Trump es lo más aterrador de la Covid-19

The Wall Street Journal publicó un artículo de opinión del vicepresidente estadounidense, Mike Pence, titulado “No hay segunda ola del coronavirus” que se suponía tranquilizaría a la nación, pero fue todo lo contrario.

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    Trump es lo más aterrador de la Covid-19

En realidad, reflejó una ilustración clara de los delirios y el pensamiento mágico que han marcado cada paso de la respuesta a la Covid-19 del gobierno de Donald Trump y su desastre político épico.

Dicho de otra manera, apunta The New York Times, a estas alturas, según funcionarios y aduladores de Trump, se suponía que íbamos a ver una pandemia que se desvanecía y una fuerte recuperación, pero en verdad está última se desvanece y se registra un resurgir de la pandemia.

El artículo de Pence declaró alegremente que los casos se han estabilizado, con un número promedio diario de solo 20,000. Incluso esa cifra, era cinco veces mayor que en la Unión Europea. 

Desde entonces, sin embargo, los positivos se han disparado con más de 50,000.

Arizona, con siete millones de personas, está reportando tantos casos cada día como toda la Unión Europea, con 446 millones de personas.

Algunos partidarios de Trump todavía están tratando de descartar el aumento en los casos como una ilusión creada por más pruebas. Pero no lo es. Los casos han crecido mucho más que las pruebas. 

Las hospitalizaciones se dispararon en Arizona y Texas, en la vanguardia de la nueva oleada, con sus hospitales en crisis, y Florida también se acerca a la misma situación, aunque no ha publicado datos de los ingresos de contagiados.

La única buena noticia es que las muertes siguen disminuyendo, en parte porque la nueva ola de infecciones está afectando a personas más jóvenes que en la primera, en parte quizás porque los médicos han mejorado en el tratamiento de la enfermedad. 

Pero la Covid-19 puede ser debilitante y causar daños a largo plazo, incluso cuando no mata.

Además, las muertes son un indicador rezagado, porque las muertes están aumentando en Arizona, donde el salto de los casos comenzó aproximadamente dos semanas antes que en el Cinturón de Sol.

La cuestión es que el resurgimiento de la Covid-19 fue completamente predecible. 

Donald Trump declaró que haríamos la transición a la grandeza, es decir, nos apresuraríamos a reabrir la economía, pese a una pandemia desenfrenada y desoyó las advertencias de los epidemiólogos que una apertura prematura podría desencadenar una nueva ola de infecciones y tenían razón.

Y los economistas alertaron que la relajación del distanciamiento conduciría a crecimiento de empleo, pero sería un éxito de corta duración y que adelantarse a la realidad sería contraproducente incluso en términos económicos y también tenían razón.

El aspecto realmente aterrador sobre dónde estamos es que Trump y su gente no parecen haber aprendido nada de su debacle ante el coronavirus. 

“¡Miércoles - miércoles!” - Trump insistió, como lo ha hecho en cada etapa de la pandemia sobre la desaparición del coronavirus.

Y los trumpistas se están jactando del número de empleos de junio, sin conciencia de que es una estadística desactualizada y que la situación empeorará en breve.

Lo triste, incluso aterrador, es que las ilusiones de éxito de Trump impondrán un alto precio al resto de nosotros.