Durante el último adiós
El mártir vivió su vida bajo una única hipótesis y una única teoría que se ramificó en muchas, aunque su tronco se mantuvo constante, y siempre trabajó en ello desde una única posición, como líder de una idea y un partido (Hizbullah), no de un estado o un gobierno, y quizás eso lo mantuvo encendido hasta el momento de su martirio.
-
Sayyed Hassan cayó mártir mientras estaba en el ejercicio de su única profesión, la única que conoció: !la revolución integral contra la opresión!.
No sabemos mucho sobre los funerales de los presidentes y reyes occidentales en el mundo, o seamos más precisos, no recordamos muchos detalles al respecto.
El llanto del expresidente estadounidense George Bush en el homenaje a su padre fue una noticia cotidiana, y hace décadas, no había nada excepcional en el funeral de Churchill.
En Occidente, los comités responsables de esos funerales se ahogan en el número de periodistas que cubrirán el evento, las proporciones de representación de las personalidades oficiales o la determinación de los momentos de salvas de cañón, pero la presencia popular no es un factor de valor, siempre que la institución que satisface las necesidades de consumo de la gente siga funcionando.
Los funerales que presenciaron la mayor participación popular siempre fueron en Oriente, y esto no tiene que ver con el tamaño de la población, sino con la naturaleza de la relación establecida con el individuo en el poder, ya sea en el ámbito político, cultural, artístico o religioso, entre otros.
Por ejemplo, las honras fúnebres de Gamal Abdel Nasser, Nelson Mandela y el ayatola Khomeini son consideradas como algunos de los mayores eventos de despedida a líderes.
Los egipcios y árabes que participaron en el funeral de Nasser, cuando no habían pasado más de tres años desde la derrota de junio de 1967, se despidieron de un hombre que decidió enfrentar la situación y demostró una ambición dinámica capaz de continuar en esa lucha. Despidieron a Nasser, el presidente, el campesino y el oficial.
Sudáfrica despidió a Mandela, ícono en la lucha contra el apartheid, aunque falleció cuando ya no ocupaba el cargo de presidente.
Los iraníes despidieron a Khomeini como la figura más destacada en la caída del régimen del Sha, un régimen considerado inamovible, lo cual llevó a un cambio en la dirección del estado en resonancia con el sentir general de la población.
El segundo decenio de este siglo vio el fallecimiento de dos grandes figuras revolucionarias, Hugo Chávez y Fidel Castro. A pesar de su posición como presidentes de países, la presencia oficial en sus funerales se centró en naciones de América Latina y África.
Fue como si el Sur fuera el único interesado en despedirlos y rendir homenaje a su valentía, mientras Occidente estaba más interesado en deshacerse de ellos. Por eso los latinoamericanos dicen que cuando Occidente coloca flores en la tumba de Bolívar, lo hace para asegurarse de que realmente ha muerto.
Hay un caso especial y extraño en el funeral del mártir Sayyed Hassan Nasrallah, excepcional tanto en Oriente como en Occidente; el peregrinaje hacia Líbano por un hombre que comenzó gritando entre la gente, con una "aventura" organizativa que nadie esperaba fuera exitosa, y pronto se convirtió en una fuerza regional.
El resistente sincero creció para convertirse en un estratega excepcional y un político convincente, con un argumento sólido en el espacio público general.
Muchos consideraron que la tarea de "educar al público" era algo imposible, y los escritos de Frantz Fanon al respecto sólo eran maniobras intelectuales atractivas y soñadoras; pero no se podía ganar el corazón de la gente sin apelar a sus instintos, y cautivarlos a través de sus mentes era un intento absurdo e irrealizable. ¡Pero Sayyed Hassan lo logró!
LEA TAMBIÉN: El martirio de Sayyed Nasrallah: el fruto que brotó de los escombros
El mártir vivió su vida bajo una única hipótesis y una única teoría que se ramificó en muchas, aunque su tronco se mantuvo constante, y siempre trabajó en ello desde una única posición, como líder de una idea y un partido (Hizbullah), no de un estado o un gobierno, y quizás eso lo mantuvo encendido hasta el momento de su martirio.
Estas líneas fueron escritas antes del inicio del último adiós, antes de las estimaciones sobre el número de participantes, antes de los intentos de conteo desde el aire, y antes de regresar a los registros de visitantes en las computadoras del aeropuerto de Beirut.
Con la confianza en la alta presencia de la multitud, la cuestión de los números en estos eventos no es una de las pasiones del Sayyed, ni le agrada mucho; él se sumergió en la calidad en lugar de la cantidad, y si no fuera por eso, ¡no habría comenzado en primer lugar!
Si la mayoría de los asistentes al funeral de los líderes políticos que se oponen a la hegemonía estadounidense provienen del Sur global, Sayyed Hassan sumó a todos los grupos "rebeldes y desafiantes" del mundo, quienes vieron su proyecto reflejado en él.
Los nacionalistas asistieron para despedir al héroe árabe redentor; los de izquierda para despedir al defensor de los pobres; los islamistas sinceros para rendir homenaje a quien evitó la sectarización en Líbano y la región, y los cristianos patriotas porque saben que Cristo fue el primer guerrillero.
Sayyed Hassan se asemeja a la revolución palestina que amó; solo con ella pudo convocar una reunión general de revolucionarios del mundo.
Hoy, las cámaras dirigen sus lentes hacia el Diluvio Humano arrasador, hacia la profundidad de las calles y aceras; allí están los hijos del Sur en un descanso de su éxodo en defensa de la resistencia, los hijos del Suburbio sur en los umbrales de sus casas destruidas, un palestino agradecido por un apoyo interminable, un árabe anhelante de replicar la experiencia, y un periodista occidental que descubrió los hilos del juego en su país y vino a rendir homenaje a quien entendió los laberintos del juego con precisión desde lejos.
Cuando Chávez partió antes que su compañero Castro, este último dijo: "Chávez se fue sin ser derrotado", pero Sayyed Hassan nos alivió con sus palabras antes de partir: "No somos derrotados; cuando ganamos, ganamos, y cuando caemos mártires, ganamos".
Sayyed Hassan cayó mártir mientras estaba en el ejercicio de su profesión, la única que conoció: la revolución integral contra la opresión.