Gran confusión israelí tras suspender Marcha de Banderas. ¿Cuáles son las dimensiones de la marcha atrás de la ocupación?

La celebración del llamado día de la "Unificación de Jerusalén" entre los colonos no se completó, los misiles de la resistencia interrumpieron sus celebraciones, revelando una nueva dimensión de la provocadora Marcha de Banderas. Una dimensión relacionada con las advertencias de la Resistencia, y el miedo israelí a ellas, lo que obligó a las autoridades de ocupación a tomar la decisión de cancelarla.

  • Gran confusión israelí tras suspender Marcha de Banderas.
    Gran confusión israelí tras suspender Marcha de Banderas.

Por primera vez, los israelíes fueron más allá del calendario hebreo, cuando quisieron organizar una marcha de banderas alternativa a la que fue derribada por la operación Espada de Jerusalén, pero la alternativa también cayó, y con ella las ecuaciones longevas.

La celebración del llamado día de la "Unificación de Jerusalén" entre los colonos no se completó, los misiles de la resistencia interrumpieron sus celebraciones, revelando una nueva dimensión de la provocadora Marcha de Banderas. Una dimensión relacionada con las advertencias de la Resistencia, y el miedo israelí a ellas, lo que obligó a las autoridades de ocupación a tomar la decisión de cancelarla.

La decisión israelí se produjo tras una clara advertencia emitida por la Resistencia, que fue repetida por la Cámara Conjunta de la Resistencia.

El mensaje de advertencia de la Resistencia llegó a Tel Aviv y lo entendió bien. La ecuación se ha vuelto clara: cualquier intento israelí de realizar nuevos hechos en la Jerusalén ocupada, abrirá una nueva "Espada de Jerusalén", especialmente porque la nueva marcha tiene una dimensión provocativa a través de su paso a través de Bab Al Amud hacia el Muro de Al-Buraq, en medio del temor israelí de que esto conduzca a enfrentamientos con los habitantes de Jerusalén.

Además del enfrentamiento armado, la resistencia popular en el interior ocupado, y su continuidad y firmeza, tuvo una contribución fundamental en el retroceso israelí, desde la ocupada Lod hasta Sheikh Jarrah y la Mezquita Al Aqsa, pasando por Cisjordania.

El miembro del Consejo Revolucionario de Fatah, Muhammad al-Lahham, afirmó que "la integración de la acción nacional palestina ha aterrorizado a la ocupación israelí".

Dijo a Al Mayadeen que definitivamente hay confusión, miedo y ansiedad en el lado israelí.

Explicó que "todos los que están en la ocupación están en la extrema derecha".

Al-Lahham enfatizó: "Debemos adherirnos a la unidad nacional para seguir enfrentando con firmeza los planes israelíes. Debe haber sostenibilidad en el enfrentamiento en Cisjordania contra esta histeria en el sistema de ocupación".

Y añadió: "Debemos acordar, como mínimo, en los próximos diálogos de El Cairo, un programa de lucha nacional que sea compatible con este ascenso nacional palestino".

Por su parte, el director del Centro de Estudios de Medio Oriente en Bulgaria, Muhammad Abu Assi, dijo que "nadie puede negar la victoria de la Resistencia palestina apoyada por el levantamiento interno".

Abu Assi explicó a Al Mayadeen que "los países de la normalización están tratando de aliviar la confusión israelí interna".

"Durante unos 30 años de negociaciones, no hemos logrado lo que los 11 días resultó de la operación Espada de Jerusalén", dijo.

Destacó que "el pueblo palestino libró su batalla solo, lejos de cualquier posición árabe de apoyo. El único apoyo que recibió el pueblo palestino fue desde el Eje de la resistencia".

Apuntó que "las alertas de la Resistencia no eran vacías, ya que determinó la hora de sus bombardeos y la ocupación tuvo en cuenta muy en serio tales advertencias".

Explicó que "la crisis interna israelí existió antes de la Espada de Jerusalén, pero salió a la luz durante la operación".

A su vez, el escritor e investigador político palestino, Ebrahim Al-Madhoun, consideró que "la confusión en el interior israelí es el resultado de su sentimiento de una derrota cada vez mayor. El público israelí se ha dado cuenta de que se está erosionando".

"Las amenazas de la Resistencia son serias en torno a la respuesta a cualquier ataque israelí en Jerusalén", dijo a Al Mayadeen.

Señaló que "hay una curva ascendente para la Resistencia y el pueblo palestino, y una curva descendente en la parte israelí, lo que requirió la intervención de los Estados Unidos".

Al-Madhoun enfatizó que "la Resistencia ha ampliado su esfera de influencia para incluir Cisjordania, Gaza, los territorios ocupados y Jerusalén, para decirle a la ocupación que cualquier agresión pagará su precio".

Se plantearon interrogantes políticos israelíes con respecto al momento y el objetivo de esta Marcha de Banderas. 

El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gabi Ashkenazi, advirtió al primer ministro Benjamín Netanyahu contra la "explosión de la situación" en las cercanías de la mezquita de Al Aqsa, y pidió que se debatiera sobre lo situación en la Jerusalén ocupada.

A su vez, el ex primer ministro Ehud Barak vio que la Marcha de Banderas era "un intento de volver a encender la violencia en un momento delicado".

Mientras, los círculos israelíes acusaron a la derecha israelí, liderada por Netanyahu, de buscar tensar la situación en la Jerusalén ocupada para frustrar la formación del gobierno de coalición formado por Naftali Bennett y Yair Lapid.

La operación Espada de Jerusalén produjo grandes transformaciones para la ocupación, en particular, la decisión del Tribunal Supremo de proponer  la audiencia de su decisión en el caso de evacuar a familias palestinas de sus hogares en el barrio de Sheikh Jarrah en la Jerusalén ocupada, y luego las autoridades israelíes retiraron los puestos de control militares en la plaza Bab Al Amud, que fue la causa de la reciente intifada de los jerosolimitanos.

Del mismo modo, la maniobra "Vehículos de fuego" se pospuso durante un año para permitir al ejército de ocupación absorber las lecciones de la última batalla, según el Jefe de Estado Mayor israelí, Aviv Kohavi.

Todo esto va acompañado de una notable emigración de familias judías de las ciudades de los territorios palestinos ocupados de 48, como testimonio vivo de la fragilidad del frente interno israelí.