Gustavo Borges Revilla

Entrevista exclusiva con el comunicador venezolano Gustavo Borges, director del sitio Web Misión Verdad.

Gustavo Borges Revilla (Caracas, 1983). Actualmente se desempeña como Director-Jefe de misionverdad.com. Es editor, periodista, diseñador gráfico, publicista y analista político. Premio Nacional de Periodismo, mención especial en la categoría digital (2015/16). 


Ha realizado conferencias, talleres y conversatorios de política, estrategia, comunicación y diseño en España (2016), Francia (2016), Alemania (2016), Bélgica (2016), Argentina (2003/04/06/07/08/10), Cuba (2004/16) República Dominicana (2006). Fundador y director de imagen de proyectos de comunicación como Misión Verdad y otros. También ha prestado asesoría en materia comunicacional a instituciones como Ministerio de Información y Comunicación, Ministerio de Cultura y Ministerio de Ambiente. Del 2008 al 2011 trabajó como director de arte en campañas para el Consejo Nacional Electoral.

¿Quién dice la verdad y quién miente sobre lo que pasa en Venezuela?

¿Por qué habría que dudar de lo que se informa a través de las grandes corporaciones mediáticas mundiales sobre Venezuela y la coyuntura económica, social y política por la que atraviesa ese país?
¿Por qué habría que dudar de lo que se informa a través de las grandes corporaciones mediáticas mundiales sobre Venezuela y la coyuntura económica, social y política por la que atraviesa ese país?
Los políticos de oposición cuentan con generosos tiempos y espacios en medios de comunicación mundiales para hablar acerca de “lo que ellos aseguran” viven los ciudadanos de ese país (crisis humanitaria, hambre, muertes por falta de medicamentos, persecución política, violación a los derechos humanos, incluyendo a la libertad de expresión, entre otras cosas), pero a ellos (a los denunciantes políticos de oposición) se les ve muy bien, disfrutando de todas las libertades, con acceso a todos los servicios, a los supermercados para comprar lo que necesitan, a viajar a cualquier parte del mundo para reunirse con dirigentes políticos, presidentes de derecha, reyes, parlamentarios y, cada vez que aparecen ante los medios, hay por lo menos una decena de periodistas, con sus respectivos identificativos de los medios a los que representan. Esa puede ser una razón para dudar de lo que están tratando de hacer creer sobre la situación en Venezuela. Pero hay más.
 

Quienes vivimos en este país y nos vamos a caminar por las calles de cualquier ciudad o pueblo de Venezuela nos damos cuenta que en los últimos 3 años, los ciudadanos hemos tenido dificultades para acceder a bienes y servicios básicos, pero también vemos que lo que se dice, en algunos medios nacionales y en casi todos los internacionales,  sobre la situación económica y política que supuestamente afecta a casi 30 millones de personas que habitan aquí, no siempre se corresponde con la realidad. Al punto que esto se ha convertido un caso de investigación judicial y académica.
 

El abogado e investigador, venezolano-español, Fernando Casado desarrolló una investigación analizando lo que decían sobre Venezuela,  11 medios de comunicación del mundo.  Entre sus conclusiones asegura que constató la manipulación de las informaciones sobre este país y además que esas informaciones son usadas como arma de guerra contra la Revolución Bolivariana.

Este investigador deja claro que existe una confrontación ideológica entre los medios de comunicación y el Socialismo del Siglo XXI, por qué el modelo de esta ideología beneficia a las mayorías y afecta los métodos de las empresas comunicacionales para obtener beneficios políticos y económicos, lo que se traduce en cuotas de poder.

Este artículo, que incluye una entrevista, se lo presentamos cómo parte de una serie de trabajos con los que buscamos respuestas a la interminable cantidad de preguntas que pueden surgir sobre lo que pasa en Venezuela: quién está detrás de la generación de estas informaciones; cuánto es verdad y cuanto es mentira; cuál es la intención de hablar de manera tan negativa sobre este país; quien o quienes se benefician de esta situación; por qué la verdad no se impone sobre la mentira. Algunas de esas respuestas nos las entrega de manera clara, concisa, didáctica y esclarecedora, el periodista venezolano Gustavo Borges, uno de los coordinadores del sitio Web Misión Verdad, que se ha dedicado a desmontar las mentiras mediáticas que se publican contra Venezuela. Esta es una entrevista que hicimos en exclusiva para Al Mayadeen.

Gustavo Borges Revilla
Quienes vivimos en Venezuela sabemos que no existe una crisis humanitaria como algunos operarios políticos y medios de comunicación le están haciendo creer al resto del mundo. ¿Cuál cree que es la intención?

Lo primero que hay que saber es que contra Venezuela no están operando solamente poderes locales. Venezuela es un país bajo asedio. Que tiene su rostro más oscuro en los últimos tres años y que está capitaneado desde afuera, específicamente desde Estados Unidos y Europa. Es decir, son los poderes fácticos de Occidente los que dirigen las operaciones de sabotaje a todo nivel: económico, político, diplomático, financiero, cultural, etc. Y la intención es obvia: es un intento de recomponer la influencia que han perdido estos poderes en la región. Y contra Venezuela, específicamente, la intensidad es mayor producto de su carácter estratégico tanto para ellos como para nosotros.

Desde 1998, Venezuela decide soberanamente sobre sus recursos, sobre su territorio y sobre su futuro como ejemplo civilizatorio. También por ser centro y base de los cambios que desde Hugo Chávez se construyeron en la región y en el mundo. Los poderes corporativos, en sus planes de reacomodo, y como consecuencia de la debilidad que muestran frente a poderes emergentes como Rusia y China, necesitan en Venezuela un gobierno sumiso a sus intereses que continúe el plan trazado antes de la era Chávez: el desmantelamiento del Estado, la privatización de las empresas y recursos estratégicos y la sumisión de toda la población. De eso se trata el asedio contra Venezuela y contra la revolución que aquí sucede. 

¿Quién o quiénes están detrás de ese plan de desprestigiar al presidente Maduro, a la Revolución Bolivariana y al socialismo. ¿Cómo se enlazan con los conglomerados mediáticos en Madrid, Bogotá y Miami?

Hay datos que lo muestran muy bien. Conglomerados súper poderosos de la comunicación y de propaganda son los que instalan la narrativa que se va a usar contra Venezuela en medios más dependientes y de menor influencia. Por ejemplo, quien diseña toda la campaña internacional en contra de figuras del alto mando político chavista, tratando de endosarles la etiqueta de narcotraficantes, es el Wall Street Journal (WSJ), en enero de 2015, año electoral en Venezuela. El WSJ es propiedad de Rupert Murdoch, reconocido operador global y presidente del conglomerado News Corporation, y por su junta directiva han pasado nada más y nada menos que Álvaro Uribe Vélez y José María Aznar, confesos enemigos del chavismo y de Venezuela. De ahí el ABC de España toma por ciertas “investigaciones” incomprobables a partir de opiniones anónimas y especulaciones de “expertos” en narcóticos estadounidenses, todos vinculados a la DEA, institución reconocida mundialmente como facilitadora de procesos a los carteles colombianos y mexicanos para el ingreso de drogas en los Estados Unidos. Esta información luego es replicada en diarios y televisoras de influencia tanto en Europa como en Latinoamérica sin que hasta la fecha hayan mostrado una sola prueba, aun cuando desde eso ha pasado más de un año.
 

Pero la consecuencia artificial, instalada en la opinión pública mundial ya está hecha, más allá de la veracidad de la información: Venezuela es un narco-estado según estos poderes. Hay una realidad fabricada, inventada. Hoy los poderes mediáticos y las corporaciones de propaganda deciden qué pasa y qué no. 

¿Cuál es el papel del empresariado y de la Iglesia católica en estos ataques que se hacen contra el gobierno y la Revolución?

A ver, los empresarios locales son simples mandaderos de sus propietarios extranjeros, y no sólo ahora, ojo, es la historia del empresariado en toda la historia comercial del país. En Venezuela no tenemos lo que en otros países se conoce como empresariado productivo, o una burguesía construida a partir de sus propias maniobras de explotación y contactos. No. En Venezuela lo que ha existido desde Juan Vicente Gómez (1908) hasta el día de hoy son familias y grupos muy pequeños de saqueadores de la renta del Estado. Nunca en nuestra historia lo que llaman “empresariado” ha hecho aportes a las finanzas de la nación y mucho menos han invertido con recursos propios en la explotación de los recursos y en beneficio del país. Desde siempre “los amos del valle”, como los llamó el novelista venezolano Francisco Herrera Luque, usaron al Estado en beneficio propio, sirvieron de puente para el saqueo de los recursos naturales del país por parte de transnacionales petroleras como Shell, Standard Oil (hoy Exxon Mobil), etc.
 

Es necesario explicar esto para poder entender la intensidad de los ataques contra Venezuela.
 

Con la llegada de Hugo Chávez al poder ocurrió un cambio drástico en las formas y fondos de gestionar la industria del petróleo y las riquezas del país. El golpe de Estado de 2002 lo explica muy bien, fue una respuesta de los sectores de poder, históricos en Venezuela, teledirigidos por los dueños reales del poder mundial.
 

El contexto en el que se dan los ataques tiene relación directa con la pérdida de influencia de los gerentes locales. Gremios como Fedecámaras y Consecomercio son los que desde hace 17 años para acá han diseñado el quiebre de la economía venezolana como arma política contra el chavismo y su base de apoyo. Lo mismo pasa con la Conferencia Episcopal Venezolana. Son grupos de poder que han perdido margen de maniobra y control sobre la riqueza del país y de ahí su vinculación con todos los planes de quiebre del proceso político chavista. 

¿Esas estrategias que satanizan la Revolución Bolivariana, son las mismas que usaron contra Libia, Irak, Irán, Siria o cualquier otro país donde se ha comprobado que se ha mentido con ayuda de conglomerados mediáticos? ¿Hay una guerra no convencional contra Venezuela?

Sí, contra Libia y Siria, por ejemplo, se usaron procedimientos y métodos similares a los intentos en Venezuela entre 2004 y 2007 de lo que después se llamó “revoluciones de colores”, movimientos supuestamente ciudadanos, sin vinculación partidista y con un discurso supuestamente despolitizado, que marcaron el inicio de la intervención directa en el caso de Libia, e irregular y de aproximación en el caso de Siria. En los procesos de intervención directa o indirecta en Medio Oriente como en Venezuela y otros países de la región, estuvieron precedidos por mega-operaciones de propaganda antes, durante y después del conflicto. Insisto, capitaneados por los mismos poderes fácticos de Occidente y con técnicas similares adaptadas a la vida cultural de cada país. En el caso de Libia es muy famosa la escenificación de la toma de la Plaza Verde de Trípoli, siendo esta una de las operaciones de propaganda más impresionantes de los últimos tiempos. Se dice que en Venezuela se ensayó el primer golpe mediático de la historia con el falso relato sobre la masacre de Puente Llaguno, por mencionar un solo ejemplo. En Siria abundan ejemplos de operaciones de intoxicación mediática donde ONGs y supuestas organizaciones de derechos humanos están al frente de la instalación de estos relatos. El caso recién expuesto del niño “rescatado” por los “Cascos Blancos” (una ONG fundada en 2013 y con vinculaciones directas a los yijadistas anti-Assad), Omran Daqneesh, lo ejemplifica muy bien. Luego de instalada la operación en todos los medios de influencia occidental, se conoció que el autor de la foto es el mismo hombre que días atrás tuvo participación en la decapitación de otro niño palestino en el norte de Alepo.
 

Volviendo a Venezuela, en 2014 se trató de vender al mundo la imagen de un país en caos, producto de protestas muy bien organizadas por operadores locales en puntos específicos y estratégicos del país por sectores de la clase media venezolana, en donde las acciones de confrontación en la calle la dirigían grupos de choque  entrenados en Estados Unidos y países aliados.

Repito, estos son sólo ejemplos de cientos de operaciones psicológicas, mediáticas y de intoxicación, de las cuales países no alineados a los poderes imperiales somos víctimas. De ahí que la comunicación sea eje fundamental de los países que intentamos procesos y decisiones propias.

Gráfico de Lavozdebida.wordpress.com
Gráfico de Lavozdebida.wordpress.com
¿Este ataque contra Venezuela está desarticulado de los ataques que viven otros países de la región como Brasil, Bolivia, Ecuador, o por el contrario es un plan para tratar de borrar a la izquierda y al progresismo de estos pueblos?

Hay signos que demuestran que es una ofensiva en la región. La simultaneidad de las operaciones, la similitud de los procedimientos, pero sobre todo el manejo de los tiempos en países como Argentina, Brasil y Venezuela hacen que no haya dudas alrededor de este planteamiento. Lo inaugurado en Paraguay con la concreción del primer golpe parlamentario de la historia y que luego fue replicado con señas similares en Honduras y ahora en Brasil. Es decir, el uso de mecanismos seudoconstitucionales para violar consensos básicos de lo que llaman “la democracia”, concepto bastante discutible por demás.
 

En Venezuela hay un intento de lo mismo desde la Asamblea Nacional que ahora mismo está en manos del antichavismo. Sólo que acá ha habido un contundente ejercicio de la autoridad política desde el Ejecutivo y desde el Tribunal Supremo de Justicia, aún en contra del relato instalado que se difunde en el mundo: “la independencia de los poderes”. Nos acusan de controlar los poderes los que siempre controlaron los poderes. Hay un gran chantaje del que poco se habla cuyo núcleo fundamental está precisamente en la narrativa mediática. Quien ha roto todos los pactos de coexistencia y gobernabilidad son precisamente los que nos acusan de violar las leyes.
 

Al chavismo no lo han dejado gobernar ni un solo día sin que esté condicionado por el saboteo, los intentos de golpe, los asesinatos selectivos de sus líderes, la instalación de la violencia política, etc. En ese preciso momento estamos ahora, con una compleja situación económica que es multifactorial, pero pulseando los tiempos políticos e imponiendo la agenda. Al buen estilo Hugo Chávez.
 

Luego hay una reflexión obligada que debemos hacer con toda la responsabilidad política de este tiempo. En la región, sobre todo desde la dolorosa partida del Comandante Chávez, también ha privado la ingenuidad política en ciertos liderazgos. Se ha apelado al ejercicio de la política tradicional en un momento donde el enemigo está imponiendo tiempo de excepción, donde con todo el poder acumulado ha instalado un estado de sitio de facto. Hay como una especie de no comprensión de la pugna intercapitalista mundial, donde la verdad es que nosotros como bloque regional hemos dejado de ocupar el papel que jugábamos unos años atrás precisamente por el abandono de las instancias de poder en bloque: Unasur, Celac, Alba, etc. En mi opinión hay una severa crisis de ideas, de nuevos conceptos políticos de nosotros como protagonistas durante tantos años. No es posible construir políticamente desde conceptos obsoletos y viejos de la izquierda tradicional. Con el capitalismo no se puede competir, en esta contradicción estamos.

¿Cree que el presidente Obama tiene como objetivo, antes de irse del poder, que en Venezuela cambie el gobierno, como lo plantean otros analistas? ¿Su plan está articulado con los ataques que enfrenta actualmente Venezuela?

Lo peligroso del fin del mandato de Obama es que en sus 8 años como conserje del poder corporativo gringo, Estados Unidos ha perdido más influencia que en cualquier otro momento de la historia. La doctrina de guerra no convencional de la era Obama lo que ha dejado es desastre y desolación en territorios que se suponían debían ser controlados en cortos periodos de tiempo. Eso hace que durante estos últimos meses haya que esperar mucha intensidad de esa administración. Hay que recordar diariamente que nosotros estamos bajo amenaza real. El decreto que califica a Venezuela como una amenaza para los intereses de los Estados Unidos no es un trámite administrativo ni burocrático. De los Estados Unidos hay que esperar siempre lo peor aún en el mejor momento de los poderes emergentes. Los venezolanos sabemos de eso, los hemos confrontado infinidad de veces, e infinidad de veces hemos desactivado sus planes de guerra de perros, de fratricidio. Y lo hemos hecho con la doctrina política pensada, ideada, diseñada por Hugo Chávez: diluir el odio para que se imponga la paz, el diálogo, la política por sobre todas las cosas. Si nos dejamos imponer la política, vendrá la guerra. 

Se intenta colocar a Venezuela y a su gobierno como si estuviera aislado en el concierto regional y mundial. ¿Cree usted que es así?

Hay poderosos intereses por qué así sea, lo que no significa que sea realidad. En pocos días Venezuela asumirá la presidencia del Movimiento de Países no Alineados, por ejemplo. En febrero de este mismo año asumimos la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU por unanimidad. Y son apenas dos ejemplos de la credibilidad del gobierno chavista en el mundo. Pero probablemente más importante es revisar cómo Venezuela está alineada en la construcción de una nueva política multipolar.
 

Somos socios comerciales de dos naciones súper poderosas como Rusia y China, y no sólo en términos comerciales sino también militares, de seguridad, culturales, etc. Pasa por lo mismo, entonces, que los poderes occidentales a través de sus medios de propaganda intenten aislarnos no significa que lo estemos, al contrario, mientras más duro lo digan, más coordinados y conectados al mundo estamos. Intentando construir nuestro propio proceso, nuestra propia política profundamente venezolana aun en medio de la guerra que nos han impuesto los dueños del mundo.

¿Los esfuerzos del gobierno de Venezuela de desmontar las falsedades mediáticas, son suficientes; logra contrarrestar el ataque que se genera en Miami, Madrid y Bogotá? Cómo puede ser más eficiente? 

Aquí viene entonces una de las discusiones más intensas, apasionadas y polémicas de los últimos tiempos en Venezuela: la comunicación y la estética del proyecto chavista. A ver, es innegable que desde la partida del Comandante Chávez nuestra capacidad de comunicar ha tenido un bajón bastante importante, no se puede ocultar que el estratega más audaz de los últimos tiempos ha dejado un vacío grande.

Los retos que ahora mismo enfrenta el chavismo pasan todos por la comunicación. Es lo que repetía más arriba: probablemente estemos dándole respuestas tradicionales, viejas, obsoletas a problemas inéditos. El chavismo desde su nacimiento fue un fenómeno colectivo, una fuerza política indescifrable, nueva, invisible. Las respuestas a estos retos están ahí, en las catacumbas, como las llamaba el Comandante. No es posible construir una comunicación chavista desde la concepción académica o profesionalizada, precisamente porque es la que usa el enemigo. Y en una guerra prevalece el arte del engaño, de la invisibilidad, de la estrategia propia y de la táctica audaz. Lo que podría señalarse como errores, si lo vemos bien, en profundidad tiene esa raíz: el flojo análisis sociológico y tradicional de un proceso inédito que rompió todos los esquemas. El chavismo todavía no ha sido estudiado en sus claves fundacionales, de ahí que no haya aún una teoría chavista de la política.
 

La contradicción y el reto más complejo que tenemos ahora mismo es que los estudiosos y académicos colonizados por el pensamiento occidental no están en capacidad de hacer teoría a partir de un proceso profundamente de clase, hecho y construido por gente pobre, no desde la clase media o desde la clase dominante.
 

Del chavismo está todo por comunicarse, por decirse, por teorizarse y practicarse, pero sólo sucederá en la medida en que lo haga el mismo chavismo, es decir, los protagonistas de esta historia. 

Las falsedades mediáticas
Las falsedades mediáticas
Algunos datos de cierre

  • La canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez destacó que más del 70 % de las informaciones que se difunden sobre Venezuela en el mundo son negativas.
  • Un político de oposición llamado Richard Blanco, dijo que en manos de la población venezolana hay más de 12 millones de armas. Es decir, que cuatro personas de cada diez, sin importar edad ni género, portan mínimo algún tipo de armamento. En Misión Verdad dicen que “el exabrupto de este político, da para pensar que hasta un recién nacido tiene en su cuna un 38”.
  • Si las actitudes violentas de la oposición que se han registrado en lagunas calles de Venezuela, hubiesen ocurrido en España o en EEUU, muchos de los violentos y los políticos que generaron las movilizaciones tendrían multas impagables (por alguien que gane salario en la administración pública) o presos casi por el resto de sus vidas.
  • Otro opositor llamado Antonio Ecarri, dijo que 23 millones de venezolanos estaban en pobreza extrema y que 30 millones de venezolanos, están  "en riesgo de malnutrición o potencialmente malnutridos". En Misión Verdad, se dice que esa cifra convertiría a Venezuela “en una nación más vorazmente hambrienta y catastróficamente subalimentada que cualquiera de la África subsahariana o la Asia oriental, según los últimos datos de la FAO”.
  • En 14 años el Partido Socialista Unido de Venezuela, fundado por Hugo Chávez, ha ganado 18 de 19 elecciones. Pese a eso medios en el mundo siguen diciendo que en este país hay una dictadura.
  • El Presidente Nicolás Maduro Moros, anunció que emprenderá acciones jurídicas contra la campaña promovida por las corporaciones mediáticas de España.
  • La oposición denunció que en las elecciones de 2013, hubo más de 3.000 irregularidades, una de ellas fue la quema de urnas y votos por autoridades del CNE y del gobierno. La noticia fue ampliamente destacada por medios españoles, uno de ellos el diario “Nuevo País”. Más tarde se demostró que las imágenes no eran de 2013 sino de 2007 y 2010. Por ley las urnas y los votos deben quemarse finalizado el proceso electoral.
  • Se denuncia que en Venezuela no hay democracia. En este país se realizan elecciones periódicamente. Las más recientes fueron legislativas. La oposición barrió adjudicándose 109 curules por 54 del partido gobernante.

Abraham Istillarte

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