Recuperación de primer ministro británico podría tardar y le impediría seguir en el cargo

Si se convierte en un obstáculo para la administración efectiva del país, entonces Boris Johnson podría verse obligado a renunciar bajo la presión de sus colegas del gabinete.

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    Recuperación de primer ministro británico podría tardar y le impediría seguir en el cargo

Existe la posibilidad de que la recuperación de la Covid-19  contraida por el primer ministro británico, Boris Johnson, le lleve tanto tiempo que sea insostenible para él seguir en el cargo, advirtió la revista estadounidense The National Interest.

Si se convierte en un obstáculo para la administración efectiva del país, entonces Johnson podría verse obligado a renunciar bajo la presión de sus colegas del gabinete.

El pueblo británico ha experimentado dos ocasiones de unidad nacional en los últimos días. La primera fue un discurso televisado de la Reina Isabel, que fue uniformemente elogiado en los medios británicos por su tono comedido, calmado y alentador en un momento de crisis.

La segunda fue la impactante noticia de que Johnson, que dio positivo en la prueba del coronavirus hace casi dos semanas, ha sido trasladado a una unidad de cuidados intensivos (UCI) después de que sus síntomas se agudizaran (aunque ya este  jueves abandonó la UCI, pero permanece  ingresado).

La hospitalización de Johnson unió al país de la manera más brusca posible, proporcionando un recordatorio desagradable de que nadie estará verdaderamente a salvo hasta que la pandemia del nuevo coronavirus esté bajo control. 

Johnson no fue el primer líder mundial en ser diagnosticado con el coronavirus. Pero es el primero en necesitar cuidados intensivos. La noticia de su deterioro fue un shock. Durante días, ayudantes cercanos al Primer Ministro insistieron en que sólo sufría síntomas "leves".

Se le aseguró al público que Johnson no corría ningún riesgo serio para la salud, que se estaba autoaislando sólo para que la enfermedad pudiera pasar. De hecho, el primer ministro parecía estar bien. Seguía manejando los asuntos del gobierno desde el 10 de Downing Street e incluso presidía una reunión online del Gabinete.

Sin embargo, nadie es admitido en la UCI de un hospital a menos que esté gravemente enfermo. Es comprensible, entonces, que una nube de ansiedad haya descendido sobre el país.

El coronavirus es una enfermedad peligrosa, y la tasa de supervivencia de las personas que entran en la UCI no es alentadora. Aún así, los funcionarios se han esforzado en recalcar que la condición de Johnson no es tan severa como para requerir un ventilador.

Se le está administrando oxígeno y está bajo cuidadosa observación, pero no se ha sugerido que el primer ministro esté en riesgo inminente de perder la vida.

El recién elegido líder laborista, Sir Keir Starmer, fue uno de los primeros en ofrecer sus buenos deseos al Primer Ministro. Todo el mundo espera que Johnson se recupere rápidamente, permitiéndole volver al 10 de Downing Street lo antes posible.

Pero las cuestiones constitucionales planteadas por la hospitalización de Johnson no pueden evitarse. Los pensamientos, oraciones y buenos deseos no son un plan para la continuidad del gobierno.

En este momento, el establishment británico ya está implementando sus procedimientos para cuando un primer ministro esté incapacitado, lo que incluye mantener a los ministros de alto rango informados sobre cuestiones que normalmente están reservadas a los ojos del primer ministro solamente.

Estos planes están en marcha para asegurar que las decisiones puedan ser tomadas en los niveles más altos del gobierno sin importar lo que pase. 

Por horrible que parezca, es muy probable que también se estén haciendo planes para lo que suceda si Johnson muere en el cargo. Después de todo, es una piedra angular de la Constitución Británica que siempre debe haber un primer ministro.

Tan pronto como un primer ministro dimite o es destituido (o muere en el cargo -aunque eso no ha ocurrido en más de 150 años-), el Soberano siempre se mueve rápidamente para nombrar a otro.

Dominic Raab, el secretario de relaciones exteriores, ha sido nombrado por Johnson para sustituirlo durante su período de autoaislamiento, pero no hay ninguna norma constitucional que sugiera que él se convertiría automáticamente en primer ministro en caso de dimisión o muerte de Johnson. Correspondería a la Reina nombrar un sucesor. 

Entre bastidores, el Palacio de Buckingham está probablemente trabajando duro para identificar al sustituto de Johnson en caso de que se necesite nombrar un nuevo primer ministro. Este es un proceso que se llevará a cabo en conjunto con los políticos conservadores de alto nivel, y tal vez incluso el líder de la oposición.

La prioridad será evitar cualquier incertidumbre e inestabilidad adicional y asegurar que Reino Unido no pase mucho tiempo sin un gobierno funcional encabezado por un primer ministro capaz.