Slogan
investigador palestino
La mentalidad bélica israelí predominante refleja la realidad de caminar sobre el filo de una espada, y dado el estancamiento en el horizonte político interno y regional, este enfoque conlleva riesgos existenciales.
“No hay otra tierra” colocó a la entidad ocupante frente a su verdadera imagen ante su audiencia occidental, sin maquillaje ni disimulos, en un momento en que organismos internacionales registraron la violencia de los colonos en Cisjordania como la mayor agresión criminal en el año 2024.
Para los ciudadanos de Yenín no pasa desapercibido que la agresión israelí se ha estancado, al igual que la resistencia, en un ciclo de enfrentamientos limitados y mutuos, sin operaciones decisivas.
El primer ministro de "Israel", Benjamín Netanyahu, junto con el ministro Bezalel Smotrich, siguen aferrados al control del gobierno, impulsados tanto por sus ambiciones personales como por los objetivos de guerra en Cisjordania, centrados en la anexión y la expansión de los asentamientos.
La amenaza de Trump es una advertencia terrorista y arrogante, reflejo de su mentalidad, que trasciende los límites de la diplomacia adecuada y refleja una soberbia infundada.
La capacidad de Hizbullah para absorber los recientes golpes de seguridad israelíes aumentaron, sobre todo tras la decisión de “Tel Aviv” de adentrarse en Líbano con una ofensiva terrestre anunciada como limitada.
Los israelíes están acumulando crímenes en el Líbano como parte de una estrategia de defensa militar para brindar una oportunidad de encontrar una solución diplomática y contener a Hizbullah. Los bombardeos de buscapersonas son quizás la última de estas presiones.
El batallón de las Brigadas de Al-Quds, en el norte de Cisjordania, prometió transformar la ofensiva a los "campamentos de verano", como suele llamarles la ocupación israelí, en el "terror de los campamentos" y lo logró.
En un artículo exclusivo para Al Mayadeen, el autor analiza cómo el presidente Maduro, con la pregunta que hizo, colocó al mundo cristiano europeo en la calera del sentimiento humano innato, mientras seguía con enojo la quema de copias del Corán en Suecia y Dinamarca bajo la protección de la policía oficial.