellos que son monotributistas y que, por su actividad, la pandemia los obliga a quedarse encerrados en sus casas. Y a mucha otra gente que necesitaban un auxilio porque era gente que hacía muchas veces trabajos eventuales, que no estaban registrados en el Estado, y que por no poder circular se quedaban afuera del sistema. Entonces todo eso nosotros entendemos que se va a resolver de acá a diciembre. Ya la Asignación para el Trabajo y la Producción ha caído muchísimo, porque muchas industrias ya están trabajando a pleno. Y en verdad lo que nosotros hicimos fue sostener el empleo en el tiempo que recomendábamos que se quedara en sus hogares, y por tanto no podía haber circulación de gente. Hoy en día las industrias están trabajando casi a pleno.

P: Como, según el Indec se han destruido 3,5 millones de empleo en el segundo trimestre, me pregunto si eso puede llegar a traer cola y que a partir del año que viene sí que se necesiten más ayudas.

R: Nosotros vamos a hacer toda la ayuda necesaria para que el empleo se promueva y para que el empleo se recupere. Eso lo vamos a hacer. Pero tenemos mucha expectativa que con la actividad económica volviendo a funcionar a pleno, y volviendo a funcionar el consumo interno como está funcionando, se recuperen los trabajos. Llevamos dos meses consecutivos donde la recaudación impositiva luego de muchos años le está ganando a la inflación. Eso quiere decir que el consumo está creciendo mucho, y eso para nosotros es un aliciente.

P: ¿Hay un plan de contingencia, en el caso de que se necesite reactivar aun más?

R: Siempre tenemos esa posibilidad y siempre tenemos en nuestros planes eso. Nosotros necesitamos que la Argentina cuanto antes se reactive, que la economía argentina cuanto antes empiece a funcionar a pleno, porque si eso lo logramos, esos trabajos se van a recuperar. Y lo que estamos viendo es que hay proyectos de inversión en muchos lugares de la economía argentina, creación de nuevos puestos de trabajo, hay una industria textil funcionando como  nunca funcionó en los últimos cinco años. Entonces tenemos mucha expectativa de que esto el año que viene va a sufrir un repunte serio.

P: Pero si la economía no va bien, ¿se puede retomar el IFE o eso está descartado?

R: Pero es que no habría ningún motivo para pensar (eso), salvo que la pandemia se vuelva a profundizar como fue.  Pero todo indica que, si nosotros contamos con la vacuna en el verano, los que contemos con la vacuna en América Latina vamos a poder evitar esa segunda ola que está ocurriendo en España o en Francia o en Italia o en Gran Bretaña. Entonces, nosotros confiamos en poderle ganar a esa segunda ola llegando antes con la vacuna, y si así fuera no tendríamos por qué preocuparnos de que la economía no avanza. De cualquier modo, si eso se retardara, se demorara, nosotros no vamos a dejar abandonados a los que sufren. Eso es una prioridad en mi gobierno.

P: ¿Puede llegar a marcarse como objetivo al final de su gestión, por ejemplo, qué nivel de pobreza podría llegar a haber?

R: No, no me quiero fijar esos objetivos porque no sé… Seamos conscientes que el mundo está dado vuelta, no es la Argentina. Si la Argentina sola fuera, sería más fácil, pero está todo el mundo dado vuela. Entonces, no me quiero fijar esos objetivos, porque son objetivos que pueden ser muy errados, porque errático es el presente. ¿Quién iba a pensar que España, Madrid, París, iban a estar como están hoy, hace dos meses? La última vez que hablé con Pedro Sánchez me comentó que estaban abriendo todo el turismo. ¿Quién iba a pensarlo? Pero estoy hablando de un mandatario al que quiero y es mi amigo, ¿eh? O Macron, con quien hablé y el pensó que el tema había pasado. ¿Quién iba a pensarlo? Y son gente que respeto y quiero. ¿Quién iba a pensar que la canciller Merkel iba a hacer un nuevo llamamiento al cuidado social profundo por lo que está pasando en Europa? La verdad es que no sabemos. Yo hubiera querido que nunca me pase esto, quiero aclararlo. Siempre digo medio en broma y medio en serio que, cuando me dijeron de ser candidato, si me hubieran dicho: “Escribí los mil problemas a resolver”, nunca hubiera escrito la pandemia, ni estaba en mi cabeza, pero bueno, es lo que nos tocó, acá estamos.

P: Bueno, presidente, mi última pregunta es nos concedería una entrevista el año que viene.

R: Claro que sí. Si no fue tan difícil conseguir esta... Sí, por supuesto, con todo gusto.