La Unión Europea financia la maquinaria de guerra israelí
Manu Pineda analiza la financiación directa de la UE a la maquinaria de guerra de “Israel”, canalizando millones a través del Consejo Europeo de Innovación para costear tecnologías de represión y genocidio en Gaza.
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La Unión Europea financia la maquinaria de guerra israelí.
El caso del Consejo Europeo de Innovación y la denuncia de Francesca Albanese
Mientras el pueblo palestino muere en Gaza bajo los bombardeos israelíes y la hambruna provocada por el asedio medieval impuesto por la entidad sionista y Estados Unidos, una evidencia ya no puede esconderse: Europa no es un espectador pasivo, sino un cómplice activo del genocidio en curso.
Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre los derechos humanos en Palestina, lo ha denunciado sin rodeos:
«"Israel" es el segundo mayor receptor per cápita de financiación inicial de la UE a través del Consejo Europeo de Innovación. Las instituciones europeas tendrán que responder por las innovaciones que han facilitado el ataque contra Gaza. Este programa debe detenerse ya» (X, 28 de agosto de 2025).
Fondos europeos para la represión
El dato es demoledor. Mediante European Innovation Council (EIC), organismo de la Comisión Europea creado para impulsar la excelencia científica y tecnológica, "Israel" recibe millones de euros que nutren directamente a su industria de guerra y genocidio.
Tecnologías de drones, sistemas de vigilancia y programas de inteligencia artificial aplicados al control poblacional siguen contando con apoyo financiero europeo. No son “innovaciones neutras”: son piezas de la maquinaria genocida que devasta Gaza.
El doble rasero de Bruselas
La hipocresía salta a la vista. Cuando Rusia comenzó la operación en Ucrania, la Unión Europea (UE) suspendió toda cooperación científica y tecnológica, impuso sanciones y aisló políticamente a Moscú.
Cuando "Israel" arrasa Gaza y acumula acusaciones de crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio —y sobre su primer ministro, Benjamín Netanyahu, pesa una orden de detención internacional dictada por la Corte Penal Internacional—, Bruselas mantiene y refuerza su cooperación, transfiriendo fondos públicos que acaban en empresas del complejo militar israelí.
Un doble rasero intolerable: en Ucrania se invoca el derecho internacional para sancionar a Rusia; en Palestina, se pisotea para proteger a "Israel".
Palestina, un laboratorio de represión y armamento
No es casual. "Israel" ha convertido la ocupación palestina en un laboratorio permanente de represión y guerra.
Empresas como Elbit Systems o NSO Group promocionan sus productos bajo la etiqueta tested in combat, probados en operaciones contra la población palestina. Esa experiencia, convertida en “innovación”, es financiada y legitimada por Bruselas, que se convierte así en socio directo de la barbarie.
La Unión Europea no financia ciencia: financia la aplicación de la ciencia a la represión.
Una urgencia moral y política
La advertencia de Albanese es clara: este programa debe detenerse ya.
No se trata solo de una obligación jurídica —no se puede financiar con dinero público actividades que alimentan crímenes internacionales—, sino de una cuestión política y moral. Cada euro que fluye desde Bruselas hacia "Tel Aviv" se convierte en complicidad activa en el genocidio.
La UE debe elegir:
• Romper con la financiación y la cooperación militar con "Israel", recuperando una mínima credibilidad en su discurso de derechos humanos.
• O seguir siendo cómplice, dejando en evidencia que el “nunca más” fue solo un eslogan vacío.
El genocidio en Gaza no puede entenderse sin la cobertura política, diplomática y financiera de los aliados y patrocinadores de "Israel". La denuncia de Francesca Albanese nos interpela: la complicidad europea debe terminar.
Desde la calle, los parlamentos y los medios, debemos exigir que se suspenda de inmediato la financiación a "Israel" y que Europa deje de ser cómplice de un crimen contra la humanidad.
Porque la historia nos juzgará, y cada euro invertido en la barbarie será memoria de vergüenza.
Ni un euro más para el genocidio.
Basta de complicidad europea con "Israel".
¡Palestina vencerá!