Deisy Francis Mexidor

Periodista de la Agencia Prensa Latina. Master en Relaciones Políticas Internacionales

Canadá-EE.UU.: Todo queda en familia

En cuanto al piropo del vicepresidente Mike Pence, las cosas parecen tranquilas ahora -en apariencia- entre Estados Unidos y Canadá, pero como bien notan algunos medios de prensa, mañana quién sabe qué tuiteará Trump.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dice que  la relación de su país con Canadá nunca ha sido tan fuerte.
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dice que la relación de su país con Canadá nunca ha sido tan fuerte.

Canadá y Estados Unidos pasaron la página de recientes desavenencias en sus nexos bilaterales y si alguna duda quedaba, la disipó el piropo del vicepresidente Mike Pence durante su visita a Ottawa.
Poco después de su llegada a la capital del vecino país el 30 de mayo con la encomienda de impulsar la ratificación del nuevo acuerdo de libre comercio de América del Norte, Pence afirmó que la relación entre ambos 'nunca ha sido más fuerte', 
Sin embargo, esa visión no era la misma un año atrás. El segundo de la Casa Blanca es el funcionario de más alto nivel en pisar suelo canadiense después del estrepitoso fracaso de la Cumbre del G7 celebrada en junio de 2018 en la ciudad de La Malbaie, en Quebec.
A aquella reunión el presidente estadounidense, Donald Trump, llegó tarde y se fue antes. Y en ese tiempo, el republicano combinó los elogios con amenazas de ruptura y frases duras difundidas en Twitter, fiel a su imprevisible e impredecible estilo.
Trump ya tenía fricciones con sus principales socios por el tema de los aranceles y con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, las cosas se complicaron.
Al término de la cita acusó al anfitrión de haberse comportado de forma "dócil" y "suave", y molesto, el gobernante lo tildó de "deshonesto" y "débil".
Los aliados de Trump aparecieron enseguida en programas de noticias respaldando esas críticas, incluso el asesor comercial estadounidense Peter Navarro expresó que "hay un lugar especial en el infierno para cualquier líder extranjero que protagoniza una diplomacia de mala fe con el presidente Donald J. Trump".
PARA UNO, OTRO 
En mayo del pasado año, el primer ministro Trudeau anunció que su país tomaría represalias por la entonces decisión de Estados Unidos de imponer aranceles a las exportaciones de acero y aluminio, y advirtió que los vínculos mutuos serían gravemente afectados.
El camino que siguió la administración liberal fue el de gravámenes extraordinarios a las exportaciones estadounidenses para igualar la cantidad que Washington impuso a los productores canadienses.
Los impuestos de Ottawa se cifraron entonces en unos 16.6 millones de dólares canadienses (12.8 millones de dólares estadounidenses) y la entrada en vigor fue el 1 de julio.
Las autoridades de la norteña nación señalaron que 'la mitad de las exportaciones estadounidenses de acero' tienen como destino Canadá, lo cual significa que el sector que supuestamente Estados Unidos quería proteger sería uno de los más afectados por las acciones de respuesta del gobierno de Trudeau.
El primer ministro afirmó que el escenario derivaría en "profundas repercusiones a las relaciones entre los dos países", incluso vaticinó la entrada en "un punto de inflexión en los vínculos entre Canadá y Estados Unidos".
LOS ARANCELES VOLARON 
El pasado 17 de mayo, Trump sorprendió con la noticia del levantamiento de los aranceles adicionales a las importaciones de acero y aluminio de Canadá y México, lo que supuso la eliminación del principal obstáculo al nuevo acuerdo comercial trilateral.
Las controvertidas tarifas fueron impuestas por Trump por presuntos motivos de "seguridad nacional" y eran el escollo que frenaban casi 14 meses de intensas negociaciones.
Es "un buen día para los trabajadores del acero y el aluminio en todo el país", subrayó Trudeau, confiado en que este paso permitiría llevar a puerto la ratificación del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (conocido como Usmca).
El convenio reemplazará al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), al que Trump tildó de ser lo peor 'jamás firmado en cualquier parte'.
En un plazo de 48 horas Estados Unidos suspendió todos los aranceles que impuso en virtud de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 a las importaciones de productos de aluminio y acero procedentes de Canadá. También Ottawa terminaba con los gravámenes en respuesta; además, puso fin a cualquier litigio pendiente, entre ellos el de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El propio 17 de mayo, el vicepresidente Pence informó de su viaje a Canadá para su encuentro con Trudeau.
Mientras, en la Cámara de los Comunes Trudeau introdujo un proyecto de ley para ratificar el Usmca, que necesita la aprobación de las legislaturas respectivas de los tres países antes de que entre en vigencia.
Observadores llaman la atención de que en Canadá este sería un procedimiento fácil por la mayoría que poseen los liberales en el Parlamento.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, informó que el tratado comercial se presentó a ratificación del Senado de la República, luego de haber superado tres procesos.
Por su parte, Pence afirmó que su gobierno trabaja "incansablemente" con los líderes del Congreso de Estados Unidos para aprobar el acuerdo este verano.
Sin embargo, en Estados Unidos el escenario de guerra política entre Trump y los demócratas del Capitolio, que controlan la Cámara de Representantes, augura nubes y tormentas.
El mandatario republicano declaró públicamente desde los jardines de la mansión Ejecutiva que no colaborará con los legisladores de la fuerza azul a menos que cesen las múltiples investigaciones que le han abierto en su contra.
Por lo que de cumplirse tal promesa -con matiz de amenaza- se paralizaría la vida legislativa de Estados Unidos.
Según fuentes de prensa, el flujo comercial trilateral equivale a cerca de 1.2 mil millones de dólares. Estados Unidos, Canadá y México rubricaron en noviembre el renovado acuerdo para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994.
En cuanto al piropo de Pence, las cosas parecen tranquilas ahora -en apariencia- entre Estados Unidos y Canadá, pero como bien notan algunos medios de prensa, mañana quién sabe qué tuiteará Trump.


إن الآراء المذكورة في هذه المقالة لا تعبّر بالضرورة عن رأي الميادين وإنما تعبّر عن رأي صاحبها حصراً