Negociaciones Washington - Hamas: ¿Qué ha cambiado y por qué ahora?
Las conversaciones de la administración estadounidense con Hamás representan un reconocimiento explícito y una comprensión de la importancia del papel y la influencia de Hamás en la ecuación política y militar palestina, y de la dificultad de superarla.
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Negociaciones Washington - Hamas: ¿Qué ha cambiado y por qué ahora?
El anuncio del enviado del presidente estadounidense Donald Trump para asuntos de prisioneros, Adam Boehler, sobre la realización de conversaciones directas con el movimiento Hamas, representa un paso sin precedentes en la historia, ya que Estados Unidos nunca había mantenido diálogos directos con Hamas, que fue clasificada como organización terrorista en 1997. Estas conversaciones indican importantes implicaciones en el panorama político.
En el pasado, delegaciones diplomáticas occidentales solían visitar la Franja de Gaza y solicitaban encuentros secretos no anunciados con Hamas, enfatizando la necesidad de mantener la confidencialidad en los medios de comunicación.
Entre estas visitas se encontraban las del embajador estadounidense en Jerusalén, quien pedía reuniones no públicas con figuras políticas palestinas independientes o cercanas a Hamas, especialmente con escritores y pensadores para escuchar sus opiniones sobre diversas cuestiones políticas.
Yo fui uno de los que asistieron a más de un encuentro con estas personalidades, escuchando y discutiendo con ellas sobre muchos temas políticos que se planteaban, la mayoría de los cuales giraban en torno a Hamas, la resistencia palestina y su impacto en la ecuación del conflicto palestino-israelí, así como los escenarios para resolver este conflicto.
Sin embargo, el hecho de que ahora se anuncien de manera clara y explícita conversaciones directas entre funcionarios estadounidenses y Hamas en Doha es un desarrollo político novedoso que nos lleva a plantear una pregunta crucial: ¿qué ha cambiado y por qué ahora? ¿Qué ha obligado a Washington a dialogar directamente con Hamas?
Lo que es seguro es que los encuentros han enfurecido a "Israel", constituyendo un gran shock y una fuerte bofetada para el primer ministro Netanyahu, como lo confirman las declaraciones anteriores y posteriores.
Esto ha sido una dura crítica para Netanyahu, llegando al punto de que funcionarios estadounidenses acusaron a "Israel" de intentar sabotear las comunicaciones estadounidenses con Hamas, según reveló el diario israelí Yedioth Ahronoth.
Las conversaciones de la administración estadounidense con Hamas implican un reconocimiento explícito y una comprensión de la importancia del papel de Hamas y su influencia en la ecuación política y militar palestina, así como la dificultad de ignorarla, desmintiendo todas las afirmaciones de que se podría erradicar a Hamas y evitar su existencia en la Franja de Gaza.
Es cierto que las negociaciones se centraron en la cuestión de los prisioneros de nacionalidad estadounidense, pero reflejan un cambio en la postura estadounidense a través de la nueva administración hacia un movimiento de resistencia que había sido catalogado como terrorista durante años, y subrayan que el fuerte impone su presencia a sus adversarios y enemigos.
Existen muchas respuestas a la pregunta más importante sobre las implicaciones de este paso, su momento y las significativas connotaciones que se pueden extraer de las conversaciones estadounidenses con Hamas, que se centraron en cuestiones importantes relacionadas con los prisioneros en manos de Hamas en Gaza, así como en la búsqueda de un acuerdo más amplio para detener la guerra y establecer un alto el fuego a largo plazo.
Primero: Es un paso histórico, ya que se trata de conversaciones directas que ocurren por primera vez entre Hamas y la administración estadounidense.
Segundo: Este paso ha sido un fuerte golpe para "Israel" y, en particular, para Netanyahu, quien se había jactado de una victoria absoluta, mientras el mundo observaba la demostración de fuerza de Hamas durante las operaciones de liberación de prisioneros israelíes en la primera fase del intercambio de prisioneros, lo que planteó una pregunta difícil y embarazosa para Netanyahu: ¿qué estaba haciendo el "ejército" israelí en Gaza durante los días de guerra? ¿Dónde estaba el supuesto éxito de "Israel" en erradicar a Hamas?
Tercero: Es un claro indicador de que la nueva administración estadounidense es diferente de la anterior y tiene convicciones distintas tras el fracaso de las soluciones militares.
Este es un comportamiento práctico que sugiere un nuevo enfoque estadounidense que implica la importancia de pasar de la opción militar contra Hamas a ofrecer un lenguaje de diálogo con ella, lo que cambiará muchas de las creencias y conceptos que "Israel" había promovido, demonizando a Hamas y haciendo que Estados Unidos y Occidente la consideraran no como un movimiento de resistencia que defiende derechos legítimos, sino como una organización terrorista.
Cuarto: Este paso refleja una disminución de la confianza del presidente estadounidense Donald Trump en Netanyahu, reconociendo que continuar con la retórica belicosa no resolverá problemas como el de los prisioneros, después de que se ha vuelto evidente que Netanyahu prioriza sus intereses políticos personales sobre los de Estados Unidos, y que está tratando de sabotear el acuerdo de alto el fuego y el intercambio de prisioneros para mantener la guerra en beneficio de su interés personal.
Quinto: La administración estadounidense ha comprendido que el éxito de estas conversaciones y el cese de la guerra en Gaza son, en primer lugar, un interés estadounidense que puede ser aprovechado políticamente en los proyectos que la administración de Trump aspira a implementar en la región de Medio Oriente, como lo expresó Boehler de manera clara al decir: "Washington no trabaja para Tel Aviv, Estados Unidos tiene intereses específicos, y me he comunicado personalmente con Hamas para ver cuál es la solución real para la liberación de los prisioneros estadounidenses en Gaza".
Sexto: Es evidente que la administración de Trump busca cerrar los capítulos de las guerras que han agotado a Estados Unidos en el pasado.
Hay un cambio claro en la política estadounidense en muchas direcciones, basado en corregir los errores de la administración anterior que estuvo agotada durante quince meses en la guerra de Gaza y antes en la guerra de Ucrania.
Trump está implementando medidas prácticas que refuercen su posición para cerrar nuevos acuerdos políticos y económicos que desea en la región, basándose en la consecución de intereses y la eliminación de males.
Séptimo: Estas conversaciones impulsarán significativamente las negociaciones de la segunda fase del intercambio de prisioneros, enviando un mensaje a Netanyahu de que la administración de Trump está en contra de reanudar la guerra, y que el fracaso de esta ronda de negociaciones significa que la opción de diálogo directo se ha convertido en una realidad tangible, y puede ser la alternativa que logre, en primer lugar, el interés estadounidense.
Las conversaciones directas de Estados Unidos con Hamas, aunque puedan parecer un paso sorprendente para algunos y no esperado, son un testimonio silencioso de que la resistencia en Gaza y el fracaso en erradicarla han reconfigurado el panorama, llevando a Estados Unidos, uno de los actores más poderosos del mundo, a tocar puertas que alguna vez amenazó.
Por otro lado, las repetidas amenazas del presidente estadounidense hacia Hamas y la Franja de Gaza no son más que una herramienta de negociación para presionar a la resistencia en Gaza.
Además, me atrevería a afirmar que este año podría ser un año de grandes transformaciones, dado el discurso que se está planteando sobre soluciones integrales, un alto el fuego prolongado y la apertura de una batalla política tras la detención de la confrontación militar con "Israel" en Gaza.
Es evidente que Hamas ha aprendido a manejar la ecuación de combinar opuestos con sabiduría y destreza, logrando así el interés del pueblo palestino.
Históricamente, la historia se repite; así como ocurrió hace años cuando la administración de Trump se sentó a la mesa de negociaciones con los talibanes, hoy se sienta a la misma mesa con Hamas.
El panorama tras las conversaciones entre Washington y Hamas no es el mismo que antes; no se trata solo de un encuentro para lograr intereses, sino de un reflejo práctico de la lucha de voluntades, en un momento en que Hamas ha comprendido que la resistencia solo negocia desde una posición de fuerza.
Lo que estamos presenciando hoy son eventos dramáticos que son el resultado de grandes sacrificios realizados por mártires y líderes en el camino hacia Jerusalén, donde solo triunfa quien posee la narrativa de la verdad, una paciencia más larga y una voluntad más fuerte.
El principio de sentarse a la misma mesa implica reconocimiento, y el reconocimiento significa el inicio de un retroceso y la aceptación de los derechos palestinos.