Hugo Chávez: A 12 años de la despedida del líder sabanero
Chávez no fue solo un presidente; fue un hombre que abrazó al pueblo, lloró con él y soñó con un futuro mejor.
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Hugo Chávez: A 12 años de la despedida del líder sabanero
El muchacho era intranquilo como las tormentas. El cabello se le despeinaba y la camiseta a veces era una lluvia de sudor; pero aquel Hugo Chávez de 21 años soñaba con ser beisbolista profesional y ejercía como subteniente en el estado de Barinas, donde se brindaba para todas las tareas.
“Aquí descubrí un carro un día entre el monte, un Mercedes Benz negro. Lo limpiamos, abrimos el maletero con un destornillador y conseguí un poco de libros de Marx, de Lenin”, diría el joven muchos años después.
Caminaba por los llanos y disfrutaba narrar cuentos o cantar coplas en la casa de piso de tierra donde creció, bajo la protección de la abuela Rosa Inés.
#Video | Hugo Chávez no fue solo un presidente; fue un hombre que abrazó al pueblo, lloró con él y soñó con un futuro mejor.
— Al Mayadeen Español (@almayadeen_es) March 5, 2025
Chávez demostró que sobre su espalda podía descansar la certeza del Jefe.
Hace ya 12 años, Chávez se fue. Pero ante esos ojos esperanzadores que ya se… pic.twitter.com/EXKJ153zfh
En 1991 ocupó el cargo Comandante del Batallón de Paracaidistas, y hallaba vías para defender lo justo, pues recordaba la miseria, la de los niños que agonizaban sin atención médica.
“¡Parecía un infierno aquí! (…) Como siempre, está la masa del pueblo y yo me echo encima de la masa, me abrazo con ella, sudo con ella, lloro con ella y me consigo. Porque allí está el drama, allí está el dolor”, relataba.
Pasaron pocos días de 1992 y “sembró la semilla del Movimiento Bolivariano que tuvo su juramento en el Samán de Güere y el bautismo de fuego el 4 de febrero”, contó después el prólogo libro Cuentos arañeros.
Chávez demostró que sobre su espalda podía descansar la certeza del Jefe. Y una vez cumpliría condena por esas acciones, sin creer en imposibles, fue electo por primera vez presidente.
Desde esos tiempos, conoció a Fidel y su amistad creció tan fuerte que desafió el tiempo, la manipulación, y aún hoy sea un símbolo de respeto.
Hace ya 12 años, Chávez se fue. Pero ante esos ojos esperanzadores que ya se cerraron y los restos que descansan en el Cuartel de La Montaña, se hace viento, despeina los campos del norte, sale de las fotos y abraza, ilumina.