Sangre, sudor y lágrimas: Argentina clasificada
Argentina está en octavos en el Mundial de Rusia. El gol de Marcos Rojo a cuatro minutos de concluir el choque con Nigeria, dio el 2-1 del pase para los albiceletes y lapidario para el once del país africano.

Argentina clasificó. Fue en un partido que como bien dice un titular de literatura, costó sangre, sudor y lágrimas. Presionados a ganar, pues no había de otra, el bombazo iniciañ llegó en las piernas de Leo Messi en el minuto 14 y todo el estadio -casi pintado de albiceleste- se vino abajo. Diego Armando Maradona, desde su lugar entre los hinchas, miró al cielo: Gracias, gracias señor!, dijo quizás.
Después de derechazo cruzado de Messi, la selección mantuvo su ritmo, dominado ampliamente a los nigerianos, pero la cosa se complicó en la segunda parte. Rápidamente, el elenco africano consiguió un penal por un agarrón de Mascherano en el área y una de sus figuras, Moses, lo convirtió en empate. Así, Nigeria estaba en la próxima fase. Como en todo el Mundial, a Argentina le costó ante la adversidad. A sabiendas de que Islandia estaba perdiendo por el momento, toda la responsabilidad pasaba por los de Messi, que dependían de sí mismos, reseñó el diario Página 12.

Sin embargo, quienes más precisas se mostraban eran las Aguilas Verdes. Aunque no, justamente, en la definición. Entre los balazos que esquivaron los de Sampaoli en el segundo tiempo estuvieron un tiro libre que tocó la parte de afuera de la red de Armani, un mano a mano que el arquero salvó con la (ayuda) de Dios y una mano en el área de Rojo que el árbitro tuvo que revisar en el VAR para optar, finalmente, por no cobrarla.
Los caminos para llegar al gol se nublaban y los ingresados Pavón, por derecha, y Meza, por izquierda, tomaban la conducción del equipo sin lograr llevar peligro al joven arquero nigeriano Uzoho, de 19 años.
Pero sería la clase obrera del equipo quien, justamente en Rusia, encuentren el triunfo. Centro de Mercado por derecha y definición de Rojo con su pierna menos hábil para desatar, a los 86 minutos, la locura argentina. Entre ellos, especial fue el festejo de Messi, quien se subió a caballito de Rojo mientras el exestudiantes seguía yendo en dirección al banderín para festejar.

Como si fuese poco, además, llegó el gol del triunfo croata frente a Islandia y Argentina tan solo tenía que aguantar el resultado frente a unos casi inofensivos nigerianos que, apostaron a unos cambios desesperados sobre el final, pero no encontrar respuestas.
Con el pitido del árbitro llegó el desahogo, los puños en alto y la emoción. Tras sumar un punto en dos partidos, Argentina está en octavos. Espera Francia.