Claves de la “innovación política” de la extrema derecha en Venezuela
Los mecanismos refrendarios que convocan al pueblo venezolano en momentos particulares para tomar decisiones, van sin lugar a dudas más allá de cualquier democracia representativa.
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Claves de la “innovación política” de la extrema derecha en Venezuela
Las elecciones presidenciales del 28 de julio en Venezuela suponen nuevamente el choque entre dos modelos de país que definirán su lugar en el mundo. Por un lado, está el modelo esencialmente antiimperialista y que prioriza el ejercicio de la soberanía que encarna la Revolución Bolivariana y por el otro lado, está uno que carece de liderazgos sólidos, pero no escatima en mostrarse afín a los proyectos de intereses foráneos, especialmente del Departamento de Estado de EE. UU. y las proyecciones que hacen empresas trasnacionales contando con los recursos estratégicos de Venezuela.
Este segundo sector, inscrito en la boleta electoral bajo la tolda Plataforma Unitaria Democrática (PUD) desde mucho antes del inicio de la campaña oficial en el país ha iniciado sus movilizaciones proselitistas centradas en dos expresiones que repiten sin cesar: la recuperación económica del país y la reinstitucionalización democrática, pero este plan presentado por el candidato vendido como “outsider” dentro de la oposición y signado por todos lados con la palabra innovación, es un reflejo del programa del partido Vente Venezuela de la opositora María Corina Machado desde hace 12 años.
Durante su primera entrevista en televisión en Venezuela y tras ser increpado sobre su plan de gobierno, González Urrutia confesó: “Sí, hay un programa mínimo de gobierno de las fuerzas que integran la Plataforma Unitaria y hay también unas líneas estratégicas elaboradas en un plan del equipo de María Corina Machado. Esos son dos planes que están en perfecta sincronía”.
Dando un vistazo a los documentos que concentran esas líneas estratégicas a las que se refiere González Urrutia se infiere que de estos no se extraen únicamente estrategias para la instauración de un nuevo sistema político, sino también el tono mediante el cual intentan captar a una población que no respetan, sean o no simpatizantes del actual gobierno, y que atravesaron demasiadas vicisitudes especialmente entre 2015 y 2020, tiempo en el que recrudecieron las sanciones financieras y otras medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela.
El objetivo es, desde la pasivo-agresiva mella a la autoestima del venezolano, imponer al país el único régimen político que aceptan como viable: una República Liberal.
#Video | La oposición aparentemente convocada por la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) en Venezuela no representa solo una contra al chavismo como fuerza popular o a la Revolución Bolivariana. Su objetivo va mucho más allá, se oponen irreductiblemente a la existencia de un… pic.twitter.com/AzFyWRFmTA
— Al Mayadeen Español (@almayadeen_es) June 3, 2024
Estrategias de la extrema derecha para instaurar una República Liberal en Venezuela
Según los documentos que concentran la propuesta de la oposición más extremista en Venezuela representada hoy por la PUD, el único régimen político viable para este país es “una República liberal” que “requiere una nueva conciencia política de los ciudadanos, en la cual el individuo se asume a sí mismo como centro y eje del desarrollo”.
Plantean ir directamente contra lo que denominan una “cultura política estatista y rentista que hoy concentra toda idea de participación popular en la institución del voto”, lo que denota indirectamente un desprecio por la elección popular y esto abre un debate más que necesario dentro de la sociedad venezolana: si la dirigente opositora María Corina Machado, inhabilitada para ejercer cargos públicos, se dedicó durante más de una década a llamar a la abstención e incitar a la ruptura del orden constitucional, ¿cómo puede considerarse una alternativa democrática a la hora de ir a votar? Su mismo rol como operadora política de un candidato que sí pudo ser habilitado, y su desfachatez al momento de presentarse como candidata presidencial en instancias internacionales como el Grupo de Oslo, sabiendo que no lo es, activa muchas alarmas.
Si bien la seudocandidatura, al margen de la legalidad de Machado, es apoyada por funcionarios del gobierno de Estados Unidos, tras Machado y Edmundo González Urrutia opera un staff de personas que han hecho vida política en Venezuela tras formarse en proyectos de instituciones como el Banco Mundial (BM), que, como ocurre con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sus intereses nunca van en consonancia con los países sobre los que divulgan cifras y ante los cuales ofrecen dádivas o proyectos de cooperación.
Se trata de una estrategia en la que se sobreestima al individuo, pero no uno cualquiera sino uno que también se oponga a la institucionalidad. Un individuo que pertenezca a asociaciones civiles que estén por encima de los tipos de organización bolivariana o revolucionaria, entre estos, los consejos comunales o las comunas, y saber esto abre el espacio a preguntas abiertas que hoy sostienen el pulso entre los votantes del chavismo, los de la oposición y los descontentos con ambos bandos: en esta República liberal, tal como está planteada en esos documentos, ¿qué pasaría con esas formas de organización popular?
Pulverizar el Estado: la única vía de la extrema derecha para gobernar en Venezuela
La oposición aparentemente convocada por la PUD en Venezuela no representa sólo una contra al chavismo como fuerza popular o a la Revolución Bolivariana como proyecto de país. Aunque Corina Machado dice a viva voz que de ganar su candidato “los venezolanos dejarán atrás para siempre el socialismo”, su objetivo va mucho más allá: desintegrar y llevar a la mínima expresión al Estado.
#Video | Del discurso del candidato por la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), Edmundo González Urrutia se extraen algunas frases bien colocadas y no en vano repetidas a las que se debe prestar atención. Entre estas destaca que él y su equipo aspiran a que “Venezuela sea una… pic.twitter.com/AtfjMzuLK5
— Al Mayadeen Español (@almayadeen_es) May 27, 2024
En su plan de gobierno, llamado “Venezuela Tierra de Gracia” se concibe al Estado como un ente reconfigurado para asegurar que su estructura sea realmente Federal. Buscan que el venezolano sea “un Estado subsidiario donde la sociedad civil y el sector privado asuman todas las tareas que están a su alcance mientras el sector público completa el trabajo asistiendo donde sea necesario y brindando atención particular a los sectores más desfavorecidos de la sociedad”.
Desde la estrategia de marketing de la PUD y la tolda política Vente Venezuela se proyecta a la existencia del Estado como responsable de los vicios de corrupción e ineficiencia que han sido sancionados en los últimos años dentro del mismo gobierno bolivariano, pero que también caracterizaron a la conocida Cuarta República y el bipartidismo sostenido por empresarios y una casta de apellidos dentro de los cuales se encuentra Machado y que, curiosamente, catalizó el surgimiento de un movimiento político y un proyecto de país como el del chavismo y la Revolución Bolivariana en Venezuela.
#Video | Venezuela que ha sido el escenario de tantos laboratorios mediáticos siempre ha demostrado que una cosa son los ensayos, otras los discursos y otra la verdad, y la verdad suele estar en la calle.
— Al Mayadeen Español (@almayadeen_es) June 5, 2024
Por @ManjarresNaile#Venezuela #chavismo #izquierda pic.twitter.com/5nmQw2TQ60
Subestimación y desprecio: la verdadera emoción de la extrema derecha
Tras una revisión de los spots publicitarios y documentos que sintetizan la propuesta de la extrema derecha en Venezuela presente en la boleta electoral con la candidatura de Edmundo González Urrutia, se puede perfilar las estrategias y el tipo de público que desean convencer de votar a su favor en la elección presidencial del 28 de julio.
Esta, además de apoyarse en las dificultades del país, carece de identidad propia pues está sustentado en las directrices del Departamento de Estado de EE. UU. y alterna entre los lobbies de los partidos Demócrata y Republicano y las puertas giratorias de las trasnacionales en el Congreso.
La proyección que hacen estos representantes de la extrema derecha de sus falencias se aprecia de forma nítida en el documento “Vente Venezuela: una experiencia de Innovación Política para Venezuela” que resume los estatutos de un eventual proyecto de país.
Aseguran que “desde que el llamado Socialismo del siglo XXI se instaló en Venezuela, la sociedad se sumergió en una dinámica de dependencia y ausencia de autonomía e individualidad”, y pese a que cada vez que inician campaña por un cargo de elección popular apelan por sobreexponer la valentía de la población ante las dificultades, esto es lo que realmente piensan de la sociedad venezolana: “individuos sin sentido de capacidad propia, del valor del trabajo, del mérito, de la identidad ciudadana, y de la libertad de pensamiento y de acción”, pero el pueblo venezolano se ha encargado de una u otra manera de hacer ver que la realidad es absolutamente diferente.
#Video | La oposición en #Venezuela desprecia la elección popular, y por supuesto, las instituciones garantes. Y eso explica por qué María Corina Machado se ha dedicado durante más de una década a desconocer resultados, a llamar a la abstención e incitar a la ruptura del orden… pic.twitter.com/xX2VEuIfoc
— Al Mayadeen Español (@almayadeen_es) May 31, 2024
Con la existencia de una institucionalidad sólida, estas instancias han sabido tributar al Estado venezolano en tiempos de crisis especialmente desde 2015 cuando la nación fue catalogada como una Amenaza Inusual y Extraordinaria por el gobierno de EE.UU.
Estas formas de organización popular desconocidas y estigmatizadas por la extrema derecha en Venezuela aportan un valor determinante en la construcción de la democracia que no se ve y los poderes fácticos no quieren que se vea.
Los mecanismos refrendarios que convocan al pueblo venezolano en momentos particulares para tomar decisiones, van sin lugar a dudas más allá de cualquier democracia representativa.