EEUU y la amenaza del mal Trump por cuatro años más

El promedio de las encuestas de RealClearPolitics señala que esta semana el gobernante tenía una aprobación de su trabajo de 45,7 por ciento contra el 52 por ciento que contraria su gestión.

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Sabiduría convencional en Estados Unidos resumida en la frase: "es la economía, estúpido", al tiempo que los votantes responsabilizan al presidente de la salud financiera del país.

Factor decisivo con miras a las elecciones de noviembre, en las que las percepciones de los votantes con respecto a ellos y la nación en materia de economía, podrían determinar el destino del país.

Los expertos sostineen que el presidente Donald Trump registra un alto índice de aprobación, medido por su éxito económico; una especie de tabla de salvación para noviembre. Sin embargo, influyentes analistas estiman que no pasan de ser una mentira más.

"No tienes otra opción que votar por mí", dijo a una multitud en New Hampshire hace unos meses, citando la salud del mercado de valores. 

RealClearPolitics señala en sus encuestas que esta semana el gobernante tenía una aprobación de su trabajo de 45,7 por ciento contra el 52 por ciento que contraria su gestión. 

Trump fue consistentemente impopular a lo largo de sus dos primeros años.

En su mejor momento, hasta ahora, fue seis puntos más impopular que popular. El reciente repunte tendrá que sostenerse antes de que empecemos a asumir que de repente es un presidente más popular. 

A juzgar por la economía, que es el motor de la aprobación presidencial, las cifras de las encuestas del mandatario deberían ser mucho más altas de lo que son ahora. De cualquier manera, cuando pensamos en noviembre de 2020, estamos sólo a la mitad del período económico que los votantes utilizarán para evaluar el estado del país.

Comentaristas señalan que los cambios en los indicadores económicos importan más cerca de las elecciones.

Expertos piensan que las cosas aun pueden ser negativas para la Casa Blanca y por ejemplo, Bloomberg proyecta en un 26 por ciento las posibilidades de una recesión en los próximos 12 meses. 

Si hay una baja en la economía antes de noviembre, ello afectaría a Trump. A largo plazo los consumidores americanos se sienten igual que cuando llegó a la presidencia o quizás un poco mejor. 

En general, el PIB creció un poco más rápido bajo Trump que al final de la presidencia de Barack Obama, dejando de lado si él merece algún crédito por esa mejora, sería un buen presagio para sus posibilidades de reelección si continúa.

Pero la Reserva Federal pronostica que la tasa de crecimiento anual caerá por debajo del dos  por ciento en 2020 (creció a un ritmo del 2,5 por ciento en 2018, el último año con datos reales). 

Por otro lado, la tasa de desempleo, de 3,6 por ciento en enero, estuvo en un constante descenso durante la última década, pero la continuación de esa tendencia es un buen marcador para Trump. Así que dos indicadores económicos más específicos se ven bastante bien para el mandatario, aunque el sentimiento de los consumidores es mixto, y su índice de aprobación es, y siempre fue, bastante malo, además de recordar que perdió en el voto popular. 

Pese a sus bajos índices de aprobación, ninguno de sus escándalos y controversias lastimaron al mandatario al grado que pueda poner en peligro su reelección. 

Analistas no arriesgan pronósticos al mirar la marcha de la economía y solo esperan ver si en 2020 ese índice tiene más peso en las urnas que todas las mentiras y escándalos de Trump juntos. 

Hoy el pronóstico es reservado aunque la historia muestra que si la economía sigue por buen carril habrá un mentiroso patológico en la Casa Blanca otros cuatro años.