Estados Unidos intenta justificar agresión contra Venezuela

Las acusaciones lanzadas por Estados Unidos contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y contra funcionarios de su Gobierno por supuestos hechos de narcotráfico y terrorismo, cierran el camino a una solución negociada y ese país no verá un retorno a la democracia en un futuro próximo, según un artículo de opinión que publica el diario The Washington Post.

  • El secretario de Justicia, William Barr.

Las acusaciones lanzadas por Estados Unidos contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y contra funcionarios de su Gobierno por supuestos hechos de narcotráfico y terrorismo, cierran el camino a una solución negociada y ese país no verá un retorno a la democracia en un futuro próximo, según un artículo de opinión que publica el diario The Washington Post.

El jueves, la administración Trump acusó al líder venezolano y a más de una docena de élites políticas y militares en su gobierno. 

El Fiscal General William P. Barr acusó al mandatario de crímenes que van desde el lavado de dinero a sobornos y a facilitar una "conspiración narcoterrorista".

En una declaración, el Departamento de Justicia alega que Maduro intentó "inundar los Estados Unidos con cocaína con el fin de socavar la salud y el bienestar de nuestra nación", algo que se aparta de la realidad y desconoce informes que dan luz sobre el problema.

No hay duda de que elementos del crimen organizado, incluyendo organizaciones de narcotráfico y grupos guerrilleros colombianos, están infiltrados en la nación sudamericana.

Sin embargo, precisa, el comentario del Post, Venezuela no es un gran país de tránsito de drogas con destino a Estados Unidos. 

Al respecto, un informe de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), citado por el diario, señala que los datos del gobierno de Estados Unidos, no publicados anteriormente, muestran que si bien la cantidad de cocaína traficada desde Colombia a través de Venezuela es significativa, es sólo una fracción de la cocaína que se abre paso a través de otros países de tránsito. 

Según la Base de Datos Consolidada de Lucha contra las Drogas (CCDB) interinstitucional de Estados Unidos, 210 toneladas métricas de cocaína pasaron por Venezuela en 2018.

En comparación, ese mismo año, puntualiza la publicación, pasó por Colombia una cantidad de cocaína aproximadamente 10 veces mayor (2.370 toneladas métricas) y por Guatemala una cantidad de cocaína siete veces mayor (1.400 toneladas métricas).

Tanto en términos de líneas de tendencia recientes como de la escala general del flujo de cocaína, los propios datos del gobierno estadounidense muestran que Venezuela es un actor comparativamente pequeño en el comercio de cocaína. 

Entonces, ¿por qué la administración Trump da ahora la alarma sobre la "inundación" de cocaína de Venezuela en Estados Unidos, especialmente cuando la Casa Blanca permitió que los esfuerzos anticorrupción murieran en países de tránsito más importantes como Honduras y Guatemala?, señala el Post, lo que muestra el doble rasero y la manipulación política por parte de la Casa Blanca.

Alerta el comentario que el gobierno de Trump saca del mismo libro de jugadas las mismas de la que la administración de George H.W. Bush fue pionera en Panamá, donde sus acusaciones contra Manuel Noriega condujeron a la invasión de 1989. 

Esto no se le escapa al Fiscal General Barr ni al Enviado Especial para Venezuela Elliott Abrams, quienes jugaron papeles importantes en la campaña de presión que llevó a la invasión de Panamá.

Puntualiza el comentario que incluso los partidarios de la línea dura en Washington saben que la acción militar de Estados Unidos en Venezuela podría dar lugar a una insurgencia de décadas de duración que podría desestabilizar la región. 

En cambio, la Casa Blanca cree que esta es una táctica de presión útil, el último de los intentos fallidos de la administración para crear fracturas dentro del régimen de Maduro.

Señala también que el Secretario de Estado Mike Pompeo reconoció eso en enero cuando señaló que "una rápida transición negociada a la democracia es la ruta más efectiva y sostenible hacia la paz y la prosperidad en Venezuela".

Pero, añade, al ceder a la presión de los de línea dura, este movimiento dificulta, en lugar de ayudar, los esfuerzos para aumentar la presión interna sobre Maduro para entrar en negociaciones creíbles. 

Acentúa que con esta acción estadounidense, “cualquier incentivo” a figuras cercanas a Maduro para apoyar una transición ha sido eliminado. Es más probable que cada uno de ellos decida que es mejor quedarse con Maduro, incluso si eso significa hundirse con el barco.

En última instancia, puntualiza el comentario que publica el Post, las acusaciones equivalen a que la administración Trump finalmente renuncie a cualquier estrategia que pueda llevar a negociaciones entre Maduro y la oposición. 

Por razones puramente políticas, está abrazando la esperanza de los ilusionados pensadores de la oposición de línea dura: que si ellos solo baten el sable con suficiente fuerza, el régimen de Maduro se derrumbará por su propio peso, agrega. 

Este optimismo infundado parece venderse en Washington… y a menos que la Casa Blanca se comprometa a una solución negociada en Venezuela, el país no verá un retorno a la democracia en un futuro próximo, subraya.

Según declaraciones a medios de prensa del contralor general de Venezuela, Elvis Amoroso, estas acusaciones son deshonestas y 'descaradas', al provenir del mayor consumidor de cocaína del mundo, en alianza con Colombia, el mayor productor.