El acuerdo estratégico China-Irán es sólo el principio

Si bien Beijing busca deliberadamente lograr un equilibrio de poder en la región para competir con los países occidentales, la administración de Biden tiene la responsabilidad de desafiar las maquinaciones de China en el Medio Oriente, que van desde interferir con los socios tradicionales de Estados Unidos hasta alentar a los opositores estadounidenses, señaló The National Interest.

  • El acuerdo de China con Irán es sólo el principio.
    El acuerdo de China con Irán es sólo el principio.

De acuerdo con un informe publicado en el sitio digital The National Interest, Estados Unidos debe darse cuenta de que no puede evitar o impedir todas las actividades económicas regionales chinas y, en cambio, debe alentar al gigante asiático a invertir en la construcción de infraestructura no crítica en la región y en empresas que enfrentan desafíos comunes como el calentamiento global.

El pacto Irán-China apunta a una estrategia china más amplia para aumentar su influencia en Medio Oriente. Irónicamente, esto se produce en un momento en el que ha surgido un consenso bipartidista en Washington de que Estados Unidos debería reducir su compromiso en Oriente Medio para hacer frente al reto que supone una China en ascenso.  

Asimismo, sostiene la fuente, el acuerdo Irán-China pone de manifiesto que Oriente Medio es un escenario importante para la emergente competencia de grandes potencias con China. Estados Unidos tiene que impedir ahora que China refuerce a sus adversarios y adquiera una influencia depredadora sobre sus socios en la región. 

Al lidiar con los intentos chinos de entablar relaciones con adversarios estadounidenses, varias tácticas "blandas" también pueden limitar la capacidad de China de forjar relaciones estables con los regímenes. Por ejemplo, con respecto a Teherán, Estados Unidos podría lanzar un conjunto de operaciones cibernéticas, informativas y psicológicas centradas en descubrir las tensiones internas especiales entre los gobiernos chino e iraní, que pueden incluir referencias al horrible genocidio cometido por China contra los uigures. y la hipocresía de los regímenes islámicos que la toleran.

Por otro lado, en los medios, se critica la ambigüedad y la naturaleza secreta del proceso de negociación, y Estados Unidos debe amplificar estas voces a través de varios medios internacionales. Una campaña coordinada de este tipo ayudaría a socavar la validez del acuerdo y, por lo tanto, limitaría la capacidad de cada parte para depender mutuamente a largo plazo.

Si bien Beijing busca deliberadamente lograr un equilibrio de poder en la región para competir con los países occidentales, la administración de Biden tiene la responsabilidad de desafiar las maquinaciones de China en el Medio Oriente, que van desde interferir con los socios tradicionales de Estados Unidos hasta alentar a los opositores estadounidenses. El acuerdo entre China e Irán es solo la punta del iceberg, concluye The National Intertest.