Ana Esther Ceceña

Abraham Istillarte

Máster en Estudios Latinoamericanos
Entrevista a la economista mexicana Ana Esther Ceceña
Ana Esther Ceceña, economista mexicana. Foto: Tomada de Google
Ana Esther Ceceña, economista mexicana. Foto: Tomada de Google
"Trump en realidad es la cara visible de un grupo de poder que está en funciones en EE.UU. en este momento y es una cara visible que no es reflejo automático sino que tiene su propia manera de hacer y pensar las cosas. Y esta manera loca que ha demostrado, esta manera caprichosa que ha demostrado Trump, en realidad viene muy bien para los intereses de este grupo gobernante que está ligado al complejo industrial militar y a complejo militar estratégico".

Así se expresó la economía mexicana Ana Esther Ceceña, Doctora en Estudios del Tercer Ciclo en Relaciones Económico Internacionales, Universidad de Paris I-Sorbona y Profesora de posgrado de la Universidad Autónoma de México, en entrevista excusiva a concedida a Abraham Istillarte, periodista- Máster en Estudios Latinoamericanos.

También abordó, entre otros temas, la creación de una base militar estadounidense en la frontera brasileño-venezolana, que presuntamnte realizará labores humanitarias, así como la subordinación de la ONU a los intereses imperiales.

A continuación la entrevista:

En el contexto de diatribas políticas en el mundo, de los conflictos armados en algunos países y donde es poco clara la justificación de esas conflagraciones ¿cómo puede entenderse que en la mayoría de ellos, de manera directa o indirecta, haya  participación de EE.UU.? Cuál es su papel en el planeta? 


AE: Los conflictos son parte de la historia de la humanidad. En realidad no debe sorprendernos encontrar conflictos de los diferentes tipos en diferentes lugares. La diferencia quizá que podemos observar en este momento es que buena parte de esos conflictos han sido o provocados o exacerbados directamente por fuerzas que tienen intereses supralocales y esas fuerzas provienen de la cúpula de poder del mundo que se concentra en gran medida en Estados Unidos, alrededor del estado Norteamericano y muy particularmente cercana al Pentágono.

 La construcción de la hegemonía de EE.UU. ha significado siempre, desde hace mucho tiempo, la generación de más que conflictos, propiamente guerras en muchas partes del planeta. Y esas guerras, mientras más avanza el capitalismo, mientras más fuertes son las disputas por la hegemonía, mientras mayor es la resistencia de los pueblos frente al capitalismo y a lo que significa en términos de organización social y de control social, mucho más son necesarias esas guerras para mantener el control tanto de poblaciones como de recursos y territorios, sea por las disputas hegemónicas o, sea por la diputas con los pueblos que cuestionan al propio capitalismo. 


Según la también Doctora en Estudios del Tercer Ciclo en Relaciones Económico Internacionales, Universidad de Paris I-Sorbona, Estados Unidos desde que inició su emergencia como  potencia en el planeta, incluso antes de colocarse como la primera potencia mundial, ha emprendido guerras de diferentes tipos. La primera fue la guerra interna que hizo a todos los pueblos indios que había en la región, que fue conquistando incluyendo una parte de la conquista del territorio mexicano. Y a partir de allí, la Doctrina Monroe es casi consustancial a la constitución a la nación americana y es la que ha orientado sus políticas y su expansión hacia el resto del mundo. Allí donde no puede pasar mediante acuerdos diplomáticos, hace guerras y entonces de esa manera se apropia recursos, territorios, comunicaciones, pasos importantes y somete poblaciones. 



Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Foto: Tomada de Google
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Foto: Tomada de Google
Hablemos sobre esas sanciones de EE.UU. a Irán, Rusia, Corea y ahora a Venezuela, ¿De qué le sirven? Las razones por las que las aplica no son las mismas. ¿Cuál es el objetivo? 

Las sanciones a Irán, Rusia, Corea y Venezuela son uno de los mecanismos que tiene EE.UU. para confrontar, para someter a otros estados. En realidad si observamos, los 4 países están ubicados geográficamente en zonas que son absolutamente estratégicas. Sea para la disputa interhegemonica, sea para la apropiación de recursos, dentro de los cuales hay que considerar por supuesto los mares. Los mares son  no solamente un reservorio de recursos, sino también son la vía más ágil y más abarcante para envolver el planeta, para envolver los diferentes continentes, las diferentes regiones que interesan dentro del planeta. 

De esta manera, claro que las sanciones pueden ser de diferente tipo porque cada uno de esos países tiene características distintas, pero en términos generales tienen un patrón común y son aquellos espacios que hay que disciplinar o controlar, en los que hay riquísimos recursos. Por lo menos Rusia Irán y Venezuela es el caso, Corea es más bien su ubicación geográfica la que interesa. En cada caso se va a aplicar una sanción distinta porque también depende de las condiciones de fuerza, del arraigo regional y de las características específicas de estos 4 países. 

En el caso de Rusia e Irán y podríamos incluir allí a Siria y Qatar, lo que está en juego es el suministro de petróleo a Europa, que es uno de los grandes mercados de petróleo y gas,  y que está siendo disputado por un lado por Rusia y por el otro por Estados Unidos. Las sanciones en esa región tienen que ver con la intención de bloquear el suministro de hidrocarburos que viene de Asia a través de los oleoductos que controla Rusia hacia Europa. 

Si Obama levantó algunas de las medidas más radicales del bloqueo que aún aplica EE.UU. contra Cuba por considerar que no servían sino para afectar al pueblo haciéndolo más pobre, ¿por qué cree que Donald Trump se empeña en generar sanciones similares ahora contra otros países? ¿es una decisión de Trump? 

AE: Las sanciones contra Cuba son históricas y por supuesto tienen una importancia mayúscula, tanto para servir de ejemplo para cualquier otro país que intente revelarse frente a las reglas, a las normas del capitalismo, y porque Cuba tiene una posición geográfica importantísima para Estados Unidos porque es la mayor isla del Gran Caribe, es la que permite trazar el círculo gran caribeño, que protege las riquezas de esa zona para los países de la región. Entonces controlar a Cuba de algún modo, que es lo que han intentado hacer desde el principio con el bloqueo, aunque no lo han logrado, sigue siendo uno de los objetivos perseguidos de manera prioritaria. 

Estas políticas en realidad son políticas de Estado. No son políticas de gobierno, no dependen  de que un gobernante u otro sea el que tome decisiones, sino que son decisiones que se toman con perspectivas de mediano o largo plazo y en este caso, las sanciones contra Cuba tienen que ver con el control hemisférico total de parte de EE.UU., y las que se hacen con otros países dependen de todo el trazado, el diseño estratégico que se ha hecho desde el Pentágono, particularmente en combinación con el Departamento de Estado. Pero desde el Pentágono se han hecho análisis de cómo se encuentra el planeta, cuáles son las zonas de interés estratégico, qué características tienen, cómo se llegan a ellas. Y a partir de allí es que se traza el interés regional específico de EE.UU. 

Cuando llega Donald Trump y cuando estuvo Obama, por supuesto que todas estas fuerzas y estas políticas intervienen para orientar lo que directamente aparece como política de gobierno. En el caso de Obama había fuertes presiones, entre otras de empresarios que querían tener vínculos con Cuba, en romper ese bloqueo para aprovechar económicamente muchas oportunidades que Cuba brinda. No obstante, en realidad pesaron más las fuerzas vinculadas con la parte más militarista de Estados Unidos que son las que llevaron a Trump a la presidencia. De hecho la pregunta es si Trump gobierna. De algún modo es quien pone la cara de un gobierno que en verdad está casi totalmente militarizado. Son los grandes estrategas del Pentágono los que están dirigiendo la política en este momento en Estados Unidos. 

La teoría que ubica a EE.UU. como el comisario del pensamiento único, a través de la que se explica porque se reprime a quien no vea y aplique la democracia de la misma manera que se ve y se entiende en EEUU, ¿cree que se ha hecho insostenible o seguirá teniendo vigencia en el mundo por mucho más tiempo? 

AE: Todo parece indicar que EE.UU. está en serios problemas para mantener su hegemonía porque el grado de apropiación, exclusión e imposición al que ha llegado es tan grande que ya tiene demasiadas fuerzas en contra. Tanto pueblos que se están sublevando de diferentes maneras, por ejemplo que rechazaron políticas neoliberales fuertemente, que se han movilizado y se siguen movilizando por muchas de estas cosas, que quieren impedir la entrada de trasnacionales, como otros estados que no solamente es que rechazan el sometimiento frente a las directrices de Washington, sino que tienen sus propias ideas de cómo organizar el planeta de acuerdo a sus propios intereses. 

En este momento, hay una oposición fuerte que además tiene visos de irse consolidando, en la que claramente Rusia, China y por ahí también Irán, forman un núcleo opositor relativamente a las políticas de Washington. Esto dependiendo de cómo se desenvuelva, haría pensar que muy probablemente la capacidad de imposición que tiene EE.UU. vaya reduciéndose, vaya teniendo algunas mermas locales, que vaya perdiendo influencia sobre algunas de las regiones del planeta es bastante probable. Digamos que los escenarios al futuro próximo están abiertos en ese sentido, como de una reorganización hegemónica global en la que no necesariamente EE.UU. va a salir tan bien parado en la punta de la pirámide de poder del planeta. 

Cuando EE.UU. lanzó la madre de las bombas sobre Afganistán y cuando una base militar siria fue atacada directamente por las fuerzas militares de EE.UU., la reacción del presidente Trump fue prácticamente de sorpresa y se limitó a decir que confiaba ampliamente en las acciones de las fuerza a de seguridad de su país. ¿Es realmente Trump quien gobierna EEUU actualmente? 

Trump en realidad es la cara visible de un grupo de poder que está en funciones en EE.UU. en este momento y es una cara visible que no es reflejo automático sino que tiene su propia manera de hacer y pensar las cosas. Y esta manera loca que ha demostrado, esta manera caprichosa que ha demostrado Trump, en realidad viene muy bien para los intereses de este grupo gobernante que está ligado al complejo industrial militar y a complejo militar estratégico.
  En la estrategia que ha diseñado este grupo, los intereses particulares y la manera que tiene de impulsarlos en el planeta sirve mucho un hombre como Trump que en realidad lo que está haciendo es romper la fuerza institucional en todos los sentidos. 

Incluso esas instituciones del estado capitalista del estado norteamericano en las que se ha sentado toda su historia, que Obama defendía tan bien, hoy están siendo golpeadas por las medidas que adopta Trump, están siendo desconocidas, están siendo socavadas por la manera como Trump ha avanzando sobre ellas, pero esto realmente crea condiciones favorables para un cambio en la lógica de ejercicio del poder del propio Estados Unidos. 


Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Foto: Tomada de Google
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Foto: Tomada de Google
Uno de los objetivos de EE.UU. es Venezuela. Se ha extendido en el mundo la matriz de que Nicolás Maduro es un dictador y que el país está enfrentando una crisis humanitaria. Usted estuvo en Caracas,  pocas semanas, antes de la publicación de esta entrevista, ¿Vio en ese país esa "realidad" que están publicando las grandes e influyentes corporaciones mediáticas? ¿Qué opina de lo que está pasando con Venezuela?

AE: El argumento de la crisis humanitaria es uno de los mecanismos que están siendo usados  para intervenir en algunos territorios de diferentes maneras, pero en el caso de Venezuela claramente se está tratando de montar ese argumento e incluso se están planeando y se está creando la posibilidad de hacer algunos ejercicios militares alrededor de Venezuela con el propósito de entrenamiento frente a crisis humanitaria. Incluso se está instalando una base militar, que en este caso se llama base humanitaria en Brasil, muy cerca de la frontera con Venezuela en la cual habría un depósito de armas y de combustibles suficientemente grande como para que en cualquier momento las tropas pudieran llegar allí y a partir de ahí actuar en la región y claramente esto está apuntando al momento en que se provoque una crisis mucho más severa en Venezuela y desde allí se puede intervenir con la fachada humanitaria.
 Esto no es tan nuevo porque en realidad lo que se ha hecho en Haití a lo largo de todo lo que va del siglo XX, es ocupar al país militarmente, pero con cascos azules, por ejemplo, que se supone que son tropas de salvamento humanitario, son tropas de paz. En el caso de Venezuela, como no ha sido posible intervenir con otros mecanismos ahora se está intentado construir bien el argumento de la crisis humanitaria. 

Yo he estado en Venezuela muy recientemente y por supuesto no hay tal crisis humanitaria. Uno ve a la gente moviéndose, trabajando, haciendo sus cosas, organizándose, o sea realmente es un país como cualquier otro. Si sometido, eso sí, a un asedio tremendo y a un proceso de ahogamiento por medio de la desaparición de medicamentos incluso de principios activos para producir los medicamentos y de alimentos básicos, eso es una política que se ha puesto en práctica y que tiende también a fomentar el argumento de la crisis humanitaria y a pesar de que si ha causado muchos amagos en la población no ha generado una crisis humanitaria. 

Frente a muchas de estas situaciones injustas que están sucediendo en el planeta, ¿por qué no hay una decisión vinculante desde la ONU que paralice las acciones belicistas, injerencistas y de agresión financiera por parte de EE.UU.?  ¿por qué los intelectuales, la academia en general no condena de manera tajante ese tipo de situaciones y por el contrario, en ocasiones hay silencios cómplices? 

La ONU siempre ha sido una institución muy disciplinada con los intereses de EE.UU. y por lo tanto la ONU está muy limitada para emitir cualquier tipo de alarma por la manera como Venezuela está siendo asediada. Al contrario de repente hasta contribuye a generar más confusión en la comprensión de lo que está pasando en Venezuela. Y los intelectuales, bueno, yo pienso que los medios han hecho un maravilloso trabajo desde su punto de vista, porque incluso gente muy comprometida, muy preocupada, que siempre ha estado en contra de las intervenciones, en este caso de EE.UU. y de otras potencias en los países un poco más débiles, aún esa gente está dudando sobre lo que ocurre en Venezuela porque es tal el bombardeo mediático y que incluye imágenes que parecen pruebas contundentes de una historia que se está contando y que es una historia fabricada, manipulada que no está diciendo la verdad, pero que sí ha tenido muchísimo impacto, como ha sido además muy constante durante un periodo largo, ha logrado también modificar quizá, la percepción del mundo intelectual en una cierta medida. 

Sobre el movimiento de la balanza política y geopolítica en América Latina y el Caribe, donde no le ha ido bien a las fuerzas de izquierda en los últimos años,  ¿cree que los intentos de Lula en Brasil, de Cristina Fernández en Argentina y la resistencia en Venezuela y Bolivia podrán hacer que vuelva a moverse esa balanza a la misma posición de hace 10 años atrás donde el proceso de integración regional estaba en su mejor momento? 
No parece posible regresar a las condiciones de integración y de fortalecimiento de los vínculos latinoamericanos como hace 10 años. Realmente las condiciones de América Latina han cambiado muchísimo y creo que a pesar de los esfuerzos de las iniciativa que están teniendo tanto los anteriores  gobernantes como los mismos pueblos en lucha en la región para insistir en la integración regional, en otro tipo de políticas, en fortalecer los procesos de cambios en América Latina, a pesar de eso lo que teníamos hace 10 años es algo irrepetible. Seguramente, se podrán crear otras condiciones favorables a los procesos de cambio pero diferentes. Van a ser muy distintas porque ya los cambios que hay en América Latina en estos últimos 10 años tienen un conjunto de condiciones realmente irreversibles que llaman a construir otro tipo de integración, otro tipo de posibilidades hacia el futuro. 

Indudablemente se van a construir esas posibilidades, los pueblos que están luchando por la autodeterminación, por la independencia, tendrán que ir generando condiciones mejores para que esto ocurra y esto sin duda va a ocurrir. Un ejemplo clarísimo es Venezuela, donde a pensar de todo el asedio y de toda la confusión que han intentado sembrar los medios, el pueblo tiene un altísimo nivel de conciencia y está clarísimo en que tiene que dar la batalla, porque la alternativa es una dictadura de corte autoritario, de corte fascista. Evidentemente el pueblo no va a dejar que eso ocurra y va a seguir peleando y eso abre nuevas posibilidades para el futuro que hoy mismo se están dibujando en los trabajos de la Constituyente.

Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de Al Mayadeen.

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