El ascenso de Irán como potencia regional; su firme postura frente a las presiones en las negociaciones
El ascenso de Irán como potencia regional ha dado forma a su enfoque estratégico, particularmente en las negociaciones, donde se ha negado sistemáticamente a participar bajo amenazas o presión.
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El ascenso de Irán como potencia regional; su firme postura frente a las presiones en las negociaciones
En las últimas décadas, Irán se ha consolidado como una importante potencia regional en Medio Oriente. A pesar de las sanciones económicas, los desafíos geopolíticos y las presiones externas, el país ha logrado fortalecer su influencia en diversos ámbitos, como el militar, el político y el económico. Este auge de poder regional ha moldeado el enfoque estratégico de Irán, en particular en las negociaciones, donde se ha negado sistemáticamente a participar bajo amenazas o presiones.
La influencia regional de Irán: una potencia multidimensional
1. Influencia militar y estratégica
Irán ha construido una sólida infraestructura de defensa, basada en una combinación de tecnología de misiles autóctona y capacidades de drones. Mediante alianzas con actores regionales y el Eje de la Resistencia, Irán ha establecido una estrategia de disuasión que le permite contrarrestar la presencia militar extranjera en la región.
Además, el desarrollo del programa de misiles balísticos de Irán y la expansión de sus capacidades navales en el Golfo constituyen elementos cruciales de su doctrina de defensa. Estos avances garantizan que cualquier confrontación militar directa con la república islámica supondría un coste significativo para sus adversarios.
2. Influencia política y diplomática
La influencia de Irán va más allá de su poderío militar. El país ha desempeñado un papel crucial en la diplomacia, posicionándose como un actor clave en los conflictos y sus resoluciones en todo Medio Oriente. Su accionar positivo y constructivo en la dinámica regional demuestra su capacidad para influir en los resultados políticos y mantener una profundidad estratégica que disuade la intervención externa.
Además, la membresía en organizaciones internacionales como la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y sus crecientes vínculos con Rusia y China refuerzan su posición como actor global, limitando la efectividad de las tácticas de aislamiento occidentales.
3. Resiliencia económica y alianzas alternativas
A pesar de años de sanciones ha desarrollado estrategias económicas para eludir las restricciones, incluyendo la expansión del comercio con países vecinos, el fortalecimiento de las alianzas con China y Rusia, y el desarrollo de las industrias nacionales. El acuerdo estratégico de 25 años con el gigante asiático y las colaboraciones económicas con Moscú ponen de relieve la capacidad de Teherán para contrarrestar la presión económica occidental mediante la diversificación de sus alianzas.
Por qué Irán se niega a negociar bajo presión
Los cálculos estratégicos de Irán se basan en sus experiencias históricas negativas con las promesas incumplidas y las políticas hostiles de Occidente hacia Irán.
Nunca aceptará negociaciones bajo presión, amenazas y sanciones porque cree que las negociaciones deben basarse en el entendimiento mutuo, el respeto, la dignidad y la autoridad.
Varios factores explican por qué Irán se niega a negociar bajo coerción:
1. Fracaso de la política de máxima presión
La política estadounidense de "máxima presión", iniciada durante la administración Trump, pretendía someter a Irán mediante severas sanciones. Sin embargo, en lugar de capitular, expandió su programa nuclear pacífico, incrementó su influencia regional y profundizó sus alianzas estratégicas. Este resultado demostró la ineficacia de las tácticas de presión para alterar las políticas fundamentales de Irán.
2. Precedentes históricos, lecciones aprendidas
Irán ha adquirido una valiosa experiencia de su interacción diplomática con Occidente y Estados Unidos, demostrando que no son dignos de confianza, en particular el acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA). Si bien Irán cumplió con el acuerdo, la retirada estadounidense en 2018 reforzó la creencia de Teherán de que los compromisos occidentales no son fiables. En consecuencia, insiste en negociaciones basadas en el respeto mutuo y no en la coerción.
3. Soberanía nacional, paciencia estratégica
La doctrina política de Irán está fuertemente influenciada por el concepto de "paciencia estratégica".
El tiempo juega a favor de Irán, y no necesita apresurarse a firmar acuerdos que comprometan sus intereses de seguridad a largo plazo. Este enfoque le ha permitido fortalecer su posición regional a la espera de condiciones diplomáticas más favorables.
Si Irán negociara bajo presión, sentaría un precedente: las amenazas externas pueden dictar sus políticas. Tal medida debilitaría su credibilidad tanto a nivel nacional como regional, incentivando a sus adversarios a usar tácticas similares en el futuro. Al mantenerse firme, refuerza el mensaje de que la diplomacia con Teherán debe basarse en el respeto mutuo y no en la intimidación.
El ascenso de Irán como potencia regional es innegable, y su negativa a negociar bajo amenazas y presiones es consecuencia directa del fortalecimiento de su posición geopolítica. Los avances militares, la influencia diplomática y la resiliencia económica han contribuido a la confianza en la capacidad de forjar su propio destino. Como lo ha demostrado la historia, el diálogo con Irán exige reconocer sus intereses estratégicos en lugar de recurrir a tácticas de presión. Si la comunidad internacional y Estados Unidos buscan un diálogo significativo, deben abordar a Irán con respeto, reconociendo su papel como actor clave en Medio Oriente.