En el ataque a base en Iraq, sobrevivir fue un milagro, afirma oficial estadounidense

Las tropas estadounidenses se refugiaron en búnkeres de la era de Saddam Hussein durante el ataque de misiles de Irán a la base de Iraq.

  • En el ataque de la base en Iraq, "Sobrevivir fue un milagro"

Olas de misiles balísticos, soldados acurrucados en búnkeres durante horas, intensas ondas de choque – el comandante estadounidense de la base militar narró a la agencia France Press que así se reaccionó al ataque “sin precedentes” de Irán contra una base iraquí.

En una entrevista exclusiva con la AFP en la base aérea de Ain al-Assad, en el oeste de Iraq, el teniente coronel Tim Garland dijo que sus superiores le habían dado "un par de horas de aviso previo" el pasado martes por la noche de que se avecinaba un ataque de Irán.

"Mi primera reacción fue de choque e incredulidad inicial", añadió, escéptico de que Irán sea capaz y esté dispuesto a llevar a cabo un ataque tan audaz contra Ain al-Assad.

La base aérea fue el objetivo en represalia por el asesinato del general iraní Qassem Suleimani en un ataque con aviones no tripulados en Bagdad el 3 de enero.

La base es una de las más grandes de Iraq, con mil 500 soldados estadounidenses que constituyen el grueso de la presencia de la Coalición directamente adyacente a miles de fuerzas iraquíes.

Poner a salvo a esas fuerzas fue un acto de rápida reflexión y coordinación entre los comandantes del ejército y la fuerza aérea en Ain al-Assad, acotó Garland.

A las 11:00 p.m. (2000 GMT), las fuerzas estadounidenses y de la Coalición habían evacuado sus dormitorios y oficinas, y se escondieron en búnkeres fortificados o se dispersaron en otras áreas de la base, y todos esperaron, tensos, por más de dos horas.

Pero ni siquiera su comandante esperaba la fuerza de las explosiones que siguieron luego.

"Cuando llegó el primer ataque, fue el ruido más fuerte y poderoso que jamás haya escuchado", dijo Garland a AFP.


La onda expansiva 'puerta inclinada'

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"Hay algo antinatural en el aire. La forma en que se movía, la forma en que se calentaba; la onda expansiva que entraba e inclinaba la puerta hacia adentro y la volvía a inclinar hacia afuera", señaló.

A partir de la 1:35 de la madrugada y durante las tres horas siguientes, alrededor de cinco voleas de misiles balísticos se estrellaron contra la base a intervalos variables.

"No he tenido tanto miedo durante mucho tiempo, ha pasado mucho tiempo", dijo Garland, quien ha servido en múltiples giras en Iraq.

"No sabíamos cómo iba a ser – y si iba a haber un “bombardeo de alfombra", agregó.

Cuando los ataques se acallaron alrededor de las 4:00 de la mañana, los comandantes y soldados salieron de sus búnkeres y vieron los incendios que ardían en toda la base, más de una docena de sitios fueron impactado por misiles pero - milagrosamente - no hubo víctimas.

Dos soldados que estaban en torres de vigilancia fueron expulsados de sus posiciones por la presión del bombardeo pero sólo sufrieron conmoción cerebral, dijo el comandante.

"Cómo sobrevivieron? Pues fue un milagro de Dios", comentó Garland.

Dijo que las voleas que golpearon la base fueron cronometradas de tal manera que engañaban a los soldados para que pensaran que el bombardeo ya había terminado.

"Era tiempo suficiente para hacerte sentir seguro. En mi opinión, la intención de los iraníes era provocar bajas", enfatizó Garland.

Hussein Salami, comandante de los Guardia Revolucionaria de Irán, expresó el domingo que los misiles que disparó en la madrugada del miércoles no tenían como objetivo matar al personal estadounidense.

Y ya el lunes, la mayoría de los lugares de impacto habían sido despejados.

Una excavadora estaba apilando lo que quedaba del metal retorcido y de los escombros del último sitio, ubicado junto al aeródromo de la base.

La vivienda de un soldado había sido totalmente pulverizada y todavía olía a metal carbonizado.

Los soldados que vivían allí dijeron a la AFP que habían perdido todas sus pertenencias personales: ropa, libros, fotos de sus familias y recuerdos que habían llevado durante más de una década en el ejército.

Pero dada la intensidad de los ataques, dijo Garland, tuvieron pura suerte.

"Un escenario de ataques de misiles balísticos? eso no tiene precedentes"?, apuntó.