Bahrein, (Israel) y Arabia Saudita: juntos en el mismo sendero

El anuncio de Bahrein de que normalizará relaciones con (Israel), da una pista de que Arabia Saudita, el peso pesado de la política del Golfo, seguirá esa misma dirección.

  • Bahrein, (Israel) y Arabia Saudita: juntos en el mismo sendero.
    Bahrein, (Israel) y Arabia Saudita: juntos en el mismo sendero.

 El reino de Bahrein en el golfo Pérsico perdió parte de su autonomía hace casi una década, cuando sus gobernantes recurrieron a la vecina Arabia Saudita para salvarse de un levantamiento de la Primavera Árabe que amenazaba su poder, según The New York Times

De tal manera que el anuncio de Bahrein de que normalizará relaciones con (Israel), da una pista de que Arabia Saudita, el peso pesado de la política del Golfo, seguirá esa misma dirección.

Bahrein, dijeron los estudiosos, nunca podría haber dado este paso si Riad se opusiera.

"Es un vector", dijo Bernard Haykel, un académico de Arabia Saudita en la Universidad de Princeton que se reunió con el gobernante de facto del reino, el príncipe heredero Mohammed bin Salman. 

"Hay indicios de que Arabia Saudita se está moviendo en la misma dirección", anticipó.

Arabia Saudita es sin duda el premio final en la búsqueda de décadas por (Israel) de reconocimiento de los estados árabes que lo rodean. 

Con vastas reservas de petróleo y lugares de peregrinaje islámicos venerados, el reino es el estado más influyente del mundo árabe.

Sus lazos con Israel también serían un golpe grave para los palestinos en su lucha con (Israel).

Durante los últimos 75 años, Arabia Saudita ha sido el defensor más importante de los palestinos entre los estados árabes, dijo Khaled Elgindy, investigador principal del Middle East Institute y ex asesor de los líderes palestinos.

Ese apoyo se remonta al comienzo de la alianza saudita-estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, y en los últimos años con sus llamamientos de que solo haya relaciones con Tel Aviv si se acepta un estado palestino dentro de sus fronteras históricas, una perspectiva cada vez más improbable.

“Si los sauditas van a la normalización sin nada significativo para los palestinos, no habrá incentivo alguno para que (Israel) avance hacia la aceptación de un Estado autónomo palestino o ponga fin a la ocupación", dijo Elgindy. 

Pero el consentimiento de Arabia Saudita a Bahrein es una cosa y dar el mismo paso es otro y poco probable en el corto plazo.

Funcionarios estadounidenses involucrados en presionar a los sauditas para que reconozcan a (Israel) dicen que la posibilidad sigue siendo remota en el mejor de los casos por ahora, lo que refleja en parte las marcadas diferencias en el contexto político.

Las encuestas muestran que la simpatía por la causa palestina sigue siendo generalizada en la opinión pública en todo el mundo árabe. 

Desde la represión contra el levantamiento de la Primavera Árabe en Bahrein, la familia real que eliminó cualquier disidencia u oposición interna y los grupos de derechos humanos documentan casos de ejecución sumaria y tortura.

A raíz del levantamiento, el sectarismo ha dominado la dinámica interna bahreiní. Los gobernantes musulmanes sunitas del país pueden depender del apoyo casi incondicional de una minoría sunita privilegiada unida por temor a la mayoría chiita.

Los gobernantes de Bahrein dependen de la fuerza militar saudita para mantener a raya a la mayoría chiita, y los consideran un cliente dependiente de la corte real de Riad.

Emiratos Árabes Unidos, otro estado del Golfo con un control autoritario sobre la disidencia pública, se convirtió el mes pasado en el tercero en abrirse a las relaciones diplomáticas plenas con (Israel), el primero en hacerlo desde Jordania en 1994 y Egipto en 1979.

Pero los gobernantes de Bahrein, cuyo territorio alberga una importante base naval estadounidense, de hecho sopesaban en los últimos 25 años relaciones con Tel Aviv.

Las señales comenzaron cuando Manama recibió la visita de un funcionario del gabinete israelí en 1994; luego, en 2017, envió una delegación a (Israel). 

El año pasado llegaron más señales cuando organizaron una conferencia, pese a las objeciones de los palestinos para ayudar a generar apoyo árabe hacia un plan respaldado por la Casa Blanca e (Israel) que denominaron Acuerdo del Siglo.

"Los bahreiníes estaban bastante por delante en la carrera comparados con otros del Golfo", dijo Michael Stephens, miembro asociado del Royal United Services Institute.

El príncipe heredero Mohammed bin Salman, gobernante de facto en Arabia Saudita, reveló que también podría abrirse a (Israel).

"Los israelíes tienen derecho a su propia tierra", dijo el príncipe hace dos años en una entrevista con The Atlantic. 

Sin embargo, aunque Arabia Saudita es una monarquía absoluta, también es un país mucho más grande con estructuras de poder internas más complicadas que sus vecinos, y los académicos dicen que MBS, como lo llaman en Occidente, debe preocuparse más que otros gobernantes del Golfo por la opinión pública y las de su propia familia.

Quizás lo más importante es que quizás también deba considerar las opiniones de su anciano padre, el rey Salman, de 84 años de edad.

El monarca delegó en su hijo la mayor parte de su autoridad y es difícil determinar cuánto poder sigue ejerciendo el rey. 

Pero en sus raras declaraciones públicas reiteró su apoyo a la lucha de los palestinos.

Después de la publicación de los comentarios del príncipe Mohammed sobre el derecho israelí a la tierra, por ejemplo, la agencia de noticias saudita pareció emitir un correctivo real. Informó que en una llamada telefónica al presidente Donald Trump, el rey reafirmado "la posición firme del reino hacia el problema palestino y los derechos legítimos del pueblo palestino a un estado independiente con Jerusalén como su capital".

F. Gregory Gause, un académico de Arabia Saudita en la Universidad Texas A & M, sugirió que los anuncios de Bahrein sobre Israel podrían no haber alcanzado "el nivel del rey". 

"Creo que para alguien de la generación del monarca, la idea de la normalización con Israel es simplemente inimaginable".

Aun así, en las redes sociales en Arabia Saudita comenzaron a vibrar con mensajes de eruditos religiosos sobre un trato igualitario a los judíos u otros que parecen una preparación hacia la mejora de las relaciones con (Israel).

Esas opiniones no podrían difundirse sin el consentimiento del príncipe heredero e incluso algunos estudiosos dicen que tales mensajes pueden incluso ser mejorados a instancias del MBS.

"Todo es de arriba hacia abajo", dijo el profesor Gause. 

"La persona que dirige las operaciones diarias en Arabia Saudita está preparando al público para diferentes tipos de relaciones con (Israel), pero no está todavía a punto de hacerlo", concluyó.