Comienza la votación en Chile para elegir cambiar o no la Constitución (En Vivo)

Los primeros resultados de las mesas instaladas en Oceanía muestran una clara ventaja de la opción Apruebo sobre la de Rechazo.

Al Mayadeen Español en "Terulias en Cuarentena", programa especial seguimiento del referéndum Chileno desde las 7 de la mañana hasta el final de la noche.

El Presidente del Servicio Electoral de Chile (Servel), Patricio Santamaría, dio inicio oficialmente al plebiscito nacional.

Las mesas para votar funcionarán desde las 08:00 hasta las 20:00 horas locales (de las 11:00 a las 23:00 GMT).

Las personas de 60 años o más podrán ejercer su derecho al voto desde las 14:00 a las 17:00, con el propósito de resguardar su salud en medio de la pandemia de coronavirus.

Los sufragantes deberán responder primero a la pregunta de si aprueban o rechazan cambiar la actual Carta Magna y después determinar qué modalidad institucional redactaría la nueva ley fundamental: Convención Constitucional o Convención Constitucional Mixta.

Unos 15 millones de chilenos están convocados este domingo para decidir sobre la permanencia o no de la Constitución instaurada en 1980 por el régimen militar (1973-1990), en un histórico plebiscito impulsado por masivas protestas que desde octubre de 2019 levantaron a la ciudadanía contra las desigualdades vigente en el país sudamericano y registraron violentos actos de represión policial.

Se trata de un momento histórico ya que será la primera vez en la historia de Chile que se pregunte a la ciudadanía si quiere o no una nueva Constitución.

El plebiscito originalmente fue convocado para abril pasado, pero fue pospuesto por la crisis sanitaria. 

Un violento estallido social en octubre de 2019 derivó en multitudinarias protestas callejeras en las que centenares de miles de personas expusieron su descontento con las políticas sociales en salud, educación y pensiones, entre muchas otras, que los partidos políticos buscaron descomprimir con la convocatoria un mes después al plebiscito constitucional.

La ciudadanía debe escoger entre la opción “Apruebo” cambiar la Constitución o “Rechazo”, esta última impulsada por el oficialismo de derecha.

Además, sin conocer los resultados, en el mismo acto escogerán si quieren que la nueva carta magna –en caso de que esa opción gane– sea escrita por 155 ciudadanos electos o por 86 elegidos e igual número de parlamentarios en ejercicio.

Si triunfa el “Apruebo”, se iniciará un proceso que incluye la elección de los constituyentes en abril de 2021, que tendrán entre nueves meses y un año para redactar una nueva ley fundamental, que será sometida a la aprobación de otro plebiscito a mediados de 2022.


  • Chile vota para elegir cambiar o no la Constitución
    Chile vota para elegir cambiar o no la Constitución

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  • La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar de Augusto Pinochet.
    La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar de Augusto Pinochet.

La Constitución que se encuentra vigente actualmente en Chile data de 1980, lo que la hace heredera de la dictadura de Augusto Pinochet, sobre el cual se sustenta el origen ilegítimo que le critica la mayoría de los chilenos y que es vista como el origen de las desigualdades que aquejan al país.

Los especialistas aseguran que la actual Constitución es obra de una dictadura y por lo tanto, su origen es ilegítimo.

"La Constitución de 1980 fue obra del régimen militar y entonces para un sector muy relevante de la sociedad chilena tiene un origen ilegítimo", ha señalado Gilberto Aranda, profesor del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.

Asimismo, la profesora de Derecho Constitucional y decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado de Santiago de Chile, Miriam Henríquez Viñas, explica que es precisamente la ilegitimidad de su origen, una de las cuestiones que más se critican de la Carta Magna.

  • Un nuevo proceso constituyente fue una de las demandas del estallido social que sacudió Chile a partir del 18 de octubre de 2019.
    Un nuevo proceso constituyente fue una de las demandas del estallido social que sacudió Chile a partir del 18 de octubre de 2019.

Durante la dictadura de Pinochet uno de los modelos asumidos fue la privatización de los servicios básicos como la luz y el agua; también áreas como la educación y la salud siguieron el mismo esquema.

De acuerdo con esta política, el Estado dejó de ser subsidiario y proveedor de los principales servicios públicos del país, asumiendo un papel de supervisor de estos, tal y como quedó dispuesto en el texto constitucional.  

"Este Estado subsidiario es un Estado mínimo que se limita únicamente a vigilar o supervisar cómo los particulares proveen esos derechos", explica Henríquez, por lo que se consagra a un sistema económico que no proporciona servicios básicos, como atención médica ni pensiones dignas para millones de chilenos.

 Claudia Heiss, jefa de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile e investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes), explica que la actual Constitución no garantiza derechos como educación o salud, sino "que privilegia la libertad de quienes proveen esos servicios y la de aquellos que pueden pagarlos.

La actual Constitución no garantiza derechos como educación o salud.

Otro de los aspectos más significativos del contenido constitucional es que se requiere de mayorías de dos tercios o de tres quintos de los diputados y senadores en ejercicio para realizar reformas en este. 

La Carta Magna ha sido modificada anteriormente: en 1989 y en 2005.

En 1989: se derogó la parte que establecía un pluralismo político limitado, que suponía que ciertas ideologías políticas, como el marxismo, estaban prohibidas.

En 2005: bajo el Gobierno de Ricardo Lagos, la nueva reforma acabó con la figura de los senadores designados, que eran elegidos por instituciones como las Fuerzas Armadas o la Corte Suprema. 

También, durante el segundo mandato de Michelle Bachelet (2014-2018),  se sometió a votación un cambio del sistema electoral que reemplazó la elección binominal por un sistema proporcional moderado de mayor representación de las fuerzas políticas.

Un nuevo proyecto de Ley sería sometido en el Congreso por iniciativa de Bachelet para una nueva reforma a finales de su mandato en 2018, donde incluía la inviolabilidad de los derechos humanos, establecer el derecho a la salud y a la educación, así como la igualdad salarial para hombres y mujeres. Sin embargo, cuando Sebastián Piñera asumió la presidencia del país descartó esa posibilidad.

 La aprobación de una nueva Constitución, permitiría la inclusión de reformas económicas y de programas sociales para combatir la desigualdad.

"Hay un sector importante de las personas que están demandando cambios estructurales y profundos en Chile respecto a declarar y garantizar el ejercicio de determinados derechos sociales, es decir, incorporar a una Constitución de democracia liberal elementos de un Estado social, como en parte están, pero además garantizar su ejercicio", explica Aranda.

Organizaciones sociales como Colegio de Profesores, Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Asociación Empleados públicos y otros actores de la sociedad buscan la conformación de una Asamblea Constituyente.

"Una Asamblea Constituyente podría incorporar a grupos que han estado históricamente marginados y que siguen marginados por la Constitución actual. Podrían tener una presencia mucho más masiva, más representativa e incidente, por ejemplo, los pueblos originarios, las personas de regiones, tener igual participación de hombres y mujeres", explica Heiss. 


El sufragio y todo lo que podría desencadenar tiene un fuerte componente simbólico pues es visto como un final definitivo de la Constitución de 1980, redactada a puertas cerradas durante la dictadura de Augusto Pinochet.