La Covid-19 pone a Europa de rodillas

Desde Londres a Berlín hay una realidad alarmante para Europa: los bloqueos están volviendo en la medida en que la pandemia de la Covid-19 amenaza de nuevo, comenta el portal Business Lines. Es un escenario que descartaban para después del verano, basado en que comenzaron a reducirse los casos y reabrirse las fronteras.

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    La Covid-19 pone a Europa de rodillas.

Esa temprana sensación de victoria dio paso a la decepción y a un escenario para una crisis más profunda con las principales ciudades bajo toque de queda y los gobiernos centrales en choque contra los funcionarios locales sobre el camino a seguir.

"La esperanza era que la segunda ola fuera más fácil de controlar porque sabemos cómo identificar y contener los focos y mantener la economía en funcionamiento", indicó Christian Odendahl, economista jefe del Centro para la Reforma Europea. 

"Pero eso no ha funcionado", agregó.  

Una nueva oleada de malas noticias cubrió a varios países europeos con récord diarios de infecciones, al igual que un aumento de las tasas de hospitalización y muertes.

Los líderes tienen menos influencia para luchar después de quemar capital político y apuntalar economías cuando estalló la pandemia en la primavera.

Las empresas están más tambaleantes, el público está harto de una serie de restricciones de bloqueo y la oposición política no se queda atrás. 

También hay una lucha ideológica en juego entre quienes no quieren restringir el movimiento y quienes dicen que la seguridad debe triunfar sobre todas las demás preocupaciones, incluida la economía.

El gobierno de España lucha con las autoridades de centroderecha en Madrid y el primer ministro británico, Boris Johnson, está acosado por todos lados. 

Su manejo de la pandemia le está costando apoyo en el norte del país, donde obtuvo escasos avances en las elecciones del año pasado y ahora se encuentra entre las regiones más afectadas del Reino Unido.

Incluso la canciller federal Angela Merkel, la reina de las crisis de Europa, no logró presionar a los líderes estatales de Alemania para que aceptaran medidas más duras durante una maratón de negociaciones de ocho horas esta semana.

Todo esto pone en duda cualquier recuperación de la peor recesión regional que se recuerde; obligará a los gobiernos a aumentar el gasto y exprimir aún más las finanzas públicas. Los bancos centrales que desplegaron un estímulo sin precedentes, se están preparando para hacer más.

La estrategia inicial de Europa fue un tratamiento de choque que suspendió las libertades personales para volver a algún tipo de normalidad lo antes posible y parecía estar funcionando. La pérdida de puestos de trabajo se había controlado gracias a generosos paquetes de estímulo.

Pero las autoridades, pese a aumentar el volumen de las pruebas, incumplieron con las restricciones de higiene o las reglas de autoaislamiento después de levantar los cierres. Durante el verano, la gente viajó y trajo el virus. La propagación se aceleró a medida que el clima más frío obliga a permanecer en casa y prepararse para el crudo invierno.

Los brotes provocaron otra ronda de restricciones y a partir de este fin de semana, se prohibirá a los londinenses visitar otros hogares, y los residentes de París y otras ciudades francesas importantes estarán confinados en sus residencias por la noche durante cuatro semanas.

Incluso si las restricciones no tienen un gran impacto directo en la actividad económica, el factor miedo asociado podría afectar el gasto.

Kate Nicholls, directora ejecutiva de UK Hospitality, el organismo de la industria para una amplia gama de negocios de ocio, describió la situación como atrapada en una abierta tierra de nadie, con severas restricciones.

El aumento de casos también ha alarmado a los científicos que presionan por políticas más estrictas.

En el Reino Unido, los expertos en salud pública han pedido un disyuntor: un cierre rápido de las empresas y el contacto social para coincidir con un receso escolar. Incluso allí, la preocupación es que es demasiado tarde para tener un impacto.

Mientras tanto, varios intentos de controlar el virus se están desmoronando, y los sistemas de prueba y seguimiento están en peligro de verse abrumados.

La República Checa, una de las de peor brote en Europa, está equipando hoteles y spas como instalaciones de salud de emergencia.

Para complicar aún más los esfuerzos por reunir a la gente, está el hecho de que no se vislumbra un final. 

Es probable que una vacuna no esté ampliamente disponible antes de bien entrado el 2021.​