Un pulpo encontró refugio en el tiburón más veloz
Las hipótesis sobre el origen de esta interacción incluyen que el pulpo pudo estar huyendo de un depredador o intentó atrapar al tiburón por error, pero el enigma prevalece.
-
Un pulpo encontró refugio en el depredador más veloz.
Un grupo de investigadores recorría las aguas del Golfo de Hauraki, en Nueva Zelanda, con el propósito de rastrear bancos de peces; donde delfines, aves y depredadores confluían para alimentarse frenéticamente.
Entonces algo llamó su atención: un tiburón mako asomaba su aleta gris metálica sobre la superficie, con una mancha naranja sobre su cabeza.
A primera vista, pensaron que era una boya o un trozo de red, pero, al acercarse con la ayuda de un dron y una cámara submarina, la verdad dejó a todos boquiabiertos: se trataba de un pulpo perfectamente acomodado sobre el depredador, con sus tentáculos recogidos, como si intentara pasar desapercibido.
El encuentro entre ambas especies es altamente improbable, pues el jinete naranja prefiere zonas rocosas y fondos arenosos donde puede camuflarse y cazar; mientras su hospedador es un viajero del océano abierto, capaz de nadar a más de 70 kilómetros por hora y lanzarse fuera del agua en saltos espectaculares.
Los científicos no arrojaron respuestas claras sobre las condiciones que dieron lugar al encuentro, pero comentaron varias hipótesis.
Una posibilidad es que el pulpo, mientras huía de un animal mayor, viera en el tiburón un “vehículo de escape”; otra apunta a que el octópodo intentara atrapar al gran pez por error desde el fondo marino.
No obstante, el misterio permanece; lo único cierto es que el encuentro duró alrededor de 10 minutos desde el avistamiento, y ambas criaturas mostraron una conducta tranquila, con la cual desafiaron las nociones básicas de ecología marina.
El tiburón mako está catalogado como especie en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, pues su captura accidental en pesquerías y la demanda de sus aletas lo llevaron al borde del colapso poblacional.
Aunque menos estudiado, el pulpo naranja también sufre presiones por la contaminación de los mares, la pérdida de la biodiversidad y la pesca intensiva.
Este tipo de encuentros, raros, sorprendentes y casi poéticos, están en riesgo de desaparecer si el ser humano continúa alterando los ecosistemas del planeta.