China apuesta por la región árabe

El Consejero de Estado y Ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, en declaraciones a la prensa dijo que es necesario que para que la región árabe salga del caos y disfrute de estabilidad, debe liberarse de las sombras de la rivalidad geopolítica de las grandes potencias y explorar de forma independiente vías de desarrollo adecuadas a sus realidades.

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    China apuesta por la región árabe

El Consejero de Estado y Ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, en declaraciones a la prensa expresó el enfoque de Pekín hacia la región de Asia Occidental, e hizo especial referencia a las tensiones en el Golfo Pérsico.

Wang manifestó a la prensa que, por los prolongados conflictos, la región descendió a una zona de baja seguridad, y que para salir del caos y disfrutar de estabilidad, debe liberarse de las sombras de la rivalidad geopolítica de las grandes potencias y explorar de forma independiente vías de desarrollo adecuadas a sus realidades regionales. 

En otra parte de sus declaraciones,el Ministro de Exteriores dijo que debe permanecer impermeable a las presiones e injerencias externas, y seguir un enfoque inclusivo y reconciliador para construir una arquitectura de seguridad que dé cabida a las legítimas preocupaciones de todas las partes.

China ha defendido una "iniciativa de cinco puntos" que gira en torno a la adhesión al respeto mutuo (no injerencia en los asuntos internos), la equidad y la justicia (léase la cuestión de Palestina), la no proliferación (zona libre de armas nucleares en Oriente Próximo), la seguridad colectiva (propuesta de celebrar en China una conferencia de diálogo multilateral para la seguridad regional en el Golfo) y la cooperación al desarrollo (Iniciativa del Cinturón y la Ruta, acuerdos de libre comercio)

No va a ser fácil para Estados Unidos igualar este paquete chino de "auténtico multilateralismo". La nación asiática está animando a los Estados de la región a adoptar la política de la equidad y la justicia, y la "resistencia" al acoso estadounidense (que normalmente asociamos con Irán) para crear una autonomía estratégica.

China espera anclar sus relaciones bilaterales en este nuevo pensamiento que ofrece posibilidades sin fisuras para añadir un contenido sólido de gran beneficio mutuo. Así, durante la parada de Wang en Abu Dhabi (su destino después de Teherán) se anunció que los EAU comenzarán a producir la vacuna china Sinopharm, primer estado del Golfo en establecer una instalación de producción de vacunas contra el coronavirus, con capacidad inicial para fabricar 200 millones de dosis anuales, que podrá convertirse en un centro de suministro para Asia Occidental y África.

Por otro lado, justo antes de la llegada de Wang Yi a Riad, el director general de Aramco, Amin Nasser, anunció: "Garantizar la seguridad continua de las necesidades energéticas de China sigue siendo nuestra máxima prioridad, no solo para los próximos cinco años, sino para los próximos 50 y más". El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, por su parte dijo a Wang que Riad está dispuesto a profundizar continuamente la cooperación bilateral en cuanto al petróleo crudo, la petroquímica, la energía nuclear y otros campos energéticos, al tiempo que la amplía a nuevos campos como el 5G, las telecomunicaciones y las tecnologías digitales.

La 155 sesión del Consejo de la Liga de Estados Árabes a nivel de ministros de Asuntos Exteriores adoptó, el 3 de marzo, una resolución relacionada con el gigante asiático, en la que se reitera la importancia de fortalecer los lazos chino-árabes, y anunció que Arabia Saudí acogerá la primera cumbre este año. Wang lo calificó de impresionante y espera que la cumbre sea "un acontecimiento memorable en la historia de las relaciones de su país con las árabes".

Estados Unidos nunca se había enfrentado a la Unión Soviética o a sus competidores occidentales con este tipo de desafío que China plantea al ofrecer a los Estados regionales una vía totalmente nueva de desarrollo y gobernanza que da primacía a su identidad nacional soberana, a diversificar sus economías y no seguir siendo meras gasolineras de las Grandes Petroleras. 

La oferta de China es seductora, no toma partido en las desavenencias y cismas intrarregionales y, en cambio, quiere que los actores sigan un enfoque inclusivo y reconciliador para construir una arquitectura de seguridad propia que dé cabida a las legítimas preocupaciones de todas las partes.

Y, sin embargo, China calcula que el resultado será que la región acabará saliendo de las sombras del dominio occidental para llevar a cabo sus políticas de forma independiente y resistir la presión e interferencia de EE.UU. En resumen, lo que busca con su propuesta a corto plazo es la igualdad de condiciones.

Así, al tiempo que pretendía que Irán volviera a cumplir sus compromisos sobre la cuestión nuclear, Wang sugirió que la comunidad internacional apoyara también los esfuerzos de los países de la región para establecer en Oriente Medio una zona libre de armas nucleares, y que, para lograr un enfoque consensuado, todas las partes debían debatir y formular una ruta y un calendario para aplicar el JCPOA. Es concebible que esto coloque a la nación asiática en un papel fundamental como mediador entre Irán y sus vecinos árabes. 

De hecho, el factor "X" tiene que ver con la cooperación militar y de seguridad en el marco del pacto con Irán. Independientemente de la ambivalencia estratégica de ambas partes sobre la cuestión, si las tensiones entre Estados Unidos e Irán se agravan, Teherán empezará a ver una ventaja mutua en permitir que China (y Rusia) accedan ocasionalmente a sus bases para contrarrestar la presencia estadounidense en el Golfo Pérsico. Sin duda, Irán buscará la transferencia de tecnología militar avanzada por parte de China (y Rusia), una vez que el embargo de la ONU sobre tales transacciones termine en breve en el marco del JCPOA.

Los grandes volúmenes de exportaciones de petróleo y gas a China impulsarán el poder adquisitivo de Irán. Según se informa, China ya está aumentando sus importaciones de petróleo iraní; se espera que las importaciones impliquen un aumento del 129 por ciento respecto a febrero. 

En pocas palabras, China generará ingresos para que Irán desarrolle toda su capacidad como potencia regional que no puede ser acobardada. Mientras tanto, Arabia Saudí también considera la considera como su socio para desarrollar una industria de defensa autóctona que reduzca su dependencia de las costosas compras de armamento a los países occidentales.      

Irán percibe que el endurecimiento de las actitudes de Estados Unidos hacia China, tal y como se puso de manifiesto durante las recientes conversaciones en Anchorage, ha hecho que Pekín se desprenda de su anterior reticencia y pase a acercarse abiertamente a la política regional. 

Wang Yi subrayó en sus declaraciones en Teherán que China está dispuesta a oponerse a la hegemonía y a la intimidación, a salvaguardar la justicia y la equidad internacionales y a defender las normas internacionales junto con los pueblos de Irán y de otros países. 

"Nuestras relaciones con la nación persa no se verán afectadas por la situación actual, sino que serán permanentes y estratégicas", dijo Wang. Irán decide de forma independiente sus relaciones con otros países y no es como algunos que cambian su posición con una llamada telefónica". 

Por otra parte, el Consejero subrayó que su país es coherente al oponerse a las irrazonables sanciones unilaterales impuestas a Irán, porque violan el derecho internacional, especialmente las basadas en mentiras e informaciones falsas, que son inmorales e impopulares y constituyen una afrenta a la conciencia humana. Dijo que Pekín está dispuesta a trabajar para oponerse conjuntamente a los actos de intimidación, mantener la equidad, la justicia y defender las normas básicas de las relaciones universales.

No cabe duda de que Teherán acoge con satisfacción este marcado cambio en la postura diplomática de China y ve en él claras ventajas. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Shamkhani, una figura muy influyente en las altas esferas del país, ha descrito el pacto con China como "parte de la política de resistencia activa".

Wang señaló que ha llegado el momento de reflexionar seriamente sobre las malas consecuencias infligidas a la región por la injerencia externa y de trabajar juntos para explorar formas eficaces de mantener la seguridad y la estabilidad regionales a largo plazo. Por supuesto, China es muy consciente de que las divisiones regionales (que son en gran medida creación de las potencias occidentales) no desaparecerán de la noche a la mañana. 

No obstante, el mensaje del dirigente chino fue que los países de la región deben mantener su sentido de pertenencia, llevar adelante el espíritu de independencia, deshacerse de la interferencia de la competencia geopolítica, buscar vías de desarrollo adecuadas a las condiciones nacionales y establecer un marco de seguridad acorde con sus intereses.

China está jugando a largo plazo. La gira regional de Wang por Asia Occidental marca la creencia y la confianza de China en que está en el lado correcto de la historia.