Dr. Jamal Wakim

Profesor de Historia y de Relaciones Internacionales de la Universidad Libanesa.

Moscú y Damasco congelaron ofensiva en Idlib para impedir ataque occidental contra Siria

Moscú y Damasco congelaron la operación militar en Idlib con el fin de desinflar los preparativos estadounidenses para un ataque contra Siria.

Reunión de Sochi

En la noche del martes al miércoles entre el 18 y el 19 de setiembre, cuatro aviones israelíes allanaron unas posiciones militares sirias en la zona de Latakia provocando la caída de varios mártires y heridos sirios, y también el derribo de un avión ruso que transportaba a bordo 15 militares rusos que laboran en Siria.

Este acontecimiento tuvo lugar pocas horas después de que concluyera la cumbre de Sochi entre el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Ambos llegaron entre ellos a un acuerdo para detener la operación militar en Idlib, que el ejército sirio se estaba preparando para librarla con el fin de restaurar la soberanía del estado en toda la región de Idlib, última área en la que se concentran los grupos armados que combaten contra el Estado sirio.

La incursión israelí fue acompañada de un buque de guerra francés frente a las costas sirias, que fue acusado por Siria de participar en el ataque contra las posiciones sirias, algo que fue negado por el Ministerio de Defensa francés.

A pesar del anuncio del presidente Putin diciendo que la caída del avión ruso y de los soldados rusos se produjeron  como resultado una serie de acontecimientos desafortunados, como él decía, pero en el contexto de los acontecimientos, no podemos separar estos mismos factores unos de los otros, sobre todo después del anuncio del Ministerio de Defensa ruso cuando dijo que los aviones de guerra israelíes que atacaron posiciones sirias se han escondido adrede y deliberadamente detrás del avión ruso, que fue alcanzado por un misil sirio, dirigido contra el agresor israelí. 

Tomando en cuenta lo anterior, el ataque israelí se produce en el contexto de los ataques perpetrados por la fuerza aérea sionista contra Siria con consentimiento estadounidense y con el fin de enviar mensajes a Siria y sus aliados de que no  se puede resolver la crisis siria sin los Estados Unidos, hecho que Damasco ha rechazado hasta ahora. Los últimos mensajes rechazados por Damasco han sido demandas de seguridad, económicas y políticas hechas por una delegación de seguridad estadounidense que visitó Damasco en junio pasado.


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Ejército sirio

Damasco estaba optimista de poder lograr pronto su victoria en esta batalla, especialmente después de la restauración de todo el control del sur de Siria con el apoyo de Rusia. La dirigencia siria estaba convencida de que ganaría la batalla del norte tan rápido como lo ha sido en la batalla del sur. Pero Estados Unidos parece ser decidido a obstruir estos esfuerzos de cualquier manera, incluso aunque ello lleve a un ataque militar contra Siria bajo cualquier pretexto.

La razón por la cual Estados Unidos ha hecho la vista gorda sobre la operación militar en el sur, es que para Washington, era mejor que el sur de Siria esté bajo el control del ejército sirio precisamente, y no se quede como un teatro para acciones militares de la Resistencia Libanesa representada por Hizbullah y también de miembros de la Guardia Revolucionaria Iraní.

La postura estadounidense con relación a la batalla del norte de Siria fue diferente. La restauración de Idlib por parte del Estado sirio no dejaría fuera del control del gobierno sirio que el este del Éufrates, además del área de Al-tanef, por lo tanto, Washington así perdería su última carta en siria, lo que le conduce a una importante pérdida estratégica frente a sus rivales eurasiáticos, liderados por Rusia, Irán y China.

Por esa razón la administración de los Estados Unidos ha expresado su intención de recurrir al uso de la fuerza y atacar a Siria con el pretexto del  supuesto uso de armas químicas, o incluso sin ningún pretexto. Los preparativos estadounidenses estaban en marcha para llevar a cabo el  ataque, el cual habría sido mucho más grande que los ataques estadounidenses anteriores contra el ejército sirio. Las fuerzas norteamericanas se han estado preparando incluso para atacar a las fuerzas tropas rusas que operan en Siria. Esto explica las repetidas incursiones israelíes contra posiciones sirias, y justifica el por qué los aviones israelíes maniobraron intencionalmente, poniendo en peligro a los soldados rusos.

Este fue un mensaje estadounidense a los rusos a través de los israelíes, y una forma de decirles que no estarían a salvo en un ataque norteamericano contra Siria en caso que la dirigencia siria continúe sus esfuerzos y preparativos para lanzar su ofensiva militar a Idlib.


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Cumbre de Teherán

Sin embargo, Rusia pareció ser decidida a apoyar al ejército sirio hasta restablecer su soberanía sobre la última provincia siria que alberga grupos armados clasificados por la ONU como terroristas.

Esto explica la celebración de la Cumbre de Teherán hace dos semanas en presencia de los presidentes de Irán Hassan Rowhani, de Rusia Vladimir Putin y de Turquía Recep Tayyip Erdogan. Rusia necesitaba un bloque internacional que la apoye frente al bloque occidental que se estaba conformando para apoyar a Estados Unidos en cualquier decisión o medida que tome respecto a Siria.

Pero, el presidente turco estaba consciente de que los rusos necesitaban su aprobación sobre la operación en Idlib, pero él, y a pesar de su rivalidad actual con los estadounidenses, eligió oponerse a esta operación, debilitando de esta manera la posición internacional que Moscú estaba tratando de movilizar y conformar para recabar apoyo político internacional a Siria frente al bloque occidental.


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Recep Tayyip Erdogan

La posición de Erdogan parte del hecho de que si el estado sirio recupera  Idleb,  entonces Turquía perdería todas sus cartas en el escenario sirio. Erdogan estaba seguro de la necesidad que tenía Rusia de obtener su visto bueno, y es por eso que decidió mostrar intransigencia y obstaculizar la emisión de una decisión conjunta unificada en la Cumbre de Teherán.

A pesar de lo anteriormente expuesto, Siria y Rusia continuaron sus esfuerzos con su aliado iraní para lanzar la operación militar en Idlib. Incluso,  el presidente ruso ha amenazado con una escalada militar contra las potencias occidentales si insisten en lanzar su ataque ofensiva agresiva contra Siria.

En un último intento para atraer a Turquía hacia el grupo de Moscú y Teherán, y otros que apoyan la ofensiva en Idlib, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, convocó a una cumbre con su homólogo turco después de coordinar con el presidente sirio Bashar al-Assad y el presidente iraní Hassan Rowhani.

Durante cinco horas, Putin trató de convencer a Erdogan de su posición y análisis, pero este último se opuso a la acción militar sobre la base de su gran conocimiento de los preparativos estadounidenses en curso para atacar a Siria.

Finalmente llevó a que Putin presionara para llegar a un acuerdo con Erdogan cuyo objetivo es detener la acción militar en Idlib aunque sea por un tiempo, y aceptar la creación de una zona desmilitarizada de 15 kilómetros de profundidad alrededor de Idlib a condición de recoger las armas pesadas que están en manos de los elementos armados por parte de Turquía, la cual se encargará de dicha tarea.

En cuanto a la razón que llevó a aceptar este arreglo por parte de Putin, pues este último estaba consciente de que los estadounidenses estaban serios esta vez en querer lanzar un ataque militar contra Siria, y que no sería similar a sus ataques anteriores, sino que provocaría pérdidas mucho mayores en la filas del ejército sirio y las de sus aliados iraníes, libaneses y también rusos.

Por lo tanto, el acuerdo entre Putin y Erdogan tiene por objetivo aliviar la tensión y eliminar el pretexto usado por los estadounidenses y contener y sustraer la gran presión occidental que enfrentan Moscú y sus aliados, que  incluye la posibilidad de una confrontación militar directa entre Rusia y Estados Unidos que provocaría una gran guerra regional como mínimo.

Entonces, Putin logró este acuerdo con Erdogan para desactivar o aplacar la crisis, pero esto no ha sucedido tan rápido como era necesario para evitar que los sionistas lanzaran un nuevo ataque aéreo contra Siria y por tanto salvar la vida de los 15 soldados rusos y evitar ese gran dolor de sus familiares.