Viaje entre llamas en el camino olímpico

La antorcha olímpica vive hoy su carrera contra el tiempo: el 23 de julio debe entrar en el Estadio Nacional de Tokio después de visitar todas las prefecturas de Japón en medio del adverso contexto sanitario.

  • Viaje entre llamas en el camino olímpico
    Viaje entre llamas en el camino olímpico

Marcado por las singularidades en función de mantener a raya la pandemia de la Covid-19, el viaje sortea obstáculos desde que el 25 de marzo fue encendida la llama en la instalación J-Village National Training Center, en la ciudad de Fukushima.

Apenas 150 personas tuvieron el placer de presenciar el acto, entre mascarillas, distanciamiento social y breves discursos en el esperado momento, visto entonces como un hálito de esperanza necesario para la inauguración que tendrá lugar el próximo viernes.

Este inicio tuvo ribetes históricos, pues aconteció en la sede de las operaciones de socorro tras la catástrofe nuclear del 11 de marzo de 2011, la cual siguió a un terremoto y un tsunami en esa urbe, ubicada unos 250 kilómetros al norte de Tokio.

Aunque no fueron pocos los cambios de ruta para evadir las zonas de contagio, el fuego sagrado y su recorrido devienen paso crucial rumbo a la edición 32 de la lid multideportiva, la primera aplazada y sin público en las gradas en los más de 120 años de olimpismo moderno.

Y es que esta tradición suponía un instante dorado dorado para los organizadores en su afán de ganarse la confianza de un público escéptico, que teme a la propagación de la enfermedad y que no respondió como se esperaba.

El periplo tuvo muchos detalles singulares, entre ellos, los relevos de un robot y el de Kagawa Shigeko, una anciana de 109 años, los cuales captaron titulares de la prensa, que debió seguir la iridiscencia del fuego en barcas, ferris y otros variopintos medios de transporte.

También existieron instantes de zozobra, como cuando una mujer de 53 años intentó apagar la llama con una pistola de agua, durante el paso por la localidad de Mito, zona ubicada al este de Japón.

'Me opongo a la celebración de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio. Se deben cancelar', vociferó la ciudadana nipona antes de ser detenida por las autoridades locales.

Ahora ya en el área metropolitana de Tokio, el viaje suma su día 119 –de un total de 121- , cuando restan pocos kilómetros para llegar a su destino final y el mundo cuenta las horas para el inicio oficial de la lid bajo los cinco aros más sui generis de la historia.