Rusia, Turquía y Siria golpean a Estados Unidos
El proceso de reconciliación de Erdogan con Assad es la quintaesencia de su dulce venganza por la traición estadounidense
La confluencia de intereses de Rusia, Turquía y Siria en opinión generalizada proporcionarán un duro revés a los planes de Estados Unidos en el Medio Oriente y fortalecerán la presencia de Moscú en el Mediterráneo Oriental, según una valoración de M. K. Bhadrakumar publicada en el sitio Indian Punchline.
La opinión generalizada era que los intereses geopolíticos de Moscú y Ankara chocarían inevitablemente cuando se abrieran las compuertas en Kiev. Aquí radica la paradoja, pues lo que ocurre es todo lo contrario, indicó el experto y exdiplomático de la India.
En la apreciación, Bhadrakumar adelanta un evento que pudiera marcar el curso político en el escenario levantino en el próximo año y la disminución del brutal conflicto y la agresión contra Siria de 11 años de duración.
El proceso de reconciliación turco-sirio bajo mediación rusa debe considerarse una saga de traición y venganza, en la cual Washington lleva la peor parte, apuntó el analista.
Al inicio de este conflicto empujado por los estadounidenses, Siria era la prueba definitiva y un verdadero desafío para Erdogan. Ankara había invertido mucho en la mejora de las relaciones con Siria en el marco del llamado Acuerdo de Adana en 1998, tras el enfrentamiento masivo del ejército turco con Damasco por albergar este último al líder (kurdo) del PKK, Ocalan, expresó.
El informe señaló que en un principio Erdogan no quería que Bashar al Assad perdiera el poder y le aconsejó que se reformara. Obama tuvo que destinar al entonces jefe de la CIA, David Petraeus, a visitar Turquía dos veces en 2012 para persuadir a su mandatario a comprometerse con Estados Unidos en la planificación operativa destinada a acabar con el gobierno de Damasco, apuntó.
Evidentemente años de enfrentamientos en territorio sirio crearon un escenario adverso para Turquía. En 2014, Erdogan hizo público que sus relaciones con Obama habían disminuido, diciendo que estaba decepcionado por no obtener resultados directos en el conflicto sirio, comentó.
Para entonces, más de 170 mil personas habían muerto y 2,9 millones de sirios habían huido a países vecinos, incluida Turquía, y los combates habían obligado a otros 6,5 millones de personas a abandonar sus hogares dentro de Siria, indicó.
Según Bhadrakumar, Erdogan había protestado en vano porque EEUU, aliado de la OTAN, se había alineado con un grupo terrorista (los kurdos sirios conocidos como YPG) que amenazaba la soberanía y la integridad territorial de Turquía
Con este telón de fondo, se celebraron el miércoles en Moscú las dos reuniones entre los ministros de Defensa y los jefes de los servicios de inteligencia de Turquía y Siria, en presencia de sus homólogos de Rusia, manifestó.
El proceso de reconciliación de Erdogan con Assad es la quintaesencia de su dulce venganza por la traición estadounidense, pues el gobernante turco buscó la ayuda rusa, el país enemigo arquetípico en el punto de mira de la Casa Blanca y la OTAN, reflejó.
En contrapartida a su fracaso, algo empujado por Moscú y Ankara, el Departamento de Estado declaró recientemente: "EEUU no mejorará sus relaciones diplomáticas con el régimen de Assad y no apoya que otros países mejoren sus relaciones.
Sin embargo, las reuniones de la semana pasada en Moscú demuestran que la posición de Rusia en la región de Asia Occidental dista mucho de estar definida por el conflicto de Ucrania, destacó Bhadrakumar.
La influencia rusa en Siria permanece intacta y Moscú seguirá dando forma a la transición de Siria fuera de la zona de conflicto y consolidando su propia presencia a largo plazo en el Mediterráneo oriental.