Europa y la expiración de embargo de armas a Irán

Los gobiernos europeos deberían sopesar los riesgos que acarrea el fin de ese embargo, dado el continuo apoyo militar occidental a los socios regionales y la reciente alineación entre (Israel) y el mundo árabe.

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    Europa y la expiración de embargo de armas a Irán.

El embargo de armas de 13 años de la ONU sobre Irán expirará el próximo domingo, aunque como parte de su campaña de máxima presión, el gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, se propone obstaculizar el flujo de armamentos hacia la República islámica con sanciones que apuntan a ese comercio.

Estados Unidos y sus aliados en Medio Oriente sostienen que la expiración del embargo permitirá a China y Rusia vender armas a Irán, pero es poco probable que suceda a corto plazo, según el sitio European Concil on Foreign Relations. 

Los gobiernos europeos deberían sopesar los riesgos que acarrea el fin de ese embargo, dado el continuo apoyo militar occidental a los socios regionales y la reciente alineación entre (Israel) y el mundo árabe.

Una forma pragmática de abordar esa preocupación consistiría en llegar a acuerdos con Rusia y China sobre el momento y el alcance de tales transacciones para evitar aumentos de tensión en Medio Oriente.

Moscú y Beijing firmarán acuerdos con Teherán, entre ellos los relacionados con el sistema de defensa antimisiles ruso S-400 que Irán quiere adquirir, vaticina el portal europeo.

Irán buscará hacerse de tanques de guerra, aviones de combate, misiles tierra-aire y sistemas de misiles anti-radar que pueden apuntar a sistemas de defensa tierra-aire y llegar a las fuerzas estadounidenses y sus aliados.  

Sin embargo, dado el precedente y una serie de restricciones políticas y económicas, no está claro si esos convenios se materializarían en un futuro próximo.

Si bien Rusia puede vender los S-400 a Irán, la historia de los principales acuerdos de armas sugiere que entregarlos podría llevar años. Esos arreglos tienden a llevar más tiempo de lo habitual en el caso de Irán. Por ejemplo, la venta del sistema ruso S-300 a la nación iraní tardó casi una década en completarse. La venta de los S-300 coincidió con un fuerte aumento de tensiones entre Teherán y Washington por el programa nuclear iraní.    

En ese momento, Rusia sostuvo que la venta de armas defensivas como el S-300 estaba fuera del alcance del embargo de armas de la ONU (como lo estarían los S-400), aunque negoció con Estados Unidos e Israel para detener la entrega de los S-300 durante el enfrentamiento con la nación iraní.

De manera similar, China pudiera comenzar conversaciones sobre un paquete de armas como parte de sus negociaciones sobre un acuerdo de asociación estratégica a largo plazo.

Pero tanto Moscú como Beijing estarán limitados por una serie de factores en cuanto a qué tan lejos y rápido pueden completar acuerdos de armas con Teherán.

La presión política y económica significativa de Estados Unidos sobre las empresas de armas estatales rusas y chinas podría reducir su apetito y capacidad para seguir adelante con tales transacciones. 

Las elecciones presidenciales estadounidenses del 3 de noviembre pueden afectar la intensidad y las tácticas de los intentos de Washington para evitar tales ventas, aunque es poco probable que la campaña cambie significativamente bajo un gobierno de Joe Biden.

No obstante, existe el riesgo que un aumento de tensiones globales empuje a Moscú y Beijing a acelerar los acuerdos de armas con Teherán.   

Rusia y China tienen motivaciones geopolíticas y de seguridad para vender a Irán: principalmente para contrarrestar a Estados Unidos y, en el caso de Rusia, para mejorar la cooperación militar con Irán en lugares como Siria.

Pero, al final del día, Rusia y China no estarán dispuestas a vender armas a Irán a menos que estén seguros de recibir el pago. 

En ese caso, las sanciones de Estados Unidos suponen grandes obstáculos para la República islámica, en especial por un momento de bajos precios del petróleo. 

Quizás una fuente más importante de consideración para Rusia y China serán los rivales regionales de Irán: (Israel), Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, los cuales buscarán aprovechar sus crecientes relaciones económicas con Moscú y Pekín para bloquear y paralizar la venta de armas a Teherán. 

China vende una cantidad significativa de drones a los enemigos regionales de Irán y será consciente de proteger ese flujo de ingresos, mientras que Rusia trata de impulsar su comercio de armas con el mundo árabe en los últimos años. 

El presidente Vladimir Putin siempre ha sido cuidadoso en equilibrar los intereses de los actores regionales en competencia y evitar un acercamiento a uno u otro bando.

Moscú y Beijing también se verán influidos por la medida en que las ventas de armas a Irán aviven las llamas de la inestabilidad regional. 

China, en particular, no querrá correr el riesgo de una mayor interrupción de su acceso a los recursos de hidrocarburos de Medio Oriente. 

Por otro lado, el gobierno de Trump saturó a los rivales regionales de Irán con ventas de armas que han hecho poco para aliviar las tensiones en el Medio Oriente. 

Esos rivales ya se adelantaron a posibles compras militares iraníes mediante el impulso a las suyas propias. 

Emiratos Árabes Unidos solicitaron a Estados Unidos comprar aviones de combate F-35 e (Israel) lanzó un acuerdo por valor de ocho mil millones para adquirir armas.

La tecnología militar occidental a la que tienen acceso (Israel), Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita les da una ventaja cualitativa. 

Lo más probable es que Teherán presione a Rusia y China para obtener armas y tecnologías más sofisticadas con límites por las circunstancias actuales. Irán intentará expandir sus capacidades militares locales, con drones, herramientas para guerra cibernética y misiles.

La Unión Europea mantendrá su propio embargo hasta al menos 2023. Francia, Alemania y el Reino Unido incluso intentaron llegar a un compromiso con Estados Unidos para mitigar las consecuencias de la expiración de las armas de la ONU, pero esto fue antes del intento de Estados Unidos de reimplantar todas las sanciones de la ONU contra Irán. 

Los países europeos muestran poco apetito por ayudar al gobierno de Trump en el tema de las armas como pretexto para la escalada con Irán.

Una preocupación urgente para Europa debía ser que la Casa Blanca aplique sanciones unilaterales sobre el comercio de armas con Irán con interdicciones de buques y carga iraníes (incluidos los del Golfo, e incluso los que se dirigen a Venezuela).  

En Washington, hay halcones que piden un bloqueo naval a la República islámica, lo que equivaldría a un acto de guerra.   

A medida que Trump avanza hacia un segundo mandato o a sus últimos meses en el cargo, podría provocar un enfrentamiento militar con Irán, lo cual puede salirse de control, como se hizo evidente después de un embargo estadounidense contra el petróleo iraní y del asesinato del general Qassem Suleimani, jefe de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

European Council on Foreign Relations recomienda a las capitales europeas centrar sus esfuerzos inmediatos en prevenir tal escalada y mitigar la amenaza a sus intereses en la región. 

Trabajar con Moscú y Pekín para calmar los temores de Estados Unidos debería formar parte de esa política, sobre todo si el advenimiento de un gobierno de Biden ofrece una oportunidad para un regreso a la diplomacia.