Revista Foreign Policy vaticina efímero acuerdo petrolero

En la reunión del G-20 prevista para este viernes, en modo virtual, podría surgir una cooperación histórica entre Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos, aunque Foreign Policy estima que será teatral. 

  • Las potencias del petróleo buscan alternativas ante un recorte histórico para subir precios

Incluso si Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia llegan a un acuerdo de cooperación, cualquier respiro para la industria petrolera norteamericana será de corta duración, vaticinó la revista especializada en política internacional y temas globales Foreign Policy.

Hay varias razones por las cuales es improbable una anuencia duradera para aumentar los precios del oro negro.

En todo caso, no existe un mecanismo efectivo para convenir que todas las naciones decidan recortar bombeo a causa de que entre naciones productoras y consumidoras hay una organización que las separa.

Tras la conmoción del embargo de petróleo árabe en 1973, las principales importadoras de crudo crearon la Agencia Internacional de Energía y acordaron mantener reservas de emergencia. Hoy, esa entidad incluye a naciones como India y China. Del otro lado está la Organización de Productores y Exportadores (OPEP) que incorporó a no afiliados, entre ellos Rusia, que poseen una gran importancia en el mercado mundial. 

Estados Unidos, en su posición única de líder mundial como productor y consumidor, carece de un foro efectivo para dialogar con los otros.

El G-20 que incluye a Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia, puede derivar escenario para una declaración histórica el próximo viernes, pero como es una organización que incluye a consumidores (también están China y la India) ese foro no es apto para el propósito. 

Foreign Policy precisa que aún con un diálogo constructivo entre los principales productores, Washington aportaría muy poco, porque el gobierno federal no controla directamente la extracción ni procesamiento del crudo.

La diplomacia de la presión pudiera ser una herramienta efectiva para alentar a Arabia Saudita y Rusia en cuanto a reducir la producción. 

  • Con un exceso de oferta y la caída de la demanda, el espacio para almacenar crudo puede acabarse pronto, lo que terminaría de hundir los precios.

En el pasado, los presidentes estadounidenses pidieron a Riad estabilizar los precios durante crisis, y a menudo respondió (con el huracán Katrina o la guerra interna en Libia, por ejemplo).

El reino es el único con una capacidad adicional significativa de reserva, una especie de salvaguarda para responder y una medida única de influencia geopolítica.

Dado el respaldo de Washington a Riad, las amenazas del Congreso norteamericano también pudieran ser efectivas, mientras que, con Rusia, el presidente Donald Trump trataría de combinar la zanahoria de alivio de sanciones contra palo de medidas coercitivas. 

Para Estados Unidos debe ser una lección importante el colapso petrolero causado por la pandemia de la Covid-19, en tanto que junto a los beneficios de ser el mayor productor mundial hay riesgos y vulnerabilidades. D

En la reunión del G-20 prevista para este viernes, en modo virtual, podría surgir una cooperación histórica entre Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos, aunque Foreign Policy estima que será teatral. 

La mejor posibilidad de Washington, según la publicación, sigue siendo comunicarse con Riad y Moscú, y dejar a las fuerzas ciegas del mercado el trabajo de reducir el tamaño de la industria en casa.