Washington y la reingeniería de Siria: entre la pausa de la necesidad y la formación de nuevos mapas
La experiencia previa ha demostrado que las alianzas necesarias en Siria no duran mucho. ¿Podría este acuerdo constituir una excepción o es meramente una tregua forzada que pronto se derrumbará bajo el peso de las contradicciones internas y las presiones externas?
-
Washington y la reingeniería de Siria: entre la pausa de la necesidad y la formación de nuevos mapas
En un escenario donde se cruzan las cuentas internacionales con los intereses regionales, Washington se destaca como un actor principal en la reconfiguración del panorama sirio, aprovechando el estado de agotamiento que ha afectado a todas las partes tras años de conflicto armado.
El reciente acuerdo entre las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) y el presidente de Siria en la fase de transición, que se llevó a cabo bajo la directa supervisión estadounidense, no parece ser un paso aislado, sino parte de un proyecto más amplio que busca reajustar el equilibrio de poder en Siria, en beneficio de los intereses estadounidenses a largo plazo.
Si el traslado de Mazloum Abdi, líder de las FDS, a Damasco en un helicóptero estadounidense tiene una connotación simbólica sobre quién posee las llaves de la solución en Siria, los términos del acuerdo revelan un proceso de reingeniería gradual del modelo de gobierno en el país.
Washington busca imponer una fórmula política que se alinee con sus estrategias regionales, sin entrar en un enfrentamiento directo con ninguno de los actores clave.
Cuentas entrelazadas
El acuerdo plantea preguntas serias sobre si representa un paso hacia la reestructuración del sistema político sirio en dirección a la descentralización, o si es simplemente una medida táctica temporal para gestionar el conflicto a la espera de nuevos cambios.
El acuerdo estipula la formación de comités ejecutivos que funcionarán hasta finales de año, lo que podría allanar el camino para establecer un modelo de gobierno descentralizado, o quizás federal, lo cual contrasta con la naturaleza del sistema sirio tradicional que se basa en una fuerte centralización.
Sin embargo, estas transformaciones se enfrentan a varios obstáculos, siendo el más destacado la fuerte oposición turca a cualquier fórmula que otorgue a los kurdos un poder ampliado en sus fronteras.
Turquía: ¿freno al acuerdo o perturbador del equilibrio?
Ankara representa la mayor amenaza para el éxito de cualquier acuerdo que fortalezca la posición de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), ya que estas últimas son consideradas una extensión del "Partido de los Trabajadores del Kurdistán", clasificado como terrorista en Turquía.
Aunque Ankara no se opuso públicamente al acuerdo, ha expresado fuertes reservas y ha exigido garantías estadounidenses estrictas relacionadas con la retirada de los combatientes kurdos vinculados al "Partido de los Trabajadores del Kurdistán" de las áreas fronterizas con Turquía.
Sin embargo, las experiencias pasadas han demostrado que las promesas estadounidenses a Ankara no son necesariamente vinculantes. Washington ya había ofrecido garantías similares tras la operación turca "Fuente de Paz" en 2019, pero estas no se implementaron completamente, lo que exacerbó la crisis de confianza entre ambas partes.
Por lo tanto, Turquía se enfrenta a dos opciones: intensificar la presión política y militar para frustrar el acuerdo, o intentar aprovecharlo a su favor mediante la obtención de concesiones estadounidenses en otros temas, como las relaciones militares entre Washington y Atenas, o el apoyo de Estados Unidos a Chipre en el conflicto del Mediterráneo oriental.
¿Acuerdo de necesidad o choque de proyectos?
Si bien la relación entre la presidencia de transición de Siria y las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) está regida por necesidades del campo de batalla, el acuerdo entre las "Fuerzas Democráticas de Siria" y "Hayat Tahrir al-Sham" (anteriormente conocido como el Frente al-Nusra) parece más un matrimonio temporal, donde ambas partes priorizan sus intereses inmediatos sobre las profundas contradicciones ideológicas que las separan.
Mientras que las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), el ala militar del Consejo Democrático Sirio, se inspiran en las ideas del líder kurdo de izquierda Abdullah Öcalan, que se basan en la descentralización y la democracia participativa, "Hay'at Tahrir al-Sham" propone un proyecto de estado islámico basado en la ley islámica según una interpretación salafista estricta.
Esta oposición no es solo una diferencia ideológica, sino un choque entre dos visiones que no pueden reconciliarse sin que una de las partes renuncie a sus principios fundamentales, lo cual es poco probable.
Las experiencias pasadas han demostrado que las alianzas de necesidad en Siria no suelen perdurar. ¿Puede este acuerdo ser una excepción, o es simplemente una tregua forzada que pronto se desmoronará bajo el peso de las contradicciones internas y las presiones externas?
Escenarios potenciales para el futuro del acuerdo
A pesar de que el acuerdo refleja un movimiento estadounidense calculado para reconfigurar el panorama sirio, sigue siendo frágil y susceptible de desmoronarse en cualquier momento.
Basado en la naturaleza de las contradicciones que lo rodean, se pueden prever varios escenarios sobre su futuro:
1. Consolidación del entendimiento como paso hacia la reingeniería de Siria
En este escenario, el acuerdo logra establecer un nuevo modelo de gobierno en Siria, que es más descentralizado, pero que no llega a ser explícitamente federal.
En este contexto, las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) podrían integrarse en las instituciones del nuevo estado sirio, manteniendo un grado de autonomía en sus áreas de influencia.
El éxito de este escenario depende de dos factores clave: primero, la capacidad de Washington para ejercer suficiente presión sobre Ankara para detener cualquier intervención militar contra los kurdos; y segundo, la disposición de Damasco para hacer concesiones relacionadas con la forma de gobierno.
2. Colapso del acuerdo bajo la presión de las cuentas regionales
En este escenario, los entendimientos enfrentan desafíos insuperables, ya sea debido a la intervención turca, al agravamiento de las diferencias entre "FDS" y "Hayat Tahrir al-Sham", o a la dificultad de las negociaciones para integrar "FDS" dentro del sistema militar y político sirio.
Esto llevaría a un regreso al conflicto directo, ya sea entre "FDS" y el nuevo ejército sirio, entre "FDS" y Turquía, o incluso entre "FDS" y "Hayat Tahrir al-Sham" misma.
3. Continuación del acuerdo como una tregua táctica a corto plazo
Este escenario supone que el acuerdo no es más que un arreglo temporal destinado a gestionar el conflicto de manera provisional, sin que conduzca a cambios sustanciales en la ecuación siria.
En este caso, las líneas de conflicto permanecerían abiertas, con la posibilidad de que estallen nuevamente ante el primer cambio en el equilibrio de poder, ya sea a través de un aumento de la presión turca o mediante un retiro parcial estadounidense que deje a las partes locales en un enfrentamiento directo.
Gestión de la crisis, no su solución
Los responsables de la toma de decisiones en Washington son conscientes de que el conflicto sirio es tan complejo que alcanzar una solución sostenible es prácticamente imposible en las circunstancias actuales.
Por lo tanto, parece que el objetivo estadounidense no es encontrar una solución integral, sino gestionar la crisis de una manera que garantice la continuidad de la influencia estadounidense en Siria, sin involucrarse en compromisos militares costosos.
Este enfoque se alinea con la estrategia estadounidense más amplia en la región, que se basa en imponer equilibrios que impidan que cualquier parte logre una victoria decisiva.
Entre la inestabilidad frágil y la reordenación de las cartas
Lo que está ocurriendo hoy en Siria no es simplemente un acuerdo entre dos partes en conflicto, sino un reflejo de transformaciones regionales e internacionales que están reconfigurando el panorama geopolítico en la región.
En medio de estas dinámicas cambiantes, la pregunta sigue abierta: ¿representan estos entendimientos un paso hacia la reconfiguración de Siria según una visión estadounidense, o son simplemente una pausa breve antes de reanudar el conflicto en nuevas formas?
Quizás los próximos días traigan la respuesta, pero lo que es seguro es que Siria, tal como la conocíamos antes de la guerra, ya no existe, y lo que está sucediendo ahora es solo un nuevo capítulo en la lucha por reconfigurarla según un equilibrio de poder en constante cambio.