Sin aprobación oficial iraquí, EE.UU instala sistema Patriot en "Ain al-Assad".. Guerra en tiempo de pandemia!

Según información recibida por el corresponsal de Al-Mayadeen en Iraq, un sistema Patriot está ya instalado en el ala estadounidense en Ein Al-Assad sin la aprobación oficial iraquí.

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La información indicó que el sistema Patriot ya está listo en el ala estadounidense en Ein Al-Assad, a partir de hoy, miércoles e indica que se instaló en Ain al-Assad sin la aprobación oficial iraquí.

Además, según la información, no es cierto aun que se ha instalado el mismo sistema en la región de Kurdistán en Iraq hasta el momento.

Anteriormente, la información obtenida por Al-Mayadeen reveló que la parte militar estadounidense habia solicitado la aprobación de la parte iraquí durante una ronda de negociaciones bilaterales para la introducción del sistema Patriot.

Las fuentes dijeron que la coalición anunció que sería ella misma la parte responsable de asegurar su propia presencia militar en Iraq "y solo esperará la aprobación de Bagdad para desplegar el sistema, esperando que se de para que no se vea obligado a instalar los sistemas para asegurar a sus soldados de acuerdo con las reglas de confrontación, en caso de que la aprobación se tarde en emitirse".

Por otra parte y ante una anunciada recesión económica por la pandemia de Covid-19 y esfuerzos por reducir influencia de Irán, hay sospechas de que Estados Unidos se encuentra preparando una acción militar en Iraq, comentan hoy varios analistas.

Los observadores toman en cuenta movimientos de tropas y equipos bélicos norteamericanos en esa nación árabe para considerar que el Pentágono acudirá a una salida por las armas de la presión interna.

Los expertos políticos anticipan esa posibilidad a las que Washington recurrió en otras oportunidades para evitar una debacle de su economía con pronósticos de una caída de 34 por ciento del producto interno bruto en el tercer trimestre.

Para evitarlo, el presidente Donald Trump, en su desespero por conseguir la reelección, tal vez se decida a lanzar una agresión militar contra Iraq y crear otros conflictos en Medio Oriente.

En línea con su política de presión máxima, los ocupantes estadounidenses buscan atacar a grupos iraquíes de la Resistencia contra DAESH (ISIS) tales como la Movilizacion Popular iraqui y Hizbullah de Iraq, entre otros, amigos de Irán como han advertido el secretario de Estado Mike Pompeo o el mismo Trump.

Washington asume, de acuerdo con los especialistas, que ese enfoque recortará la influencia de Irán y socavará la cooperación económica, política y cultural entre esos dos países vecinos.

Después del brote de COVID-19 desencadenante de una recesión económica mundial, el precio del petróleo cayó por debajo de 30 dólares el barril que ocasionó graves daños a las petrolíferas estadounidenses.

El gigante norteño llegó a ocupar el primer lugar mundial de extracción de crudo (unos 12.3 millones de barriles diarios) basado en su sistema de esquisto bituminoso, cuyo proceso encarece el producto final y no puede competir con otros grandes exportadores.

Un enfrentamiento en la región podría derivar en afectaciones para Arabia Saudita, reducir su producción y hacerle perder terreno en el mercado que, de acuerdo con las previsiones de los analistas, ganaría el petróleo estadounidense.

Otro elemento consiste en que cualquier aventura militar de Estados Unidos puede impulsar su industria y, en consecuencia, detener la espiral creciente de desempleo de hoy.

Todos esos objetivos se encarrilarían para salvar a Trump que por mal manejo de la Covid-19 y adopción tardía para contenerla, recortaron sus posibilidades de reelección y concedieron ventaja a su rival demócrata, Joe Biden, según recientes encuestas.