Retorna la calma a ciudad de Latakia, Siria
Algunos ciudadanos denunciaron repetidos abusos en los controles de la Academia Naval de Latakia, lugar convertido en una fuente de ansiedad para todos los grupos sectarios, en especial los alauitas, debido a insultos verbales y acusaciones de ser milicianos del régimen por vivir fuera de sus ciudades natales.
-
Vehículos transitan con normalidad en dirección a Latakia.
La vida comenzó a retornar a la tranquilidad en la ciudad de Latakia, Siria, tras más de una semana de masacres el barrio de Al-Daatour, habitado por la comunidad alauita y residentes sunitas y cristianos.
Fuentes locales informaron a Al Mayadeen sobre la recuperación de la actividad en la zona durante la noche.
Sin embargo, el barrio de Al-Ziraa registró una débil movilidad nocturna, mientras los habitantes pidieron a los propietarios de negocios extender sus horarios para ayudar a revitalizar el área, una de las más concurridas debido a la cercanía del campus universitario.
Al-Daatour, ciudad donde hubo más de 100 civiles muertos y numerosos desaparecidos, mostró cierta actividad diurna, aunque estuvo paralizada durante la noche.
Los controles de seguridad en los alrededores y en las vías de acceso al distrito mantienen una fuerte presencia, con la revisión de identificaciones a quienes entran y salen del territorio.
Aunque algunos agentes actúan con respeto, otros generan tensiones con preguntas sobre la secta religiosa de los transeúntes, lo cual provocó preocupación entre los vecinos.
La ciudadanía pidió a las autoridades intervenir para detener estas molestias, las cuales obstaculizan el retorno a la normalidad.
Durante años, Al-Daatour acogió a miles de desplazados de diferentes provincias y sectas tras huir de conflictos y fomentó un ambiente de convivencia marcado por la solidaridad tras la masacre, cuando vecinos de todas las comunidades apoyaron a las familias de las víctimas.
Los pobladores denunciaron repetidos abusos en los controles de la Academia Naval de Latakia, lugar convertido en una fuente de ansiedad para todos los grupos sectarios, en especial los alauitas, debido a insultos verbales y acusaciones de ser milicianos del régimen por vivir fuera de sus ciudades natales.
También exigieron la gestión de los referidos puestos por personas de la localidad para crear un ambiente de confianza debido a los vínculos comunitarios preexistentes y reducir las violaciones recurrentes sin solución hasta ahora.
Por otro lado, hicieron un llamado para acelerar el retorno a la normalidad en toda la ciudad, en previsión del inicio del calendario oficial de las instituciones gubernamentales, escuelas y universidades.