Trump es el presidente estadounidense más cercano a "Israel"

En lugar de utilizar la perspectiva de esos gestos como un incentivo para que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, adoptara un plan de paz integral en la región, Trump hizo oídos sordos y volteó la cara a esa posibilidad.

  • Trump es el presidente estadounidense más cercano a
    Trump es el presidente estadounidense más cercano a "Israel"

Cuando el presidente Donald Trump reconoció a Jerusalén como capital de "Israel", en los hechos anuló la posibilidad de que la ciudad santa para cristianos, musulmanes y judíos, perteneciera alguna vez a un estado palestino, refiere un comentario del diario The New Yorker. 

   Y también al trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén, en 2018, remarcó el abandono a negociaciones de buena fe con los palestinos.

   En lugar de utilizar la perspectiva de esos gestos como un incentivo para que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, adoptara un plan de paz integral en la región, Trump hizo oídos sordos y volteó la cara a esa posibilidad.

   Cuando Washington negoció acuerdos de normalización entre "Israel" y Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y, más recientemente, Marruecos, el mandatario saliente permitió a Tel Aviv cosechar esas recompensas a cambio de archivar el plan extremista de Netanyahu de anexión de parte de la ocupada Cisjordania. 

   Durante años, "Israel" mantuvo una diplomacia secundaria con esos países, pero las relaciones no se formalizaban por la insistencia de los países en promover el estado palestino.  

   Ahora, oficialmente, "Israel" se comprometió a dejar de lado sus planes anexionistas y el gobierno de Trump acordó medidas que hicieron lucrativos los acuerdos de normalización para los países árabes. 

   Abu Dhabi, en particular, obtuvo un acuerdo para comprar armas por valor de veintitrés mil millones de dólares, que incluye la adquisición de cincuenta aviones de combate furtivos F-35. 

   "Netanyahu obtuvo todo lo que quería de Trump, dijo Amit Segal, el analista político jefe del Canal 12 de "Israel". 

   La alineación de Trump con Netanyahu ha sido tan total que, antes de las elecciones estadounidenses, 63 por ciento de los israelíes apoyaban a Trump y solo 17 por ciento a Joe Biden, según una encuesta realizada en noviembre por el Israel Democracy Institute. 

   Si "Israel" fuera un estado estadounidense, sería el "más rojo de la Unión", señaló una columna en el periódico de izquierda Haaretz.

   “Honorable presidente Trump. Gracias por todo lo que ha hecho para que Estados Unidos sea grande y poderoso”, dijo Shimon Riklin, analista del Canal 20, que ha sido descrito como la “Fox News de Israel”. 

   Tres semanas después de las elecciones estadounidenses, Yinon Magal, un conocido experto y exlegislador de derecha, dijo a la radio israelí: "Todavía rezamos por un milagro de que Donald, hijo de Fred, gane las elecciones". 

   Después que una turba de partidarios de Trump irrumpió y destrozó partes del Capitolio, Gadi Taub, un comentarista de derecha, comenzó su podcast semanal diciendo: "¡Es realmente aterrador!", pero se refería a la prohibición emitida por Twitter contra los mensajes del presidente Trump. 

   Quizás en ninguna parte el trumpismo israelí es más flagrante que en las páginas de Israel Hayom ("Israel hoy"), un diario gratuito que promueve los intereses de Netanyahu. 

   Israel Hayom fue fundada en 2007 por Sheldon Adelson, un magnate de casinos en Estados Unidos y generoso donante republicano, y su esposa israelí, Miriam. (Poco después de la publicación de este artículo, se informó que Adelson había muerto a la edad de ochenta y siete años).

   En vísperas de las elecciones estadounidenses, Miriam Adelson publicó una columna en que decía, "Espero y creo con todo mi corazón que el recuento de votos mostrará que la mayoría de los estadounidenses quieren un segundo mandato para Trump". 

   A raíz del ataque al Capitolio, el periódico afirmó: "Antes de la toma de posesión, los demócratas y los medios quieren la cabeza de Trump".

   “Cuando miro a Trump, veo, en primer lugar, a un hombre poderoso”, dijo recientemente Boaz Bismuth, editor en jefe de Israel Hayom. 

 
   Los paralelos entre el trumpismo y lo que se conoce en Israel como bibismo (seguidores de Netanyahu) son inconfundibles: un desprecio externo y una obsesión interna por los medios de comunicación; un desdén por las élites culturales y los elementos de un llamado estado profundo; incitación racista (Netanyahu: "Los votantes árabes están saliendo en masa"; Trump: "Estas no son personas. Son animales"); y un tipo de populismo nacionalista.

   Una gran parte de la afinidad de la derecha israelí por Trump se debe a su voluntad de aprobar más asentamientos en Cisjordania mientras ignora a los palestinos que viven allí. 

   “Se aprobaron todos los planos de construcción que se me habían puesto delante; bajo Obama, ni siquiera nos atrevíamos a soñar con eso”, dijo un líder colono durante una oración conjunta por Trump en Hebrón, unos días antes de las elecciones estadounidenses. 

   La derecha también aprecia el desprecio más amplio del gobierno de Trump por los palestinos. 

   Cuando el mandatario saliente anunció un plan de paz para (Israel) y Palestina, el llamado "acuerdo del siglo", sin siquiera informar a los palestinos, en todo caso deseaba que estos últimos desaparecieran.

   El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, calificó el plan de Trump de "bofetada del siglo". 

   La ironía es que, pese a obtener todo lo que pudo desear con Trump, la extrema derecha israelí aún rechazó su "trato". 

   Se opuso a la mención de un estado palestino, incluso uno reducido en que carecería de autonomía de seguridad y estaría rodeado de asentamientos judíos.

   Bismuth cree que, si Trump hubiera ganado un segundo mandato, habría permitido que (Israel) se anexara los asentamientos de Cisjordania o, en palabras de Bismuth, "reconocer nuestra soberanía sobre Judea y Samaria". 

   También le da crédito a Trump por hacer que los estados del Golfo elijan efectivamente a (Israel) por delante de Palestina. 

   “(Israel) no debía ser la amante del mundo árabe, sino la esposa y Trump nos ayudó a convertirnos en la esposa”, dijo. 

   Tal como lo ve Bismuth, “De repente tenemos un presidente estadounidense que dice: 'Espera un minuto, en realidad estás bien. Tu éxito, tu existencia, tu capacidad para prosperar no depende de los palestinos'. 

   Otros israelíes, incluidos ex altos funcionarios del establecimiento de seguridad de Tel Aviv, advierten que excluir a los palestinos de esos asentamientos diplomáticos regionales tendrá consecuencias nefastas, para los palestinos y también para el futuro de (Israel). 

   “No se puede eliminar el problema palestino. Es un gran error”, afirma Amos Gilead, un general retirado de inteligencia militar que dirige el Instituto de Política y Estrategia en el Centro Interdisciplinario de Herzliya. 

   "Si nuestra relación con ellos colapsa, si asumimos el control o si se vuelven parte de nuestro estado, no tendremos un estado judío y democrático". 

   Un exdiplomático israelí agregó: “Una vez que termina la exhibición de relaciones públicas, los que nos quedan con el tema palestino somos nosotros. Ni los emiratíes, ni los bahreiníes, ni los omaníes, ni los estadounidenses. Nos quedan tres millones y medio de palestinos. Quien crea que no solucionar el problema es un logro, buena suerte”.