Joe Biden podría impulsar política de máxima presión contra Siria

La campaña de Biden prometió "aumentar la presión" sobre el presidente sirio, Bashar al-Assad, presumiblemente proporcionando más armas y dinero a sus violentos oponentes, señaló un artículo del sitio digital The American Conservative.

  • Siria y el nuevo gobierno en Estados Unidos
    Presidente sirio, Bashar Al-Assad.

Siria estuvo ausente en los temas de la campaña electoral en Estados Unidos  ni hubo preguntas de política exterior en los dos debates presidenciales en los cuales participaron los entonces candidatos, el demócrata Joe Biden, ganador de la justa, y el republicano Donald Trump.

La campaña de Biden prometió "aumentar la presión" sobre el presidente sirio, Bashar al-Assad, presumiblemente proporcionando más armas y dinero a sus violentos oponentes, señaló un artículo del sitio digital The American Conservative.

La vicepresidenta electa Kamala Harris declaró que el gobierno de Estados Unidos "se unirá una vez más a la sociedad civil y a los socios pro-democracia en Siria y ayudará a avanzar en un acuerdo político en el que el pueblo sirio tenga voz".

El profesor de la Universidad Northeastern Max Abrahms observó que todos los "expertos" en política exterior que aparecen en el eventual gabinete de Biden "apoyaron el derrocamiento de los gobiernos de Iraq, Libia y Siria, ayudando a Al Qaeda y a sus amigos yihadistas, arrasando los países y desarraigando a millones de refugiados de sus hogares".

Teniendo en cuenta la probabilidad de que el gobierno de Biden acelere el conflicto sirio atacando a Assad, vale la pena recapitular cómo se involucró Estados Unidos en este lío para empezar.

El presidente Barack Obama prometió 16 veces que nunca pondría las botas de Estados Unidos en la guerra civil siria.

Tranquilamente abandonó esa promesa y, a partir de 2014, lanzó más de cinco mil ataques aéreos que dejaron caer más de 15 mil bombas en Siria.

Mentir y matar suelen ser dos caras de la misma moneda política. La Casa Blanca proporcionó dinero en efectivo y una cantidad masiva de armamento militar a los grupos terroristas que trataban de derrocar el gpbierno de Al Assad.

La hoja de ruta de esta política fue que el gobierno de Estados Unidos simplemente armaba a los rebeldes "moderados", lo que aparentemente significaba grupos que se oponían a Assad pero que se abstenían de hacer videos espeluznantes de decapitaciones.

El gobierno de EE.UU. gastó miles de millones en ayudar y entrenar a las fuerzas sirias que se derrumbaron rápidamente en el campo de batalla o se unieron al Estado Islámico de Iraq y Siria, o a las fuerzas vinculadas a Al-Qaeda.

Los "expertos" en política exterior son los estafadores más respetados de Washington. No será una sorpresa si los nombrados por Biden repiten la misma rutina demasiado ingenua de los años de Obama, financiando a los terroristas para atormentar a una nación gobernada por alguien que Washington desaprueba, advirtió el medio de prensa.

El artículo concluyó que "no hay ningún interés nacional trascendente que justifique la matanza inútil de más árabes en Siria o en cualquier otro lugar".