Rusia instala una base militar en Sudán

Rusia establecerá una base militar en la costa del Mar Rojo en Sudán como centro logístico para su marina, tras un acuerdo entre Moscú y Jartum firmado por el primer ministro ruso, Mikhail Mishustin, confirmó el portal Al-Monitor.

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    Rusia proyecta más con establecimiento de base en Sudán

El pacto consigna que Sudán proporcionará un terreno para la base rusa de forma gratuita durante un período de 25 años. 

La anuencia es prorrogable para los siguientes períodos de 10 años, mientras que, si uno de los dos decide rescindir, debe notificarlo al menos un año antes del vencimiento.

Si bien la capacidad de la base estará limitada a cuatro barcos a la vez, los de propulsión nuclear pueden atracar con un aumento significativo de la capacidad de combate de la armada rusa en el Mar Rojo y el océano Índico. 

El número de militares que se alojarán no debe exceder de los 300 y, además, Rusia tendrá derecho a importar y exportar a través de los puertos marítimos y aeródromos de Sudán "cualquier arma, munición y equipo" necesario para el funcionamiento de la base y "para el desempeño de las tareas de los buques". 

Sudán, según el documento publicado que describe el acuerdo, no cobrará derechos e impuestos de importación y exportación.

La base estará ubicada cerca de la ciudad de Puerto Sudán y su protección fronteriza terrestre correrá a cargo del país africano y la marítima y aérea la asumirá Rusia. 

A petición de las autoridades sudanesas, la parte rusa puede ayudar en la organización e implementación de apoyo a contraataques submarinos, participar en operaciones de búsqueda y rescate, ayudar a proporcionar defensa aérea para las fuerzas navales locales y fortalecer las capacidades de las fuerzas armadas sudanesas. 

El acuerdo especifica que, para estos fines, Rusia suministrará a Sudán armas, tropas y equipo especial de una manera y en términos que se estipularán en un protocolo separado.

La Rusia moderna queda aún por debajo del poder de su antecesora soviética y su flota actual es muy inferior a esta última en términos de número de buques y capacidad para llevar a cabo misiones de combate. 

Los militares rusos tratan de compensar su número insuficiente de personal con el despliegue de una red de bases navales para proyectar fuerza a otras regiones.

El plan para crear la base rusa en Sudán sigue iniciativas similares en los últimos años, incluido el establecimiento de la base aérea de Khmeimim en Siria en 2015 y la reconstrucción de la base naval de Moscú en Tartus (en la costa mediterránea de Siria) para restaurar las posiciones de Rusia en Medio Oriente, norte de África y océano Índico, que se perdieron tras el colapso de la Unión Soviética en 1991.

De 1964 a 1977, hubo una base militar soviética en la ciudad de Berbera, Somalia, y en 1978, se firmó un acuerdo con Etiopía sobre la creación de una base naval en la isla de Nokra en el archipiélago de Dahlak en el Mar Rojo (actualmente propiedad de Eritrea).

Esa instalación militar aseguró la base permanente y la reparación de los barcos del octavo escuadrón operativo de la armada de la URSS, que operaba en el océano Índico. 

La base de Nokra fue desmantelada en 1990 ante la amenaza de que los rebeldes eritreos la capturaran.

El regreso de Rusia al Mar Rojo también es, en muchos sentidos, una cuestión de prestigio. La presencia militar aquí hizo posible controlar el flujo de mercancías desde la India y el este de Asia hacia Europa y la costa este de Estados Unidos. 

La principal ruta para el suministro de hidrocarburos -petróleo y gas licuado- desde la región del golfo Pérsico hacia Europa y América del Norte también pasa por la zona.

El conflicto en Yemen y los ataques de los hutíes a los barcos en el Mar Rojo, junto con la intensificación de la actividad de los piratas somalíes en la parte noroeste del océano Índico, obligaron a todas las grandes potencias militares a adquirir bases militares en la zona. 

La mayoría de ellos se concentraron en Djibouti. 

Estados Unidos, Francia, China, Italia e incluso Japón colocaron sus instalaciones militares en ese país del cuerno africano.

Emiratos Árabes Unidos establecieron bases en Assab (Eritrea), Berbera (Somalia) y las islas yemenitas de Perim y Socotra. Turquía, mientras tanto, estaba en conversaciones con Sudán para establecer una en Suakin, pero los planes colapsaron tras la destitución del presidente Omar al-Bashir en abril de 2019. 

En esas condiciones, Moscú probablemente se sintió obligado a involucrarse en el proceso de instalar bases en la región.

De 2012 a 2014, se celebraron negociaciones entre Rusia y Djibouti, pero las autoridades del país africano proporcionaron una pequeña área en un lugar inconveniente, porque el costo de levantar la base podría haber ascendido a mil millones de dólares.  

Sin embargo, la cuestión de la creación de una base militar en el Mar Rojo permaneció en la agenda y se planteó nuevamente durante la visita a Moscú del expresidente sudanés Omar al-Bashir en noviembre de 2017. 

Las partes discutieron sobre la apertura de una instalación naval rusa en Puerto Sudán y llegaron a acuerdos preliminares. 

Una base rusa en el país podría haber aparecido mucho antes, pero esto fue impedido por el derrocamiento de Bashir. 

En particular, Moscú, interesado en desplegar su presencia militar en Sudán, trató de apoyar a Bashir durante las protestas. 

Hubo informes de contratistas militares privados rusos, conocidos como PMC, que aparecieron en Sudán en 2019, algo que también fue confirmado por representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

Pese a la destitución de Bashir, la interacción continuó entre los ejércitos ruso y sudanés. 

La ayuda rusa durante las protestas contra el gobierno en Sudán se dirigió no tanto directamente a Bashir, sino a los mismos militares que primero apoyaron al presidente y finalmente concretaron un golpe de Estado. 

Por lo tanto, los acuerdos sobre la creación de una base militar entre Moscú y Jartum no solo permanecieron en vigor bajo el entrante gobierno sudanés, sino que pasaron a una etapa final.

El convenio impulsó una dinámica positiva en las relaciones entre los dos países y confirmó la influencia rusa en Sudán. 

En 2019, se firmaron acuerdos de cooperación militar y técnico-militar entre los ministerios de Defensa de Rusia y Sudán que preveían la creación de una misión militar rusa permanente bajo el departamento militar sudanés. 

Al mismo tiempo, este acuerdo sobre una base militar en Puerto Sudán carece de una disposición para un componente de la fuerza aérea y una pista. 

Por lo tanto, esa instalación militar difícilmente puede servir como proyección de poder y apoyo para las misiones rusas y los PMC en el África subsahariana. 

Ilya Kramnik, un analista militar ruso y experto en el Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia (RIAC), dijo a Al-Monitor que la base militar rusa en Puerto Sudán está diseñada para garantizar la presencia de la flota del país euroasiático en el Mar Rojo y, más ampliamente, en el océano Índico.

Sus integrantes combatirán la piratería, suprimirán el "tráfico negro" (contrabando de armas, tráfico de personas y migración ilegal) y garantizarán la protección de proyectos prometedores en el sector del petróleo y el gas.