"Maldita hambre", un millón de comidas distribuidas durante el mes de Ramadán en Siria

En un país donde la solidaridad es incondicional y la compasión es familiar, el hambre no tiene su lugar. Basándose en este lema, la asociación Saed lanzó su proyecto "Maldita hambre" en 2013.

Foto: Nadine Sayegh
Foto: Nadine Sayegh

En un país donde la solidaridad es incondicional y la compasión es familiar, el hambre no tiene su lugar. Basándose en este lema, la asociación Saed lanzó su proyecto "Maldita hambre" en 2013.

¡Maldita hambre nunca vencerás!

"Al principio, pensamos distribuir sólo 100 comidas, y que fue nuestra sorpresa al ver toda la gente participar en este proyecto. Los 100 kg de arroz se convirtieron en toneladas de carne, pan, aceite….
De 100 pasamos a 500, 2 mil 500, 5 mil y por fin 7 mil comidas distribuidas al día durante el mes de Ramadán 2013, y 160 mil en 2014. Y en 2015 decidimos instalar diferentes cocinas en el país, empezando por Ghouta, para extendernos hasta Homs, Alepo y Hama. Y este año alcanzamos el récord de un millón.
¡Qué alegría poder ayudar a toda esta gente, y qué pena al mismo tiempo de ver a todo este número de personas en la necesidad!".

Así se expresó Issam Habbal, director y fundador de esta campaña Issam Habbal.

La asociación Saed

"Con un grupo de 20 jóvenes voluntarios, representando todo el tejido social sirio, pude constituir en 2011 esta organización que llamamos Saed, para responder a las necesidades de la gente, y ayudarle, pero sin acostumbrarle a la limosna, mostrarle como hacer y actuar en este difícil y carísimo periodo de guerra", dice Issam.

A lo largo del año, buscan y montan diferentes proyectos con la ayuda de las instituciones gubernamentales para poder tocar a cada miembro de la familia. Para los escolares, distribuyen 100 000 mochilas a la vuelta. Para los mendigos, sopa y bebidas calientes en el invierno. Para los huérfanos, "Fun day" 2 veces al año. Para los desalojados, 18 mil 500 vestidos. Para los pobres, ayudas medicales.
Para los estudiantes, becas universitarias.

"Ya lo sabemos. No podemos hacer milagros y erradicar la pobreza. Los tiempos son muy difíciles. Sólo tratamos de ver la sonrisa en los labios de los necesitados, y enseñar una lección de moralidad y ciudadanía", afirma Walid, un joven voluntario en Saed desde 4 años.

Issam, este viajero lleno de amor

Issam Habbal, este hombre de cincuenta años, expatriado y gran viajero, volvió a Siria en 2001, y se lanzó en la aventura, descubriendo el 40% del territorio sirio a pie. En 2009, realizó la limpieza del gran río que atraviesa Damasco, Barada. En 2010 plantó con su equipo 20 mil árboles en un día en Katana, un pueblo en las afueras de Damasco. Y tenía muchos otros proyectos ecológicos y medioambientales, pero la guerra ha limitado sus ambiciones.

"Todo nuestro trabajo es 100% sirio. Las instituciones gubernamentales nos sostienen y ayudan considerablemente. Y tratamos de trabajar con todo el tejido social y en todas las zonas del territorio, porque si no les ayudamos nosotros hoy, otros, incapacitados, mal formados y malos, van a tomarles a su vez y, de este modo, perdemos la futura generación, la que debe construir la Siria de mañana", dijo Issam.


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