Desplazados en Cisjordania convierten centros deportivos en refugios
Las incursiones militares desplazaron a unos 40 mil palestinos, y muchas familias huyeron de sus hogares en estado de pánico, se fueron sin pertenencias básicas.
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Desplazados en Cisjordania convierten centros deportivos en refugios
El desplazamiento forzado en la Cisjordania ocupada, creada por las operaciones militares en curso de "Israel", es el mayor desde 1967, lo que llevó a miles de palestinos a buscar refugio en salas de deportes y centros culturales.
Una de las zonas más afectadas por la violencia es Tulkarm, instituciones como el Club Cultural Tulkarm fue intervenido para ofrecer refugio, comida, ayuda médica y apoyo educativo a las familias desplazadas.
Los salones deportivos que antes resonaban con el sonido de balones de baloncesto y atletas corriendo ahora son refugios improvisados, donde el chirrido de zapatillas en el suelo ha sido reemplazado por el tranquilo zumbido de cocina, escolarización y sueño.
El director del club, Muhammad Osama, describió los desafíos abrumadores de proveer a los desplazados, especialmente a las mujeres y los niños.
"Hicimos lo que pudimos para proporcionar refugio, comida y agua, pero muchos salieron de sus casas sin siquiera la ropa básica, sin pertenencias", comentó a The New Arab.
"Ha sido difícil satisfacer sus necesidades", apuntó.
A partir de enero, "Israel" lanzó un duro asalto militar en toda Cisjordania ocupada conocido como Operación Muro de Hierro.
Bajo la pretensión de "contrarrestar el terrorismo", el ejército israelí arrasó sus hogares y destruyó infraestructura en el norte de Cisjordania, particularmente en los campamentos de refugiados de Jenin, Tulkarm y Nur Shams.
Las incursiones militares desplazaron a unos 40 mil palestinos, y muchas familias huyeron de sus hogares en estado de pánico, y se fueron sin pertenencias básicas.
A medida que la violencia persiste, la situación empeora, y cada vez más familias se quedan sin refugio, suministros esenciales o medios de apoyo.
El peaje del desplazamiento
Las tres salas de 350 metros cuadrados del Centro Juvenil Tulkarm, diseñadas originalmente para entrenamiento, fueron reutilizadas como refugios para casi 50 personas desplazadas de los campamentos de Tulkarm y Nur Shams.
Vacíos de todo el equipo deportivo, los espacios ahora están abarrotados, zonas de vida improvisadas llenas de colchones y mantas.
De día, los colchones y las camas se empujan a un lado, vaciando los pasillos para los voluntarios que ofrecen apoyo mental y educación, y para las familias cocinando. Por la noche, los colchones cubren los pasillos, para que la gente duerma.
Abu Mahmoud Al-Safi vive ahora en la sala de voleibol del Club Cultural Tulkarm con su esposa, su hijo Mahmoud, de 25 años, y su hija, Zeina, estudiante de segundo año de contabilidad en la Universidad de Al-Khadouri.
Su esposa, Fátima, expresó su desesperación, "Hasta cuándo va a continuar esto? Llevamos meses aquí y lo hemos perdido todo. Sólo quiero una vida como otras, pero nadie está escuchando".
"Nos fuimos sin nada", agregó Mahmoud. "No sabemos qué pasó con nuestra casa. Todavía está ahí? Se ha derrumbado? Sólo Dios lo sabe".
Además del trauma inmediato de perder sus hogares, las familias desplazadas se enfrentan a una carga económica creciente mientras navegan por el período más largo de desplazamiento desde la Segunda Intifada en 2002. Muchos no han podido trabajar debido a la violencia en curso, dejándolos sin una fuente de ingresos.
Mahmoud Qazmouz, de 36 años, recuerda el traumático momento en que su familia se vio obligada a abandonar su casa sin previo aviso, llevándose sólo la ropa en sus espaldas.
"Todo eso ahora está esparcido en vano, ni un solo hilo permanece, ni un solo ladrillo para llevar nuestros recuerdos", expresó.
Ahora viviendo con su hermana casada, Qazmouz lidia a diario con la tensión emocional y financiera del desplazamiento.
Como resultado de la violencia y el desplazamiento en curso, refugios como el Club Cultural Tulkarm se han convertido en centros vitales, ofreciendo no sólo un lugar para dormir, sino también ayuda humanitaria esencial.
Según Osama, voluntarios de organizaciones como la Asociación Cristiana para Jóvenes y la Universidad Abierta Al-Quds están ofreciendo servicios de apoyo psicológico a los traumatizados por la violencia, y se han establecido programas educativos en los pabellones deportivos, donde los niños desplazados pueden usar tabletas y computadoras portátiles para continuar sus estudios a pesar de los cierres escolares en curso.
En la escuela Dhenaba, que se convertió en un refugio para desplazados, el Director Abdullah Assaf informó que el centro acoge a unas 100 personas, pero el número de desplazados en toda la provincia de Tulkarm es de unos cuatro mil 500.
"Estamos haciendo todo lo que podemos, pero es abrumador. Los recursos no son suficientes", argumentó Assaf.
Al mismo tiempo, el gobierno local y Médicos Sin Fronteras proporcionó atención médica básica y de emergencia, así como capacitación de primeros auxilios, a los desplazados.
Sin embargo, los desafíos siguen siendo inmensos, especialmente a medida que la gente sigue llegando con crecientes necesidades de salud.
No hay fin a la vista
La operación en curso en la Cisjordania ocupada, la ofensiva militar israelí más larga en la zona en dos décadas es parte de una estrategia política más amplia de la que los funcionarios israelíes no han ocultado sus objetivos.
El ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, declaró que el objetivo es ampliar el control de "Israel" sobre los territorios palestinos, incluida la Cisjordania ocupada, y abogó públicamente por el traslado de israelíes a Gaza y su anexión.
Por otra parte, el ministro de Defensa israelí, Ysrael Katz, también dejó claro que las operaciones militares continuarán indefinidamente.
Katz declaró que las tropas permanecerán en Cisjordania ocupada " durante el próximo año" para impedir que los palestinos regresen a sus hogares y para frustrar cualquier posible recrudecimiento de la violencia.
Sus palabras despertaron temores de una presencia militar permanente en la región, y muchos vieron esto como un movimiento hacia la anexión de facto de Cisjordania ocupada.
Este cambio político fue acompañado de la mayor expansión de los asentamientos observada en décadas, y se han establecido nuevos puestos avanzados en toda la tierra palestina.
La comunidad internacional expresó su preocupación por la escalada de la violencia y sus consecuencias. Al mismo tiempo, la crisis humanitaria está empeorando, con miles de palestinos desplazados incapaces de acceder a servicios básicos como la salud y la educación.
Sin fin a la violencia a la vista, las familias desplazadas de Tulkarm, Jenin y Nur Shams continuarán luchando por su supervivencia básica mientras enfrentan un futuro incierto.
A medida que la crisis se profundiza, la necesidad de una respuesta internacional más fuerte se hace más urgente.