Fracasa Netanyahu en su política contra Irán, dice analista israelí

Ahora Netanyahu casi nunca menciona a Trump o a Putin en sus discursos estos días. Ni siquiera ha hablado con el presidente de EE.UU. en los últimos dos meses. Y la campaña aérea israelí contra los activos iraníes en la región, si es que todavía existe, está una vez más en secreto.

Fracasa Netanyahu en su política contra Irán, admite analista israelí

Pese a ser favorecido por acontecimientos como la retirada de Estados Unidos el 8 de mayo de 2018 del acuerdo nuclear con Irán y estar al otro día en como invitado de honor en el Desfile anual del Día de la Victoria en la Plaza Roja, al lado de Vladimir Putin, el primer ministro de (Israel), Benjamín Netanyahu, no logró arrastrarlos a un enfrentamiento contra Irán.

Así es visto un análisis que publica Anshel Pfeffer en el sitio de prensa israelí https://www.haaretz.com, “¿le ha explotado en la cara a Netanyahu su estrategia iraní?, valoración que revela que el dirigente sionista “no tiene una estrategia única sobre Irán; sólo tiene tendencia a hablar de la estrategia de (Israel) sobre Irán. Y eso no le ha funcionado muy bien últimamente”.

 

Valora Pfeffer que ambos sucesos, el de Trump y el de Putin, fueron la cúspide de la estrategia de Netanyahu sobre Irán, pero de ahí en adelante no logró avances en su objetivo de enfrentar a los demás contra Teherán.

Aunque Teherán afrontaba nuevas y paralizantes sanciones y que durante los meses siguientes hubo una creciente apertura en (Israel) -tanto por parte de Netanyahu como de otros ministros y altos oficiales de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI)- al reconocer públicamente que (Israel) estaba realmente detrás de explosiones no atribuidas hasta ahora en bases militares de Siria, no existió un apoyo a las acciones de Tl-Aviv por parte del mundo.

Señala el analista que en los últimos meses, Trump parece haber perdido el deseo de enfrentarse a Irán. Se negó a tomar represalias tras el derribo de un avión teledirigido de vigilancia militar estadounidense en el espacio aéreo internacional, y no respondió cuando los petroleros fueron saboteados y detenidos en el golfo Pérsico.
Incluso, añade, cuando los aliados sauditas de Estados Unidos fueron atacados con misiles presuntamente desde Irán cuando sus principales instalaciones petroleras fueron atacadas en septiembre, la administración Trump no hizo nada.

Asimismo, valora otro aspecto del marcado alejamiento de Trump que llevó a los sauditas y los emiratíes, que formaban parte de la coalición antiiraní con (Israel), a hacer sus propias propuestas a Teherán.

No se confía en Trump para que defienda a los aliados de Estados Unidos, como los kurdos en el norte de Siria aprendieron el mes pasado a pagar su trágico costo.

Por otra parte, ahora los iraníes están empezando a enriquecer uranio a niveles más altos en su instalación subterránea de Fordo, mientras son bastante débiles las protestas de las naciones que firmaron el acuerdo nuclear de Irán en 2015, algo que se convirtió en un boomerang para Netanyahu.

Señala Pfeffer, en su valoración, que ahora Netanyahu casi nunca menciona a Trump o a Putin en sus discursos estos días. Ni siquiera ha hablado con el presidente de EE.UU. en los últimos dos meses. Y la campaña aérea israelí contra los activos iraníes en la región, si es que todavía existe, está una vez más en secreto.

 

De lo que Netanyahu y el jefe de Estado Mayor de las FDI, teniente general Aviv Kochavi, están hablando incesantemente ahora es de la urgente necesidad de gastar miles de millones en nuevos sistemas de armamento para contrarrestar la mejora de los misiles de crucero de Irán. ¿Se ha deshecho la estrategia de Netanyahu sobre Irán?, pregunta el analista.

Acentúa que el otro obstáculo para las doctrinas de Barack Obama y Netanyahu sobre Irán ha sido Trump, y asegura que ambos no se dieron cuenta de lo fácil que sería para un presidente republicano vengativo retirarse del acuerdo, y de lo vengativo que podría ser el mandataro en su deseo de desmantelar cada parte del legado de su antecesor.

Netanyahu, sostiene, tampoco pudo anticipar lo inconstante que sería Trump: Cómo desea un gran gesto de paz de los iraníes y no tiene apetito por el conflicto armado; y cómo podría ser influenciado tan fácilmente por dictadores como el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, como por sus asesores pro-Israelíes.

Sin embargo, señala, esto no ha sido un revés total para Netanyahu, pues en el fondo su perspectiva regional no es errónea. Con el debilitamiento de los enemigos de primera línea de Israel y el creciente desinterés de los regímenes sunitas por la cuestión palestina, Irán es el único adversario a nivel estatal que sigue enfrentando al Estado judío.

Netanyahu tiene razón al centrarse en Irán aunque su accionar contra los palestinos desvirtuó su estrategia, estiman expertos. Cada primer ministro israelí tuvo a Irán a la cabeza de su lista de "evaluación de amenazas".

En esa línea, por ejemplo, Ariel Sharon, creyó que los líderes israelíes deben hablar lo menos posible sobre Irán públicamente, para no dar la impresión de que Irán es un problema de Israel, sino que es un problema para toda la región y para la comunidad internacional.

Netanyahu insiste en mencionar a Irán en cualquier oportunidad. Este aspecto de su estrategia parece haber fracasado: Su retórica no ha hecho que otros líderes mundiales estén más dispuestos a enfrentarse a Irán. En última instancia, ni siquiera ha funcionado con Trump, valoró Pfeffer.