Foreign Affairs: Es hora de que EE.UU. vuelva a comprometerse con Siria

Estados Unidos ha de aprovechar las capacidades económicas, diplomáticas y militares para cambiar el curso de la guerra y participar en la configuración del final de la misma, sugiere la publicación.

  • Estados Unidos no necesita una fuerza militar masiva en Siria para conformar la trayectoria de la guerra, pero su presencia actual es insuficiente.

Estados Unidos debe reconocer que es improbable que el conflicto en Siria termine en un futuro próximo. La perspectiva de más guerra es devastadora, pero significa que el destino de Siria está lejos de estar decidido, señala un reporte difundido en el sitio digital Foreign Affairs. 

De acuerdo con el texto, aprovechar la capacidad diplomática, económica y militar de Estados Unidos podría cambiar la trayectoria del conflicto, ayudar a contener la crisis humanitaria y sentar bases importantes para una eventual transición política. Con tanto en juego, incluso una participación limitada de los Estados Unidos podría marcar la diferencia.

El colapso económico de Siria –apunta el reporte– perpetuaría y ampliaría más la guerra. “Numerosos actores están dispuestos a aprovechar cualquier cambio en el equilibrio de poder dentro del país, y las rupturas socioculturales subyacentes darán forma a la evolución de la guerra: Daesh y Al Qaeda siguen impulsando el conflicto a largo plazo, e Irán está presuntamente sembrando nuevas divisiones sociales al intentar convertir a los sirios al chiismo y enseñarles el farsi en partes del sur y el este de Siria”. 

Según Foreign Affaris, las fuerzas kurdas en el noreste están atrapadas en una feroz lucha con Turquía, que ha ocupado grandes partes de la región fronteriza y tiene la intención de reasentar allí a un millón de refugiados árabes. 

Ese conflicto es en parte cultural: tanto las fuerzas kurdas como Turquía están tratando de transformar las partes de la sociedad siria que están bajo su influencia de manera que impulsen la inestabilidad a largo plazo, incluso si cesan los combates inmediatos. 

Sostiene la publicación que Estados Unidos no necesita una fuerza militar masiva en Siria para conformar la trayectoria de la guerra, pero su presencia actual es insuficiente. 

“Las tropas estadounidenses siguen ayudando a las fuerzas kurdas a interrumpir las redes de Daesh y de Al Qaeda. Pero el nivel actual de tropas no será suficiente para derrotarlos y mucho menos para lograr objetivos más amplios, como estabilizar el noreste dominado por los kurdos o apoyar los esfuerzos turcos para contener la crisis humanitaria en el noroeste”. 

Para Foreign Affaris, la crisis económica siria y el supuesto descontento entre los leales a Assad –así como una intervención militar turca que tiene a las fuerzas pro-regímenes muy sobrecargadas– han creado una apertura. El compromiso renovado con Siria será incómodo, dada la preocupación de los estadounidenses por los conflictos abiertos y que se produce sólo cinco meses después de la decisión de la administración Trump de trasladar la mayoría de las tropas estadounidenses en Siria a través de la frontera con Iraq. Pero los Estados Unidos deben actuar.

Asimismo, sugiere que las tropas estadounidenses que fueron reubicadas en Iraq deben ser devueltas a la región noreste de Siria. Los esfuerzos de Turquía para repeler las fuerzas de Assad y proteger a los civiles en el noroeste de Siria merecen el apoyo estadounidense. 

“En estrecha coordinación con sus aliados, propone Foreign Affaris, Estados Unidos debe trabajar para estabilizar la región y ayudar en los esfuerzos de reconstrucción, desarrollo y reasentamiento. El noreste de Siria tiene una economía relativamente fuerte en comparación con las condiciones económicas de las áreas controladas por Gobierno sirio, y la inversión enfocada ayudará a establecerlo como un modelo de seguridad, prosperidad y buen gobierno, una alternativa creíble a Al-Assad que podría ayudar a preparar el camino para una transición política. 

Los Estados Unidos tienen una verdadera oportunidad de cambiar el curso de la brutal guerra de Siria y, potencialmente, de dar forma a su final, concluye.