Derrotar la Covid-19 significa ayudar a África

Pocas personas tomaron en serio su oscura advertencia. Así como los europeos han visto durante mucho tiempo el coronavirus como un asunto chino, los africanos se han creído salvados, algunos incluso lo ven como una "enfermedad blanca". El panorama hoy: 46 países africanos están afectados por Covid-19.

  • Derrotar la Covid-19 significa ayudar a África. Foto: AP

 

El planeta se retuerce por la pandemia que continúa cobrando vidas, mientras los países desarrollados dan un vuelco movilizándose contra la enfermedad, que les demuestra que no están tan a salvo como creían. África, por su parte, está en peligro incluso de desaparecer de las pantallas de radar, ya que no será ayudado por la cobardía combinada con un alto riesgo.

El editorial del Periódico francés Le Monde, apunta sobre la realidad que viven los países desarrollados, específicamente los europeos, y cómo no saldrán de la pesadilla si el virus continúa prosperando en su puerta debido a la falta de una sólida cooperación internacional.

A medida que esas naciones –señala el rotativo- se vuelven hacia sí mismos, totalmente movilizados contra una pandemia de la que se creían seguros, en un momento de angustia colectiva y planes de rescate financiero desesperados, África arriesga, incluso más de lo común.

Desde mediados de febrero, Bill Gates, cuya fundación se dedica a la lucha contra las epidemias en África, había advertido con indiferencia general: en este continente, el Covid-19 será "más serio que en China" y podría causar la muerte de más de 10 millones de personas. 

Pocas personas tomaron en serio su oscura advertencia. Así como los europeos han visto durante mucho tiempo el coronavirus como un asunto chino, los africanos se han creído salvados, algunos incluso lo ven como una "enfermedad blanca".

El panorama hoy: 46 países africanos están afectados por Covid-19. El lunes 30 de marzo, se reportaron 4 756 casos positivos y se registraron 146 muertes. 57 millones de sudafricanos, 20 millones de habitantes de los extensos Lagos (Nigeria) están obligados al encierro. Se han decretado medidas que restringen el movimiento al estado de emergencia desde Senegal a Zimbabwe y desde Marruecos a Ruanda.

Pero, ¿qué puede significar el confinamiento para los muchos africanos reducidos a una economía de supervivencia, obligados a ganar durante el día, a costa del viaje, lo que comerán esa misma noche? 

Las medidas tomadas previenen la propagación de la enfermedad pero podrían matar de hambre a una población azotada por numerosas afecciones, recordemos el virus Ébola que, en 2014-2015, mató a 11 000 personas en Liberia, Sierra Leona y Guinea.

Sin embargo, la preocupación se ve alimentada por la dramática falta de equipamiento de salud del África subsahariana, que tiene solo 1 médico y 10 camas de hospital por cada 10 000 habitantes, contra 36 médicos (32 en Francia) y 51 camas (61 en Francia) en la Unión Europea. 

África, que ya representa casi el 25% de los pacientes más complicados (tuberculosis, malaria y VIH) en el planeta, representa solo el 1% del gasto mundial en salud. 

Es probable que el desastre inminente se vea exacerbado por los conflictos en curso y por los desastres sociales que siguen a la parálisis de las industrias extractivas y las actividades informales.

África se enfrentará a este nuevo desafío primero movilizando a sus sociedades civiles. Pero los europeos, sorprendidos por sus propias circunstancias, deben encontrar formas de apoyar al continente vecino si quieren evitar ser golpeados por una sacudida sin precedentes. 

“La enfermedad regresará del sur al norte. Por lo tanto, a los países del Norte les interesa hacer esta inversión masiva en África", advertía Antonio Guterres, secretario general de la ONU. Se debe plantear la cuestión de la cancelación de las deudas bilaterales y la suspensión de los pagos debido al FMI.