Extremistas en el campamento de Al-Rukban matan sin razón a refugiados sirios

Los refugiados en Palmira, que salieron del campamento de Al-Rukban, regresaron a su ciudad y contaron a los periodistas cómo se valora la vida humana en un recinto bajo el control de los extremistas protegidos por EE.UU.

  • Extremistas en el campamento de Al-Rukban matan sin razón a refugiados sirios.

Los refugiados en Palmira, que salieron del campamento de Al-Rukban, regresaron a su ciudad y contaron a los periodistas cómo se valora la vida humana en un recinto bajo el control de los extremistas protegidos por EE.UU.

Al-Rukban se encuentra en la zona de 55 kilómetros alrededor de la base que está controlada por los militares estadounidenses en el área de Al-Tanf, en la frontera de Siria con Jordania. 

Los Ministerios de Relaciones Exteriores de Rusia y Siria han declarado en repetidas ocasiones que la situación en el campo está cerca de una catástrofe humanitaria.

“Los estadounidenses estaban en la base de Al-Tanf. Yo mismo no vi a los estadounidenses. Los extremistas trabajan para los estadounidenses. Recuerdo cuando quemaron a dos niños pequeños mientras jugaban junto a la estufa. Queríamos mostrárselos a los médicos. No nos permitieron ir a ningún lado. Los niños murieron en nuestros brazos”, dijo Khaled Rashid, quien pasó un tiempo en Al-Rukban.

Agregó que era muy difícil conseguir comida o agua en el campo, mientras que los extremistas incluso obtienen medicinas gratis. Rashid trabajaba en el campamento: cavaba pozos, descargaba vegetales y frutas para alimentar de alguna manera a su familia. Dijo que moverse por el campamento no era seguro: los extremistas podían matar a un refugiado sin razón, incluso en el momento en que iba a buscar agua.

Otro refugiado que salió de Al-Rukban, Mhammad Abdullah, dijo que su vida allí era un acoso terrible. Dijo que todo es muy caro en el campamento, incluida la comida. 

Al mismo tiempo, señaló que vio vehículos de ayuda humanitaria, pero nunca llegaron a Al-Rukban.

“Una tortilla cuesta mil libras, un kilogramo de tomates, 700 libras. Para salir del campamento debes pagar una suma muy grande (300 mil como forma de extorsión a los refugiados por parte de los extremistas). Yo podía pagar. Pagué 30 mil y me fui. No tengo palabras para expresar cuanto sufren las personas. Dios lo ve todo. Hay 70 mil personas en el campamento. Estuve allí cuatro años. Salí hace un año. Vi a los estadounidenses paseando por el campamento”, explicó Abdullah.