Expectativas por respuesta de Joe Biden a ataque contra EE.UU. en Iraq

El ataque con cohetes del domingo pasado contra la coalición liderada por Estados Unidos en el norte de Iraq, puso en la palestra el papel del presidente norteamericano, Joe Biden, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas del país norteño, refiere The Wall Street Journal.

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    Expectativas por respuesta de Joe Biden a ataque contra EE.UU. en Iraq

Bombardeos similares en 2019 y 2020 llevaron al entonces presidente Donald Trump a represalias contra las Unidades de Movilización Popular (al Hashd al Shaabi), a las que funcionarios de la Casa Blanca achacaron sin base de esos ataques.

Estados Unidos dispone de unos dos mil 500 soldados en Iraq como asesores en la lucha contra el terrorista Estado Islámico.

Según el coronel Wayne Morotto, vocero de la coalición militar liderada por el Pentágono, un contratista murió en el bombardeo, otros cinco resultaron heridos, al igual que un militar.

La Casa Blanca confirmó que Biden conoció de inmediato sobre el ataque, pero no proporcionó detalles de una probable respuesta.

Masrour Barzani, jefe del gobierno de la región autónoma iraquí del Kurdistán, en el norte del país árabe, reveló que conversó vía telefónica con el secretario de Estado Antony Blinken. 

Barzani apuntó que acordaron establecer una coordinación estrecha para identificar a los autores del ataque.

Iraq representa un desafío importante para Biden y su equipo de seguridad nacional. 

Durante el gobierno de Barack Obama (2009-2017), el entonces vicepresidente Biden lideró la política de Estados Unidos hacia Bagdad mientras la Casa Blanca lidiaba con las tensiones sectarias y la influencia iraní.

No hubo avances en los esfuerzos de Obama y del entonces primer ministro iraquí Nouri al-Maliki para negociar un acuerdo que permitiría a miles de soldados estadounidenses permanecer más allá de 2011 para entrenar a las fuerzas de seguridad del país árabe. 

Después de que Estados Unidos retiró sus tropas ese año, el entrenamiento y el desempeño de las fuerzas iraquíes comenzaron a deteriorarse, asegura The Wall Street Journal. 

Después que el Estado Islámico ocupó Mosul, la segunda ciudad más grande de Iraq, en junio de 2014, Obama envió fuerzas estadounidenses de regreso a Iraq para asesorar al Ejército y comenzaron bombardeos contra posiciones del grupo terrorista.

El presidente Trump trató de enviar un mensaje contundente a Irán y a las milicias que Teherán respalda al ordenar el asesinato en Bagdad, la capital iraquí, del general Qassem Suleimani, y del subcomandante de al Hashd al Shaabi, Abu Mahdi al-Mohandes.

Un grupo llamado Awliyaa Al Dam se atribuyó en un sitio web el ataque del domingo y prometió seguir apuntando a las fuerzas estadounidenses en venganza por los ataques que mataron a Suleimani y al Mohandes.